En la ardiente lejanía

Por muchas incursiones que hayamos hecho, el Lejano Oeste siempre es un mundo por explorar. La cabaña que se construye Jeremiah Johnson fue levantada en terrenos pertenecientes al matrimonio Redford y el actor se pertrechó por unos cuantos días en su refugio de montaña a más de tres mil metros de altura con tal de adquirir sensaciones antes de iniciar el rodaje: «Pasaba el tiempo mirando a la lejanía. Me encontré muy relajado e imaginé lo que ese hombre podía sentir realmente alejado de todo. Cuando tuve un incendio dentro comprendí que los moradores tenían que andar preocupados por las llamas en el interior de un lugar repleto de madera. Así que comencé a imaginar la ansiedad que debían almacenar en sus vidas, el constante temor ante lo que ocurría a su alrededor».

     Al otro lado del océano, en el Este rayano que tampoco es manco, desde que tiempo atrás un inmenso puñado de damnificados zarandeó el rumbo de su destino, el capataz Mazón, conocido de sobra por haber perdido la brújula en medio de un temporal endemoniado del que él se puso a buen recaudo, viene montándose su quiosco de alta alcurnia en las condiciones más confortables posibles, con ayuda de cámara aunque acuda a esta de higos a brevas y tampoco se muestra dispuesto a coger su cabalgadura dado que prefiere que lo lleven y que lo traigan. De ahí que ni siquiera haya renunciado al postrecito que las prerrogativas le proporcionan en este caso en forma de chófer a su servicio, perteneciente al mismo gremio que los conductores que han sido llamados a declarar para que arrojen más luz aún si cabe a la trágica peripecia labrada en medio del abandono y la oscuridad.

     ¿Por qué renunciar por tanto a privilegio alguno cuando, finiquitado el mandato, de lo que trata su nuevo estatus es de que continúe realizando aportaciones a la comunidad? ¿En serio? ¿Más aportaciones todavía? ¿Hasta cuándo va a tener que estar el personal cruzando los dedos? «Río rojo», de la mano de Howard Hawks, está considerado uno de los mejores westerns de todos los tiempos junto a títulos mecidos por la cuna de John Ford. En aquél, el ranchero Thomas Dunson lidera la conducción de ganado destino Missouri, pero su comportamiento provoca un motín y eso que John Wayne era un vaquero de pura cepa no como otros. Alguien para quien el coraje forma parte de la montura, pero siempre con un límite: «Bueno, hay algunas cosas de las que un hombre no puede huir». Sí, valiente es. Dispara rápido el tipo.

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