Nada más entrar su territorio en la 1, el presidente vasco cogió las
cámaras de palacio y se plantó en un hospital de referencia como el de
Cruces con el siguiente resultado: sanitarios portadores de pancartas y un grito: «¡Menos imagen, más calidad, refuerzos y plantilla!». Y es
Urkullu, que nadie duda superará el listón electoral que está forzando
para julio mismo antes de que esto pueda volverse incontrolable y corra el riesgo que pende sobre cualquier hijo de vecino. O sea, no pasar de fase.
Prácticamente todos los mandatarios a los que les ha caído lidiar con crisis virulentas se han quedado colgados de la brocha. De ahí que el hecho de que síntomas demoscópicos señalen que la distancia del pepé con respecto al eterno rival ande acortándose parece que por fin llevará la estrategia de Casado –bueno, del mesié– a decir «no» al estado de alarma. A la platajunta de ese flanco del hemiciclo, dedicar todas las sesiones precisas a desenredar las condiciones de vuelta a las aulas de la manera más solvente posible o respaldar un pacto para que la sanidad pública salga para los restos de su indefensión, ya saben cuánto le ocupa. Y aunque lo lógico es que la ola arrastre a Sánchez, ni por esas. El objetivo es tirarlo. Pero, cuidado, criaturas. Se trata de Sánchez.
La penúltima envolvente quisieron montánserla con Margarita Robles como bandera. Tras el febril discurso de la ministra en pos de las Fuerzas Armadas durante el cierre de la gran morgue en Madrid, su
nombre empezó a sonar como presidenciable en el tradicional gobierno
de concentración y de las jons. Robles, con fama entre los suyos de
conspiranoica, de ego subidito y que ya se movió para enterrar a
Sánchez en uno de los vaivenes iniciales de este, se dejó querer por los medios más de lo recomendable. Y, claro, a la pandemia en el organismo de estos aparatos sobreviven los que más bicho son. Por
tanto, de la «operación Balmis» desaparicieron aquellos que comparecían del Ejército; se desconoce el paradero de la ministra y el
que aún sale es Fernando Simón. Pobrete.