Uno de esos momentos Nescafé

Tiene veinticinco años y no la había visto. Se me escapó en su momento, ve a saber por qué y le perdí la pista hasta que la otra noche me puse a dar vueltas, dí con ella y no pude dejarla ni en los títulos de créditos, no quise. «You’re the One» te sumerge en el paisaje de heridas abiertas de finales de los cuarenta. Julia, ilustrada, hija única de una familia acaudalada, activista teatral, referente escorado hacia montajes de vanguardia que hoy no se libraría de ser tildada de woke, ha caído en un abismo a causa del encarcelamiento de un sobresaliente pintor antifranquista que es con quien saboreó la chispa de la vida. Opta por desmarcarse de la pesadumbre que le invade y toma el timón hacia el rincón rural en el que le aguarda el baúl de los recuerdos y el reencuentro con los de carne y hueso. Es una travesía en blanco y negro. Enseguida los gestos de la guardesa, de la nuera de ésta, del nieto, del maestro y del cura del pueblo servirán de contrapeso e irán tejiendo una red de afectos que correrán en auxilio. Esto Garci lo borda. No hay más que recordar «El crack» que abrió la saga. Aquellos primeros planos de Germán Areta, el antiguo poli metido a detective, conforme le buscan las cosquillas mandándole advertencias jodidas. Hasta el bigote tiene alma. En cuanto husmea los rascacielos es Dashiell Hammett saliendo de cualquier tugurio del Lower East Side. Pero no hace falta llegar tan lejos para crear la atmósfera que te sacude por dentro. Basta con la que se produce cuando quien fue compañero de celda se acerca a Cerralbos del Sella a entregarle a Julia unos pocos enseres y la carta dirigida a ella en el último suspiro. El humo del cigarrillo difuminan las lágrimas de unos ojos que se resisten a aceptar lo que están poniéndole delante. Tras leerla más tarde junto al ventanal, el director se saca un encuadre de la manga en el que, entre las columnas del hórreo, un buen tajo del dolor se diluye bajo una intensa lluvia. La banda sonora original hace el resto para dejarte el cuerpo en buena sintonía. Es lo que más me gusta del cine de Garci: cómo lo quiere.

Una perplejidad sin desbrozar

Aunque se ha levantado algo de aire apenas duermo. Sudo y si le doy vida al ventilador escacharra las lumbares. Me incorporo creyendo que es hora y son las cuatro de la madrugada. Cuando sí toca oigo que hoy acabará la ola de calor y es cuando me da el pasmo. ¡ En fin, hoy, no! Mañana…

     De regreso a los clásicos, Ayuso volvió de saborear Miami tan rumbosa como se fue o más. Allá habrá alimentado a la contra y viceversa. Lo digo porque estando ahí Tres Cantos ha entrado a saco al acusar a su Sánchez de «dejar que todo se queme o se hunda para buscar culpables, con falta de rigor y humanidad». Más o menos lo que se decía de Fidel desde la Pequeña Habana al sur de Florida. Una responsable pública, que cuando la Aemet ya había avanzado el pavor que aguardaba, lo que aportó a la cumbre de presidentes reunida a principios de junio fue la guerra del pinganillo preocupada porque a algunos se les ocurriese intervenir en catalán o en otras lenguas maléficas. Fácil de entender desde luego no es.

    Será por presidentes… y, sin embargo, ni a ella ni al resto se les ocurrió mirar hacia lo que se avecinaba aunque fuera tardísimo para paliar el destrozo. Se calientan tanto entre ellos que no reparan en lo que se fragua más allá. Durante el encuentro no se llegó a ningún acuerdo, faltaría más. Estaba en la vitrina de exposiciones lo de la vivienda, pero en lo concerniente al maremágnum urbano que hay liado con la escasez, los alquileres y el remolino turístico. De las casas, los animales, las cosechas, la desaparición hacia latitudes menos sacrificadas de quienes curraban la tierra, de redoblar por ello la prevención, de los minoritarios habitantes agrarios ni señal. Ahora todos se dan golpes en el pecho de los contrincantes, claro está.

     De esta guisa y con el ministro tuitero a bordo, su colega de Transición Ecológica ha avanzado que el presi ofrecerá los detalles del pacto de Estado contra el cambio climático y que sería «irresponsable» que el pepé no lo respaldase. Sin duda. Y de paso pedirá que llueva café en el campo.

De Vox, expulsado de España

Convengamos que el baloncesto da buen rollo por el modo en que entiende una competición la mayoría de quienes lo representan, desde Buscató a Lolo Sainz pasando por Epi, Corbalán, Romay y los continuadores. Pau, quizá el más grande en todos los sentidos, tiene en marcha una iniciativa acogedora inspirada en la superación, el progreso, la solidaridad para todo aquel que se acerque. No olvidemos que entre sus conquistas se encuentra el Premio Mejor Ciudadano J. Walter Kennedy otorgado al jugador o entrenador que muestra un servicio destacado y dedicación a la comunidad y el Kobe & Gigi Bryant por su trabajo en apoyo del baloncesto femenino y las oportunidades de las mujeres y las niñas en el deporte. Podría seguir, pero con esto queda todo dicho.

     Poco después del mayor de los Gasol llegó destacando como ala pívot a la sub 20 José Angel Antelo, vicepresidente de la Región de Murcia a día de hoy, diputado y capitán de las fuerzas de Vox desde donde practica otro tipo de juego. En la nueva demarcación se estrenó como edil en el ayuntamiento de la capital propugnando la colocación de una bandera nacional de 300 metros cuadrados en la plaza Circular, que todos los colegios tuviesen la suya y que sonara el himno a primera hora. De ahí ha pasado a no dejar de disparar. En plena cacería del inmigrante se presentó en un Torre Pacheco en combustión a dar un mitin con este cariz: «No queremos gente así en las calles. A España se viene a trabajar y a generar riqueza, no a delinquir ni a sembrar el terror. Vamos a deportar a todos, no va a quedar ni uno». El hombre anda tan envalentonado que tiene encima a la Fiscalía y eso que mide 2,05.

     Su carrera internacional, por cierto, se truncó en el Europeo sub20 de 2006 en Turquía al ser expulsado, miren por donde del combinado nacional por falta muy grave. Se habló de una especie de bullying contra sus propios compañeros a base de insultos, agresiones y humillaciones, que siempre negó. Pues, claro. ¿Quién puede pensar que eso sea verdad?

La presencia del infierno

Irrumpió Silvia Intxaurrondo en medio del fuego: «Está al teléfono Fernando Jáuregui, periodista. Vecino de Tres Cantos, ha pasado la noche en vela viendo cómo se sucedían los acontecimientos. ¿Dónde te pilló el incendio?». «En Santander». Ya se sabe, las cosas del directo.

     El colega, con quien me adentré en la Amazonia venezolana viendo cómo Pepe Oneto ataviado a lo Tom Wolfe se estampaba contra la maleza, advirtió que al igual que siempre no había forma de contactar con los números puestos a disposición de los afectados por lo que desconocía qué es de su casa y recordó que unos años atrás cenando en esta un experto de Naciones Unidas en cuestiones de catástrofes naturales y demás «fuimos luego a dar un paseo y, al ver la de yesca seca que había, dijo que eso no podía estar dejado así de la mano de Dios». Fernando pasó un informe al concejal del ramo con el éxito que los acontecimientos señalan.

     Fue sin embargo el día antes cuando algo chasqueó por dentro al escuchar a un nativo de Las Médulas enhebrar frases a duras penas para describir que aquello abrasado era toda su vida. Me tocó porque un verano penetramos por aquel imponente paraje tomado por castaños y robles y abrumaba. Si a uno le ha impactado no puede extrañar que Luis del Olmo, presidente de su patronato de honor, berciano donde los haya, haya transmitido que se le ha roto el alma. No es para menos.

     Otra cosa es el consejero de Medio Ambiente. La alarma le pilló en una feria en Gijón y, al ser interpelado sobre qué hacía allí el máximo responsable operativo antiincendios, respondió que «tenemos la mala costumbre de comer a mediodía». ¿Qué le pasa a cierta plebe con la comida que ni en situaciones de emergencias se priva? Cuenta con antecedentes que completan el currículum. Tres años atrás echó la culpa de los incendios a los ecologistas y, el cuidado de los montes durante el año de cara a la prevención, tuvo a bien calificarlo de «absurdo despilfarro». Y lo más impresionante es que no se quema.

Pues sí, esto es Hollywood

En Jumilla conviven 72 nacionalidades distintas. Para Juan Agustín Carrillo, único edil de Vox e impulsor de la medida que ha dado la vuelta al ruedo, la iniciativa es una forma de «defender nuestra identidad cultural, la cristiandad». Como los obispos la han repudiado no hace falta decir que el grupo en cuestión se siente más próximo a los curas obreros. El argumento de fondo se fundamenta en que «si quiero rezar voy a la iglesia, si deseo jugar al tenis reservo en las pistas». Hace un mes despedimos a Sabina en una plaza de toros de titularidad municipal por lo que ya no sé a quién dijimos adiós. A ver si fue a Morante ahora que el hombre va lanzado.

     Cambiando de escenario pero no de hilo conductor, fue Meryl Streep quien se desplegó ante los colegas: «¿Qué es Hollywood en realidad? No es más que un grupo de personas de otros lugares. Yo crecí en las escuelas públicas de New Jersey; Viola Davis nació en una cabaña agrícola de Carolina del Sur; Amy Adams procede de Italia; Natalie Portman vio la luz en Jerusalén; la hermosa Ruth Negga vino al mundo en Adís Abeba, creció en Irlanda y hoy está nominada para interpretar a una chica de un pueblo de Virginia; Ryan Gosling, como todas las personas más amables, es canadiense y Dev Tatel afloró en Kenia y hoy se encuentra en el papel de un indio que creció en Tasmania. Así que esto anda repleto de forasteros. Y si los echamos nos quedaremos con el soccer y las artes marciales mixtas que artes, lo que se dice artes, no son».

     Por aquí Pedro Piqueras ha dado un vuelo fugaz a la tele propulsado por amaneceres y atardeceres de su Altea de acogida para alertar de que estamos no solo en España «ante el virus del odio, que tiene un valedor: Trump». Mi Jamie Lee Curtis ha dicho que «vamos a tener que volver a salir para luchar como lo hicimos con los derechos civiles». El mes pasado un chequeo detectó que el presidente estadounidense padece insuficiencia venosa crónica. El diagnóstico no admite dudas: salvo él, todos los demás corremos peligro.

El cóctel de dificultades

Todo apunta a que está dándose un cambio de tendencia en el turisteo de los españolitos. Según registros aportados por la agencia de viajes Destinia, el verano tomó tierra con un descenso del 17% respecto al anterior en lo que a reservas dentro de nuestras fronteras se refiere mientras que la arribada foránea ha crecido en la misma proporción. No, no es que la polarización cree rechazo hasta ese extremo. Todo gira alrededor del poder adquisitivo de los unos y de los otros. En estos momentos se puede pasar una semana en un complejo hotelero del Caribe con todo incluido por unos mil euros por persona, menos de la mitad que te clavan en Mallorca. Y encima para ambos destinos gran parte de los expedicionarios ha de meterse en un aeropuerto, por lo que es fácil deducir que la opción mayoritaria de los paisanos que optan por su tierra es la de no moverse de casa. No tengo datos concretos, pero sí una edad.

     Pese a que es una cantidad enorme de plebe la que se nos viene encima décadas después de popularizarse el invento, el guión de los que llegan también está cambiando en línea con los precios que se encuentran. Los turistas ya no gastan a manos llenas ni donde solían y los receptores se sienten defraudados, según remarca el Bild. La locomotora económica alemana se ha enfriado y la británica va lentita. Masificación, turismofobia y escasa accesibilidad a la vivienda retraen a visitantes con mayor poder adquisitivo por lo que la decepción es mutua. Con la riada humana a la que hay que atender, las exquisiteces son complicadas y nada baratas.

     La prueba es que no es difícil toparse con mesas en las que un zumo de naranja lo toman entre cinco. Recuerdo que Paco Nadal hizo la cuenta en el blog y la materia prima de lo que entra en un vaso le salía a 0,32 euros por lo que poniéndolo a 1,20 ya daba un 275% de beneficio, que es una miseria para los precios que se estilan. Y eso, confesaba el viajero, que andaba en un sitio donde tiras una piedra y le das a un naranjo. O sea, que no era Palencia.     T

Desafío de armas tomar

Son cifras calentitas. El Instituto Nacional de Estadística arroja que las pernoctaciones en apartamentos turísticos entre el 1 de abril y el 30 de junio aumentaron un 20% con más de 3 millones de noches contratadas. El mes por el que entra el verano fue el más activo convirtiendo a esta zona en la primera entre las peninsulares, muy cerca de Baleares y sacándole sus largos a Canarias. De Champions, vamos.

     Cuando el reto es poder conjugar las demandas de los visitantes con lograr que las ciudades sean vivibles por sus propios habitantes, teuveé dio la bienvenida a agosto a través del entrañable Cine de barrio con esa peli en la que Paco Martínez Soria quiere poner playa en Valdemorillo del Moncayo: «El turismo es un gran invento». Más claro no puede ser el mensajito. El ente, que está flamenco. Cuando no es la preocupación del Consejo de Informativos por la toma de productoras externas con Mañaneros y Malas lenguas que le han comido la tostada a la plantilla haciendo de su capa un sayo con el libro de estilo es el rumor de que la cúpula quiere mayor presencia para Anabel Pantoja, que le parece poca. La familia de la tele y olé.

     Afortunadamente nuestra Inés Ballester maneja la barca sin que a uno se le revuelva el estómago. Y para diseccionar el fenómeno turístico volvió a tirar de Lidia García quien ha roto moldes con el podcast ¡Ay! Campaneras tras graduarse en Filología Hispánica por la uni de Valencia y en Alicante de Humanidades siendo también investigadora en el departamento de Historia del Arte de la uni murciana. Sé lo que están pensando, pero yo la creo. La chavala diseccionó con solvencia el temita cuyo paraíso perdido es quién le pone el cascabel al gato. Salieron imágenes del Nodo en las que se recibía a la pasajera 2 millones dándole regalos y declarándola huésped oficial. Hoy ante cerca de cien millones a ver quién se detiene. Pero habría que hacerlo antes de que el gran invento devore a sus hijos. Salvo en Valdemorillo del Moncayo, al que nada le ha perturbado. Puede que el ser un pueblo ficticio haya influido.

El cuerpo del revés

Amanece nublado. El tono aplasta. En Edimburgo estaríamos ante la pinta de más de trescientos días al año. Pero aquí ese medio bochorno vuelve el cuerpo del revés. Previsión de lluvia con probabilidad de aparato eléctrico. Es 29, claro.

     Por las ondas llaman a la alcaldesa de Catarroja. Las comparecencias se reproducen. Las huellas están ahí. Borrarlas es todo menos sencillo. Tiempo después de la catástrofe a Lorena Sirvent no se le ha ido el pesar por la garganta. Sufre al describir el panorama. Conoce de sobra la situación, pero le cuesta decirlo de corrido. Lo que se ve a simple vista y lo intangible. Resalta el acuerdo al que se llegó con el Colegio de psicólogos. Hay tratamiento para todas las edades. En la Ebau, los chavales de la zona afectada han sacado en general las peores notas de los alrededores. Es lo que más preocupa, la reconstrucción interior de las criaturas así como de sus progenitores y demás parentela. La otra, la externa de la que tanto se habla, la que se pone como paradigma para darle la vuelta a la tortilla de una carrera política que de manera inaudita ahí sigue, se mantiene manga por hombro según el relato. Lorena detalla que tienen más interlocutores que medios; que han de hablar con cada conselleria cuando lo que se precisa es establecer una prioridad en las obras a acometer y que se les suministren técnicos expertos en este tipo de mejoras o arreglos de los que el municipio carece. Produce reparo profundizar en el operativo desplegado por la administraciones potentes y en la coordinación llevada a cabo porque puede darnos un siroco. Con lo que se divisa si miramos hacia el exterior de nuestras fronteras, nos sobrepasa el caudal de espanto.

     Aún bordándolo, superar lo ocurrido tiene un tocao. Da la impresión que nos encontramos lejos de poner los corazones en pie como Dios manda. No es que nos sorprenda, es que hiere. Y de ser así, ya va siendo hora de cumplir a todos los efectos. Son nueve meses y duele no tocar con los dedos el renacimiento.

La vida tiene su aquel

Tuve la potra de meter la cabeza en un periódico poco antes de iniciar la carrera. No estoy con ello menospreciando los estudios. En absoluto. Es más, recuerdo con veneración las diatribas en Historia del pensamiento político impartida por alguien que se convertiría en alcalde de una urbe de setecientos mil habitantes. Bajo su tutela surgían cruces dialécticos de lo que no era sino el germen de una polarización de la que hoy disfrutamos. Empaparse de ideas contrapuestas es el lujo.

     Al dire lo metieron en la trena por publicar unos movimientos estadounidenses en la base de Rota que puso a Exteriores de los nervios. Meses antes, en octubre del 74, detuvieron a otro por entrevistar a Felipe. Turnos de guardia anticiparon la muerte por excelencia con la incertidumbre de lo que supondría. Un colega fue secuestrado en la puerta del diario por hermanos de su ex para darle una paliza. Nos saciábamos de teoría en el aula y, en la redacción, de realidad. En el examen final de Sociología de 3º me dormí. Pedí ir al aseo, tomé un gintonic y el tema que era El cambio social se rindió a las burbujas y a las lecturas y discusiones hechas por mi cuenta. También caímos rendidos ante Tierno en un mitin con cargas de profundidad bienintencionadas. ¡Ay, profesor!

     Noelia Núñez ha visto cercenada su carrera política por aparentar. Es de los pocos casos que en esta especialidad han caído a las primeras de cambio. Difícilmente vas a saber quién eres si no eres quien dices ser, lo que suele llevar aparejado falta de consistencia para lidiar con el nido de víboras en el que desenvolverse cuando te han aupado de forma vertiginosa. El patrón acababa de incluirla en la cúspide de la organización por la pegada en TikTok para lo que la vida te demuestra que tampoco era sustancial inventarse un currículum jondo. Génova ha ensalzado la ejemplaridad de Noelia. Aprovechando la circunstancia pensó en recalcar que resulta absurdo pedir la dimisión de Mazón porque su licenciatura en Derecho es fetén. La gente, que no aprecia lo importante.

Valiente atmósfera

No recuerdo una noche peor que esa. La mezcla del poniente con el aire sahariano hizo de las suyas. Me desperté mareado. También es verdad que no me quitaba a Montoro de la cabeza pregonando como pregonaba que todo quisque debía declarar a Hacienda lo que le corresponde. Hace nada soltó la asombrosa risita en el Congreso al señalar que cómo no va a escapársele tras las preguntas que le hacían y apostillando que no iban a encontrarle nunca nada. Desde que salió a la luz el sumario instruido es posible que se regodee menos. Y, a la espera de que salga el cuadro hecho por los investigadores, aguarda Catalá. Todo apunta a que pueda ser otra obra de arte, dado que al parecer el ministro de Justicia con quien despachaba era con el equipo económico del gabinete. Un despliegue transversal digamos. Hacienda y Justicia de la mano bajo la capa de Montoro & Asociados. ¿Quién da más? Divisas suelto a Koldo y dices ¡fu, que viene, que viene! Pero, ¿desde cuándo situarías al frente de la trama a alguien con ese hilillo de voz montoril? Pues, a compañeros y sobre todo compañeras de viaje les daba en su momento el tufillo. El sexto sentido ese del que disponen. Lo que pasa es que el Flautista de Hamelin era uña y carne con Soraya. E igual que resulta increíble que Sánchez no hubiese detectado nada de las piruetas de Santos Cerdán, ¿tampoco la todopoderosa vice estaba al tanto de las andanzas? Unos entre las constructoras y el alterne y otros dándole al juego y a las gasistas. Y, mientras, M. Rajoy firmando colaboraciones en el Marca. La pucelana, en cambio, se desgastaba en medio de varios frentes a los que atender, Cospedal y quien no era Cospedal. Entre otros, Feijóo. Soraya no quería a nadie interponiéndose en el camino para hacerse con el mando post Mariano. Y hay quienes apuntan a que la postal gallega de Alberto con el narcotraficante Marcial Dorado en el barco salió del fuego amigo. Ya lo ven. El soplo constante del poniente junto a un sol implacable dejan una atmósfera seca. Y así andamos a estas alturas. Secos perdidos.

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