Nada más producirse el habitual enganchón entre los primeros espadas con el que se abren las sesiones de control en el Congreso, en el espacio de radio con mayor índice de audiencia se dispusieron a analizar la más reciente. En ella el patrón del pepé se había lanzado a exigir que el baranda monclovita desclasificase «los documentos policiales que le advierten que va a dar papeles a un millón de irregulares», las causas del apagón y los viajes del Falcon a Dominicana, entre otros encargos, a lo que el menda lerenda, con la displicencia como arma, requirió de aquel el por qué les molestaba conocer los archivos del 23-F. Y así con el «ahora tiro porque me toca» por bandera.
El foco de la mesa giró en el estudio hacia el papel del aspirante: «A Feijóo no ha vuelto a salirle bien», recalcó el primero. «Ha intentado hacer un chascarrillo con los ministros y lo ha leído a medias o esa impresión da porque no se entendió». La conductora del matinal no se quedó atrás: «Yo a Feijóo le veo cada vez menos convencido de sí mismo, más inseguro, sin agilidad parlamentaria». La prueba de fuego llegaba con el turno de José María Lasalle, profe, consultor, escritor y que fuera parlamentario en la Cámara además de Secretario de Estado de Cultura bajo el auspicio de Rajoy. Y su diagnóstico transcurrió así: «No es fácil estar ahí adentro. Y la gestión que hace el presidente del Gobierno es mucho más suelta y se aprecia claramente. ¿Y por qué ? Porque la evolución de la gestión de liderazgo se le va complicando a Feijóo. Y eso lo está proyectando inconscientemente en la forma de explicar sus ideas. Lo que más me sorprende es la dependencia que hay en la narrativa que pone en circulación con respecto a los argumentos que los medios de comunicación que siguen su electorado hacen circular cuando un líder político debe tener su propio lenguaje e identidad». La de vueltas que da para que nadie se le escape lo instruido que es el hombre.
Al día siguiente el protagonista en el mismo programa fue el presidente andaluz. Sabiendo que la audiencia no está mayormente escorada hacia las tesis de su formación dio un cursillo acelerado de que él es otra cosa, mariposa: ningún reproche al Gobierno central durante la gestión del temporal; a favor de que las negociaciones se hagan lo más cercano al terreno no como lo está llevándolo Génova con Extremadura y, sobre la desclasificación, descorrió la cortina: «Ha pasado mucho tiempo y me parece razonable, oportuno e interesante». Declaraciones que tuvieron lugar antes de las diez y una hora después fue cuando Feijóo salió disparado a pedir el regreso del Emérito, asunto realmente perentorio puesto que el monarca puede volver, y de hecho lo hace, cuando quiera. Viendo cómo pretende campar a sus anchas el mandamás mayor del reino con paradero en la oposición, España tiene un problema. Abascal, claro.