El difícil posicionamiento

Panahi rodó clandestinamente en Teherán «Un simple accidente» echando mano de las técnicas de cinéma verité mediante un equipo reducido, cámara ocultas y guiones improvisados entregados el mismo día. Agentes de paisano rodearon el set, pero lo filmado se encontraba a buen recaudo. El incorregible cineasta, que no ha dejado de jugársela, se topó con la necesidad de sacarse lo que había supuesto una segunda estancia en la cárcel, explorar sobre qué hacer si se presenta la oportunidad de devolver la violencia recibida y, cuando ocurre, hallar respuesta a si merece la pena invertir en ser capaz tú de controlarla. Una pista debió obtener cuando fue sentenciado a veinte años sin filmar y en el interrogatorio le espetaron que «una cámara es más devastadora que cualquier bomba». Y no digamos si, una vez exhibida, la obra recibe la Palma de Oro.

     En el arranque del año, coincidiendo con la represión de las manifestaciones, el director iraní invocó el apoyo de la comunidad internacional para poner fin al gobierno actual y esgrimió que «el silencio hoy, en cualquier parte del mundo, algún día tendrá que responder ante la historia». Al igual que en la fábula plasmada sobre el terreno en la que merodea el círculo de odio que atenaza su país, ese apoyo solicitado ¿es con violencia a tutiplén o sin ella? ¿Su comprensible deseo coincide con el alcanzado en la filmación por una parte de los protagonistas tras darle un porrón de vueltas a la decisión que había que tomar? Una vez llevado a cabo el ataque urdido por Estados Unidos e Israel he buscado su interpretación de los acontecimientos pero yo al menos no he dado con visión alguna al respecto ni acudiendo a la Inteligencia Artificial. Seguramente porque no es fácil posicionarse cuando el panorama está hecho unos zorros. Ni Dios ni Alá ni la Virgen Santa saben cómo puede acabar esto.

     ¡Ay la religión y las religiones! Si los profes de la materia están quedándose en los centros públicos de nuestro asentamiento con una pila de horas libres por la falta de alumnado, ¿qué futuro inmediato aguarda en la uni a quienes imparten el derecho internacional asentado en normas para evitar precisamente el camino decretado? El descoque no es que Trump envíe a Melania a presidir el Consejo de Seguridad de la Onu, sino que los representantes diplomáticos ensalcen una iniciativa de la primera dama en la que se ignora la que hay armada en la región alrededor de Irán y que el portavoz del secretario general remate la faena ensalzando tal aparición consorte como «una señal de la importancia que Estados Unidos concede al Consejo de Seguridad». Menudo montaje. Un arte en el que la realidad, Panahi, también supera a la ficción.