La hora chanante

Algunos lo recordarán. Sucedió en el programa de WyomingJoaquín Reyesrealizó en plena ebullición del prucés una parodia caracterizado de Puigdemonten pleno parque al aire libre, un jubilado llamó a la poli y esta no tardó ni cinco minutos en ir a detenerlo. También es verdad que se trataba de Torrejón de Ardoz. Así cualquiera, que diría Page.

     Es muy fácil crucificar a los mossos, pero hay que reconocer que estarían como el resto yendo de una prueba a otra, del Grand Palais al estadio náutico de Vaires-Sur-Marne en una tarea agotadora. Además, a la hora en que era posible que el vecino de Waterloo hiciera otra de sus estudiadas piruetas, el taekwondo y el piragüismo estaban que lo rompían. La cosa es que Craviotto andaba ya calentando para la final sin olvidarnos de que el campeonísimo es policía. Y todo el mundo es conocedor de que los miembros del cuerpo de seguridad perteneciente a la Generalitat están divididos y que en esa mañana de autos había una tensión evidente entre los que querían que ganara el súper medallista español y quienes ansiaban que volcara la embarcación. Que, en este caso, coincidiera con estos últimos el deseo de no pocos números de la Benemérita es algo que no se le escapa a nadie dentro del tradicional espíritu de colaboración a tres bandas y las que se tercien.

     Hubo quien pronosticó en las altas esferas que en París acabaríamos con el cuadro. Que caerían más de 22 y de 30. A las logradas hay que añadir las acrobacias y contorsiones de nuestros y nostres representantes de distintas disciplinas con las que en el mundo entero se lo han pasado pipa. Algunos pensarán que España es un estado fallido, pero también se decía que Cataluña era Europa. Resta el broche. Está en danza el juez Llarena, que fue recibido con aplausos en un restaurante de Puigcerdà al ser reconocido. Aún encontrándose de vacaciones ha pedido explicaciones a todo quisque por el numerito con el comediante en el Arco del Triunfo. ¡Ojo! De ser Joaquín Reyes me estaría quitecito.

Pruebas de fuego

Donde se ponga el atletismo, la natación, el judo, los gimnastas… que se quite el fútbol en el traqueteo olímpico. Es tanta su omnipresencia que el hecho de que otras disciplinas tomen el relevo del interés general cada cuatro años resulta sano mentalmente. Pero en este caso la final de los Fermín and company tiene su aquel. No hay más que recordar que el precedente de una cita decisiva con los mismos contrincantes en el entonces Parque de los Príncipes se remonta a junio del 84 con el doloroso gol de Platini a Arconada. Allí quedaron hecho trizas los reflejos inmensos y la contrastada seguridad del guardameta cuando el infortunio se hizo carne en el disparo tontorrón y nació Arcomanta. Creo que es el trance idóneo para que el Comité que embarca a nuestros representantes le dé la oportunidad de resarcirse estando allí presente junto a los jóvenes sucesores sin que haya necesidad, eso sí, de que juegue. No hay más remedio que recordar además que el actual Stade de France, en Saint-Denis, lo inauguraron ambas selecciones acabando el grupo de Clemente con un gol desfavorable de Zidane a Zubizarreta. Dado que al incansable ingenio deForges le dio por completar el cuadro bautizándolo como Zubimaleta y a su colega como Alestanco, tampoco es necesario invitar a todos.

   Y más cuando anda en disputa un choque enconado que puede ensombrecer todo. Llarena ya aguarda que se produzca la infiltración de Puigdemont y mantiene la orden de detención vivita y coleando. Los mossos, que actuarían como policía judicial, preparan un catenaccio para echarle el guante antes de que se pasee por Barcelona. Mientras tanto el magistrado Aguirre rechaza aplicar la amnistía a investigados por la trama rusa y sostiene que en los pasos llevados a cabo han aparecido indicios de prevaricación, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias. La composición de lugar del waterleño es que eerrecé no podrá votar a Illa si lo mandan a la cárcel. Nada, que el menda quiere como sea una medalla.

Tan grandes y tan diferentes

Tras haberse visto las caras hace nada sobre la hierba británica, quien se subió en esta ocasión a lo más alto del podio fue el otro. A la élite de los deportistas viene a verlos en estas citas caras de lo más famosas, Sharon Stone nada menos que entre ellas. Por la campiña de Versalles, el golfista Jon Rhamdilapidaba su botín dado que la gozadera saudí no le da para garantizarse la gloria propulsada por Pierre de Coubertin.

     Ganen o no ganen quienes impactan en estas citas que llegaron desde Atenas hace la tira son esos esforzados semi anónimos que se dejan la vida entrenando como jabatos con el afán de mejorar en especialidades que siguen una selecta minoría, salvo en estos días con cientos de miles de televidentes que no se dan tregua. En ellos anida el corazón del olimpismo. Como el marchador que nos dio la primera medalla de este ciclo y que, al finalizar la extenuante prueba, ofreció una muestra de cordura tan impropia en otras celebraciones de estrellas con ferraris y descapotables esperándolos en la mansión en los que basar todo su rollo. Álvaro Martín, en cambio, nos regaló estas estrofas: «Estoy muy orgulloso porque he sabido compaginarlo con dos carreras universitarias y eso que no soy un lumbreras. Tampoco soy un superhéroe ni nada y aún así he conseguido lo que he conseguido intentando ser la mejor persona posible». Y qué decir de Maialen Chourraut, la piragüista de eslalon con tres medallas en su haber, que gracias a sus 41 años se ha preparado escuchando las ocurrencias mañaneras de Juanjo Millás y, aunque no ha conseguido en París ampliar su rico legado, lo que ha aprendido a lo largo de tantos meses en el gimnasio sin darle tregua al pinganillo.

      Y otra que tal baila es Carolina Marín que ha sacado al bádminton del armario. Cómo saltan sobre ese suelo y a qué velocidad. Cuánta exigencia esconde. Es frenético. Y, claro, se fastidió la rodilla. Otra vez. Se levantó, se resistió y volvió a tumbarse. Todas las ilusiones de repetir oro como en Río derrumbadas. Con lo maja que es no pudo reprimir el llanto… Ni yo.

La plusmarquista

A las puertas del verano, el Constitucional anuló la condena a Magdalena Álvarez por los Ere y tumbó la prevaricación. A la señora Esther la noticia le pilló con su hijo y este soltó: «Pues mira por donde se libra de la cárcel». Su madre lo interrumpió ipso facto: «Pero qué dices si la sentencia no la pedía, sino años de inhabilitación». Quien situó al niño es mi suegra y cuenta con 105 años, a tres meses de cumplir el siguiente. Cuando llegó a mis oídos no daba crédito. Y no porque me sorprendan sus registros, sino porque soy incapaz de situar a quien fuera condenada en su día. Es más, si me esfuerzo mucho suelo confundirla con Celia Villalobos.

     Y no se crean que esa mujer que está a la orden del día vive en La Isla, el rincón gaditano de San Fernando cuna de la exministra, ni junto al Guadalquivir a su paso por la Torre del oro que es por donde se produjeron los desvíos. Nada más lejos de la realidad. En los múltiples ciclos de su existencia, desde que viniera al mundo coincidiendo con la pandemia de la llamada gripe española y con el final de la Iª Guerra Mundial, ha estado radicada en Pucela y provincia salvo durante otra contienda, la nuestra, en que fue a servir a San Sebastián y a Madrid en casa de los Giménez-Arnau cuyo patrón, diplomático y periodista, fue uno de los estandartes del régimen que se nos vino encima. Ni que decir tiene que, desde bien jovencita, de política se empapó un rato.

     Al convertirse en centenaria, y junto a quienes alcanzaron la marca, el ayuntamiento de la capital le rindió homenaje, con ramo de flores incluído de manos del alcalde que no era otro que Óscar Puente así que, como imaginarán, cualquiera es el guapo que, con la personalidad y el carácter que gasta, dice algo en su contra por muy potro desbocado que se ponga. Ahora está que echa las muelas porque ha desaparecido «La promesa» por mor de los Juegos. Como por estas cosas de la vida alguien del Consejo de Administración o de la dirección se pone a su alcance lo lleva claro. Una medalla no es lo que le cae.

El esplendor de lo exótico

Cómo están los juegos! Parecía que Nadal no iba a acudir y, desde la inauguración en la que se puso como una sopa, ha fichado todos los días en la oficina. En el que presumiblemente será su último enfrentamiento con Djokovic se condujo con una muslera en tanto que la compresión del serbio protegía la rodilla en lo que escenifica bien a las claras las huellas dejadas por tantas batallas libradas sobre todo tipo de superficie. Los máquinas también sufren.

     Estaba claro que su señoría iba a presentarse en palacio y para ello ordenó que la poli y los técnicos de los servicios informáticos de la Comunidad de Madrid de Madrid se desplazaran la víspera para instalar los dispositivos necesarios con los que grabar el encuentro con el malvado Sánchez. El instructor se muestra contrario a la restricción de los derechos televisivos a fin de fomentar que la cita jamás contada pueda verse en todos los canales habidos y por haber. Sin proverbial discreción que valga, guerra al ocultamiento. No obstante ha permitido que previamente se celebre el Consejo de Ministros y en ningún momento ha estado presente, para que luego digan. Michael Douglas, tras recibir una distinción de manos de «la roja que gobierna al flojo» del Borbón en palabras del alcalde de la muy leal y noble villa manchega de Camuñas, ha sido quien ha dicho que «Estados Unidos vive una crisis democrática». Pese a llevar un tiempo alejado de las cámaras no desenfoca la secuencia puesto que, al repasar el mapa allá y acá del Atlántico y zonas exóticas, alerta sobre el panorama que se cierne. Sí, Michael, debe ser una coproducción.

     Entrada la tarde, el interrogado por el juez dio un salto a Palma para completar una jornada olímpica con la tradicional visita al Jefe del Estado, mientras el magistrado volvió a su mesa de trabajo en la que repasar el baile de citaciones dentro de un caso de nunca acabar en base a las acusaciones de quienes acusan sintiendo honda satisfacción por el procedimiento empleado, encantado el buen hombre de haberse conocido.

A pesar de los pesares

Dos edificios y parcialmente un tercero se vinieron abajo el 5 de noviembre de 2018 en la calle Aubagne del centro de Marsella y trajo consigo la muerte de ocho personas con escasos recursos. La tragedia provocó una revuelta vecinal hastiada del desinterés municipal. Con esta página desgraciada de la historia local arranca la  película de Robert Guédiguian, autor de «La casa junto al mar» y «Gloria mundi», fiel desde los ochenta a un estilo que remueve al espectador con las fatiguitas por las que atraviesan quienes peor lo tienen. Esta última quizá sea la más redonda porque, sin faltar al compromiso con los desheredados, no terminas pegándote un tiro. Y teniendo en cuenta que el próximo 5 de noviembre son las elecciones estadounidenses ya nos lo daremos entonces.

     A su último trabajo el director marsellés le ha puesto «Que la fiesta continúe». Ni que decir tiene que la idea es anterior al Se acabó la Fiesta de la nueva caterva ultra en asomarse puesto que, como es bien sabido, la metodología de esta y grupúsculos similares basada en el corta y pega se cimenta en soltar veneno desde las redes o utilizar la acusación popular para que la autoridad judicial, por supuesto, se encargue de dejarlo todo requetebién peinado.

     La región de Provenza/Alpes/Costa Azul es secularmente conservadora por decirlo suave. Pero con todo, más aún que en el deterioro de los servicios públicos, Guédiguian se entretiene en trasladar el viaje a ninguna parte de las reuniones entre las formaciones de izquierda para consensuar un candidato con el que dar respuesta al desastre ocurrido. Aunque con las desavenencias retratadas parecía imposible, la realidad es que el alcalde de Los Republicanos tuvo que dimitir tras 25 años al mando y que la coalición entre socialdemócratas, verdes y activistas bajo el paraguas de Primavera Marsellesa se impuso. De ahí el título escogido para la cinta en reconocimiento a que, por mucho que cueste, dejarse la piel por los valores comunitarios y la solidaridad da a veces sus frutos. Tampoco se trata de abusar.

Entre conciertazos

Un mes atrás Muñoz Molina clamaba sobre el maltrato municipal que recibe la flora del Retiro cuando no toca y completaba la percepción de la ciudad que habita con el siguiente trazo: «Madrid es acogedora para los multimillonarios, los especuladores y los demagogos populistas, pero muy inhóspita para casi todas las formas de vida, desde los insectos y las aves hasta la inmensa mayoría de los seres humanos no protegidos por la cápsula del dinero… Hay viviendas cercanas al monstruoso estadio Bernabéu donde en las noches de concierto el suelo vibra y tiembla como un sótano berlinés de música electrónica». Difícil esgrimir que el escritor se deja llevar de la pasión por otros colores al haber puesto de manifiesto que «aquí solo merecen admiración los futbolistas o corruptos con éxito». O sea que muy proclive a la pelota o al pelotazo no se le ve.

     El asunto me tiene embebido. Los residentes están de los nervios. Ante las quejas en cascada el club dijo que intentaría insonorizar el recinto, pero el Ayuntamiento admite que «todos los conciertos han superado el límite acústico y que la única acción posible es sancionar al finalizar». Es decir que el var no interviene si el equipo sonoro de Luis Miguel altera las reglas del juego y, en caso de infracciones graves, las multas van desde 601 a 12.000 euros, lo que tiene a Florentino tenso puesto que los cuatro que acaba de dar la eterna rival de Shakira han debido reportar a la entidad cerca de los veinte millones tras la ristra dejada por Taylor Swift. Efectivamente, todo un espectáculo.

     Una parte del vecindario, que esgrime afecciones de salud, airea que la zona es un torturódromo y anda recibiendo una bandada de agentes inmobiliarios por si quiere vender. Yo me lo pensaría. En vista del caudal de ingresos no hay que descartar que, al no estar en danza la Superliga, el porrón de partidos menores del fin de semana vaya a Valdebebas para dar paso al estallido musical con posición definida para el ansiado fichaje. Tras la exhibición en la Eurocopa, Mbappé, disc jockey.

El florecer de las semillas

Hace un mes David fue asesinado en Gata de Gorgos presuntamente a golpes con un bate de béisbol. En un primer instante la Guardia Civil detuvo a tres hombres de nacionalidad marroquí. Centenares de vecinos acudieron al entierro y la familia dijo: «Queremos que se haga justicia y lucharemos con todos los argumentos legales para que así sea. Nunca desde la violencia, nunca desde el odio a ninguna raza o religión». Este sentido pronunciamiento se cruzó con el de la entonces consellera de Justicia e Interior, puede que incluso más sentido, en el que quiso dejar constancia de que «a nadie se le escapa que se trata de un nuevo y cruento recordatorio de que nuestra seguridad y nuestras vidas están siendo sacrificadas en nombre de los caprichos multiculturales de la izquierda». Ahí queda eso. 

     Confío en que la primera reflexión que se le viniera a bastantes mortales fuese ¿¡en manos, Dios mío, de quién está desde hace un tiempecito dos departamentos de semejante trascendencia en nuestro gobierno más cercano!? ¿Es posible para cualquiera vivir tranquilo bajo un coco con esa mentalidad? Nada más despedirse del cargo, la Fiscalía ha abierto diligencias contra Elisa Núñez para investigarla por delito de odio. En el nuevo escenario esta persona de concordia se dio de baja en su formación con una dura carta al jefe de la misma al no compartir la ruptura ordenada por Abascal de los gabinetes autonómicos y denunciar, como segundo motivo, la «deriva radical» que viene llevando a cabo Vox «en materia de inmigración ilegal». Por coherencia que no quede.

     El presidente del Consell no ahorró elogios en el adiós a los componentes que han tenido que dejar sus funciones. Con el vice Barrera, naturalmente más que con nadie. Le prometió «hacer florecer algunas de las semillas por él plantadas que se queda a regarlas». Es tanta la aportación que el ahorro de agua está garantizado. Y no sería de extrañar que Mazón se planteara rescatar para algo a Elisa. Ha demostrado de sobra lo que es capaz de dar de sí.

La euforia desatada

Sale entrevistado el peluquero de quien ha sido proclamado mejor jugador joven en Alemania. Era el que faltaba tras haber visto al padre, al hermano pequeño, al barrio… cuando aún hay quienes lo llaman Yamil o Lamal o como se diga. El protagonista de la actualidad se presentó en Berlín y también arregló a Nico Williams en la víspera del gran día, con el dilema de si coger a Cucurella. El artista de peine y tijeras tiene 22 años, lo que asevera que la Generación Z está que lo rompe. Los jubilados saben de sobra que, de un modo u otro, moran destinados a hacérselo mirar.
     Margallo, entre ellos, anda por los platós tanto como las terelus. Y en primer lugar le hacen mirar hacia Estado Unidos, sobre lo que el comentarista no alberga dudas: «Esto que está pasando es muy importante y lo que ocurre en la Unión Europea, el corrimiento de la extrema derecha hacia una fuerza más radical, los cambios de alineación responden a la convicción de que va a ganar Trump». Los pelos, de punta. Necesitamos que nos echen una mano, como mínimo el peluquero. A continuación se produce un cambio de tercio que nos hace reconciliarnos con el espíritu festivo aún cuando la ocurrencia de Moratase fuese por los caminos de reivindicar «Gibraltar, español» con la muchachada pegando botes, por lo que cuestionan al exministro de Exteriores sobre cómo le suena: «Me encanta. Sobre todo que entiendan que las negociaciones que está llevando a cabo el Gobierno son una rendición en toda regla. No aprovechar el Brexit para introducir el concepto de la cosoberanía…». Es, sin duda, la idea que emanaba de los brincos en el escenario.
     Ha sido tanta la euforia que, en esta conquista, algunos han querido ver al igual que en el fin de la pandemia una salida a una época de entendimiento en la que el ambiente que ha impregnado a la peña permanezca inalterable. Es lo que trasladó el seleccionador en la celebración: «Este equipo es un ejemplo para el país. Unidos como estamos somos más fuertes. Que sigamos así». Ya hay que ser creyente.

A retomar el pulso..¡vamos!

Qué estrés, madre mía. Ha habido jornadas en las que buena parte de la plebe veía ansiosa venirse la noche sin saber si el partido de tenis se iba a echar encima del de fútbol. Esto reiterándose a lo largo de un par de semanas no es fácil de administrar y más contemplando cómo llueve por Londres, lo que ha obligado a interrumpir y aplazar no sé cuántas citas. Es tanto lo que cae en cada edición que uno llega a preguntarse si de la primera de Wimbledon en 1877 quedará aún alguna por solventar en una de las pistas más recónditas. Lo que casi nadie podía imaginar es que la selección comandada por un tipo discreto de misa diaria, con pinta de funcionario federativo de obediencia debida y modo de conducirse opuesto al dicharachero y malencarado de quien le precedió iba a practicar en el máximo torneo continental un juego que encandila en todos los países y, lo que es más difícil, que ha erradicado la polarización en el propio. A este paso no sé dónde vamos a llegar.
     Menos mal que en nada se retomará el pulso que nos caracteriza. Qué ganas de que vuelvan esas sesiones chachis en el Congreso que tan buen sabor de boca dejan en la afición y provocan unas ganas tremendas de dirigirse de nuevo a las urnas para que el espectáculo continúe. Ante los últimos acontecimientos registrados aquí y fuera se barrunta una subida de temperatura. Con todo lo que se les llena la boca de proclamar cuánto quieren a España, el ultra mayor del Reino ha decidido copar portadas en detrimento de Luis de la Fuente al ejecutar un sonoro Abascalazo. La realidad es que para los RodriLamineWilliams y demás no ha resultado sencillo hacerse notar. Antes y después de comparecer en Alemania, los choques de trenes entre el Supremo y el Constitucional baten récords y da la impresión que sus componentes andan con la vista puesta en superar las marcas olímpicas. Solo pensar en el panorama que aguarda da gustirrinín. Al fin se echa el telón de la Eurocopa. Ya está bien de suministrar opio del pueblo, que luego cuesta reconocerse.