En alerta continua

Toca regreso dentro del clima sofocante que nos invade. La víspera tropiezo en el portátil con una previa de Champions ante la que, pese a importarme un pijo, me quedo pillado con los primeros planos de la lluvia incesante que cae sobre Glasgow. Menuda sensación de alivio.
Deseando alcanzar la costa para saborear un buen chapuzón aunque se torne menos refrescante de lo deseable escucho que la Sociedad Española de Alergología ha pedido a los bañistas que no infravaloren las picaduras de las medusas. Con lo que llevamos encima, qué vamos a infravalorar. Durante la pandemia nos mostramos incluso obedientes casi al cien por cien. La jindama produce efectos inauditos en una población doctarada en cuestionar lo que sea. Un par de meses atrás estaba prácticamente solo en el agua al amanecer, sentí un contacto, temí lo peor al percibir una silueta sospechosa, salí escopetado, aguanté la respiración, el cuerpo se me cortó hasta la sobremesa y eso que lo más probable es que el ejemplar virulento no fuera más que una bolsa. Dios no me ha llamado por el camino de Robinson Crusoe ni de Tarzán de los Monos.
De ahí que me metiese en MedusApp, una fórmula creada por especialistas de nuestros campus, que sitúa sobre avistamientos y demás. En este instante dice que se han detectado cerca de diez mil y sobre mil trescientas picaduras registradas. Hay notificado el hallazgo de unas cuantas de la especie Pelagia noctiluca urticante tela que, de cogerte por banda, te deja fino. En cambio, por otras zonas han aparecido las conocidas como huevo frito, apreciadas culinariamente por lo que no sé si bajarme la toalla o la sartén. Que a nadie se le ocurra preparársela allí porque es la medusa la convencida de que puede degustarnos cuando dispara las agujas a todo tren e inyecta veneno solo con tocar según los expertos carne apetitosa. ¡Ah, bueno! Entonces ya bajo más confiado.

Temporada de aúpa

Desde que se asomó el verano el candidato del pepé a las autonómicas que nos esperan no levanta el pie. En los primeros 25 días del ciclo se marcó unas 40 apariciones ante los medios. Entre ellas, tomen nota, limpiando el mar en Benissa -no todo, claro-, a caballo de la bici por Paterna, reuniéndose con colectivos de inserción social, del taxi, elegetebeí, de las plataformas católicas en defensa de la religión como materia de estudio, con divisiones educativas, sanitarias, industriales, de la dependencia, dándole su toque a la paella en las fiestas del Grao y enfundándose una camiseta con el lema «Salvem la música» que debió hacer pitar los oídos de Mónica Oltra en un añito para enmarcar.
Salvo en Alicante donde sí es conocido, las encuestas vienen delatándole a Mazón que lo suyo algo de tomate tiene puesto que se apuntó en primera fila a la feria de la popular hortaliza en El Perelló. Y tras la mascletà andaluza si no compareció antes que Moreno Bonilla poco le faltó. Por mucho que el viento sople a favor, que sopla, sabe que el contrincante no es moco de pavo. Lo advirtió por esas calendas el audaz González Pons: «El peligro para Puig es ser víctima de Sánchez». El aspirante suspira por extremar al rival, pero el inquilino del Palau calmado es. Y al igual que Juanma además gestiona y despliega el mapa con la instalación de la gigafactoría de Wolkswagen, el relanzamiento de la Ciudad de la Luz y la inversión anunciada por Ford. Diferentes sectores están pendientes por si al candidato hiperactivo le da por volver a pisar el acelerador o cae en la cuenta de que estamos en pleno agosto.
Algo de esperanza se ha desparramado al verlo recluido en la institución que preside pendiente de los ciberataques detectados en la red desde Rusia que se han multiplicado por cinco alcanzando casi 6.000, cientos de ellos calificados por los expertos como muy graves. El frenesí de los hackers en encriptar información por la que luego exigir algún rescate es posible que obligue al ínclito a cambiar la hoja de ruta. Putin está que se muerde las uñas.

El descanso improbable

Llego al pueblo. Solo de pensar que tantos agostos ha habido que echarse una mantita para pasar la noche se me hace la boca agua. O puede que fuera un espejismo porque a día de hoy no solo angustia taparse sino que se suda a babor y estribor. ¿¡Cómo puede ser!? Por mucho irreverente científico que abomine de la cantinela, si esto no son las perrerías del estropicio climático que venga Dios y lo vea. Y hay moscas para detener un tren. Ahora mismo se ha parado una sobre la última palabra tecleada. Allá ella.
Me levanto, pues, hecho misto y con tal de refrescarme me meto en el cuerpo el vídeo completo de Rosalía por el litoral mallorquín. Esta chica nació bañada en swing. Nada más retomar el ritmo tradicional tropiezo con las motomamis de la Zarzuela paseando en plan mini por la isla salvo la abuela con atuendos de Zara al alcance de cualquiera. La familia tiene todavía que someterse lo suyo a recetas contra el dispendio para que la iluminación del escaparate no se apague lentamente. El pesoe, como siempre desde la era felipista, le echa capotes a la institución con su alma republicana a buen recaudo y manda al limbo la actitud del monarca frente al paso de la espada liberadora de Bolívar. Posiblemente dentro de 150 años se abra la carpeta blindada para saber si se levantó o permaneció sentado como Zapatero ante la tela estadounidense en una presunta coincidencia contestataria propia de nuestro secular revoltijo.
Ante tanta desafección histórica solo pienso en sacarme la espina del tormentoso descanso con una siesta de las que hacen época. Lo malo es que en la previa me topo con el estudio de una clínica de medicina del sueño en Arizona donde se advierte que ir al sobre regularmente tras la comida dispara el riesgo de desarrollar hipertensión arterial y las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. No sé si llorar, desfilar o clavarme la espada.

A ver si nos va dar un aire

Salimos de viaje a las cuatro de la mañana, aunque no sé si en respuesta a algunas de las recomendaciones del plan de ahorro energético. Reconozco que me he perdido. De momento compruebo que el coche mantiene las luces encendidas. Allá él. Antes de abandonar la ciudad surge un imprevisto: nos encontramos inmersos en un control policial. Observo el semblante de los uniformados y llego a la conclusión de que van a comprobar si lo tenemos acondicionado por debajo de los 27 graditos. Además de un «killer», bueno es Sánchez. Dada nuestra edad provecta nos abren paso. Son ventajas de las que tampoco es que pueda alegrarse uno por completo. En fin, allá vamos.
A las tres horas de ruta siento cierto cansancio. ¡La humedad ha dado una nochecita..! También se rebelan las cervicales. Han tenido toda la sesión al ventilador apuntándolas. Y ahora lo que faltaba: el distintivo anunciador de que entramos en la Comunidad de Madrid. ¡Ale! En buena parte del continente han apagado luces para pasar menos frío en invierno dentro del objetivo de superar el 90% de la capacidad de las reservas de gas antes de alcanzar octubre. Pero el personal sabe que Europa no es Madrid recluido en sus adentros y de ahí que el director general de Economía de la misma que viste y calza acabe de marcarse el siguiente mensaje a través de las redes: «Hielo. España. El paraíso del cubata o del gintonic, del Cacaolat con Licor 43. En ningún otro sitio del mundo ponen las copas como aquí. Que falte hielo es igual que si no tuviera arena el Sáhara. Nuevo éxito del socialismo». Estoy tentado de poner el aire por debajo de los veinte grados durante la travesía del mentado territorio. Lo mismo desgrava.
Llegamos al destino donde el calor seco no reconduce sensaciones hacia un mejor descanso, envuelto en las discordancias de la caterva de próceres sobre cuáles son las políticas de eficiencia para hacer frente a las fatiguitas reinantes. Ignoro por qué la gente se va fuera si con recorrer un trecho esto tampoco es que entiendas «demasié».

Rival del sol

Fue la primera vez justo aquel verano de adolescente en el que la impaciencia suele ser un arma cargada de futuro. Entonces irrumpió con aquella camisa blanca ajustada, los primeros botones desabrochados descuidadamente, la sonrisa en la cara con la melena haciéndole la ola sobre ese par de lunares como sugerentes remates al porte de unos andares, ¡ay! esos andares que desde el Luna Park al Bellas Artes de Ciudad de Méjico pasando por nuestros pueblos y rincones nos cogió de la cintura trayéndonos hasta aquí no fuera a ser que, sin el flujo de esas melodías, nos escurriésemos por el desagüe de un entorno demasiadas veces peregrino.
Bien pronto hizo justicia poética. Con el régimen ciego llevando aún al cinto la ejecución de postreros estragos, devolvió ataviado en vinilo al poeta que sintió el pesar de su desventura al enfilar la frontera con el aliento en reserva y el ánimo hecho trizas bajo un cielo plomizo, él que vio la luz en un huerto claro donde madura el limonero. Por si el aporte de reconciliación jonda no fuera suficiente sacó al pastor del rebaño desbordante de silencio, lo musicó, hizo que se le recompusiera la fisonomía sepultada para que en la dentadura sintiera el ardor del rescate y restañar de alguna manera el oprobio que en este país se cometió con quienes dentro del agujero al que fueron enviados contestaban con unas letras dirigidas al crío de ocho meses desde las que le hacía llegar que era su risa la espada más victoriosa, vencedor de las flores y las alondras, rival del sol, porvenir de mis huesos y de mi amor.
Al mismo tiempo nos advirtió en origen que el río ya no es el río, nos previno sobre que nos han declarado la guerra sin dejar por un instante de componer estrofas contra la indecencia. Y todo ello haciendo gala de un magnetismo tal que llena plazas a las que se suman no pocos de aquellos que a la hora de votar ni siquiera necesitan taparse la nariz. Llámenme transversal dirá ese tipo que hoy le ha dado por contar que se va y que no estará más con nosotros. Por una vez no sabe lo que dice.

Aterriza como puedas

Al no pertenecer ya al espacio Schengen, los británicos que aterricen deberán acreditar en el control de entrada estar en disposición de una cantidad que alcance en euros el 10% del salario mínimo interprofesional en bruto vigente en cada momento o su equivalente legal en moneda extranjera por persona. Lo que antes se hacía con cinco suizos ahora toca con cuatro millones de fans de la reina. A los viajeros que parten les toca disfrutar quitándose las botas, el cinturón y lo que «cante» de la maleta y, a los funcionarios receptores, auditar el Brexit hasta los huesos. El caso es pasárselo cada vez mejor.
Algunos turoperadores han arremetido contra la medida y de los tabloides qué les voy a contar, salvo que les va la marcha. Todo lo que ellos quieran, per0 cuando te empeñas en dejar esto hecho un mapa tampoco es buena señal llevarte las manos a la cabeza. Vean si no, «creatures». Una vecina ha estudiado e investigado en Londres. Al ser la pobre brillante se la ha traído el «cesic» una temporadita y, si no quiere dejarse en el camino la nacionalidad en la que se ha formado, tendrá que hacer una solicitud que sale por mil quinientas libras y someterse a unos requisitos entre los que figura una prueba nada banal sobre cultura británica. De no retrasarse todavía le cae el volumen editorial de Boris Johnson y pinceladas sobre el mismo. Lo raro sería no encontrártelo.
Él no tiene que viajar para divertirse. El pasado fin de semana, otra fiesta. En este caso el convite de su tercera boda celebrada un año atrás en los jardines de Downing Street y que debido a las restricciones apenas contó con una treintena de invitados. No había derecho y también por eso se resistió a dimitir al haberle echado el ojo a un recinto oficial para la última recepción. La fecha le ha pillado con el dúo de sucesores jugándosela. Uno de los recientes debates se suspendió al desmayarse la moderad0ra, jefa de información política de la cadena, lo que apenas extrañó al espectador. El mérito es haber llegado hasta ese día con las neuronas en su sitio.

¡Viva la moderación!

Lo natural es pedirle cuentas al Gobierno, aunque estando ya Feijóo para qué. Él mismo avanzó que la coalición anda «en crisis» y «en descomposición» y que «el futuro del señor Sánchez es muy corto». No es por nada, pero dar por muerto a alguien que al nacer le dijeron a la madre ha tenido un superviviente nato no sé yo si… Es verdad que el viento sopla a favor de las meigas y que estas han tomado el cis. Ahora bien ni el guarda mayor de la Moncloa le ha rebanado por eso el cuello a Tezanos ni el sucesor de Casado lo ha pedido. Mira por donde es hacia el único que ahora se muestra condescendencia.
Sí, porque el extracto de su alocución en el último sanedrín no deja lugar a dudas: «El de España es un Gobierno suflé, el peor posible, que actúa con frivolidad y soberbia, débil, sectario e irresponsable, que miente a sabiendas, con un presidente que no siente lealtad a nadie y hay un clamor que pide su caída», para a renglón seguido reclamar la política «sin insultos». Es importante saberlo porque podría llevar a la confusión. Para el templado Enric Juliana,«la reciente ceremonia de entronización del sultán Juanma I nos habla de la época. Las formas del poder siempre se expanden cuando no hallan resistencia. Personalismos a tope». Hombre es que el nuevo jeque de Cultura en el sultanato dejó escrito sobre la gala de los Goya que cada año había que aguantar a una «cuadrilla de ingratos en la infumable pantomima del cine español» y teniendo en cuenta que Sevilla albergará la próxima edición hay que reconocer que lo del moderado Moreno Bonilla a la hora de celebrar la mayoría absoluta es de galardón.
Disculpen que lo bose: he soñado que Eta quería asesinarme. No ha sido el calor, sino Cuca. Al despertar Rosalía con su «Despechá» ha salido al quite: «Bajé con un flow nuevo e caja, baby, hackeá/Mmm, voy a 180 porque soy una racineta, ey, ey». Qué descanso no entender lo que dice.

Vías de escape

Tengo buenas noticias. Para Macarena García, astrofísica de la Agencia Espacial Europea, «hay mucha esperanza de descubrir planetas exóticos donde se puedan dar condiciones de albergar vida». Ya lo sé, a cualquiera se le hace la boca agua.
El caso es que el telescopio gigante James Webb no deja de transmitir imágenes a la Tierra dentro de lo que se ha convertido en una nueva forma de observar el universo hasta los temitas más distantes. Las primeras secuencias que captó ofrecen los brazos espirales de una de las galaxias cubiertos de rebosantes estrellas oscurecidos por filamentos y gas más fríos, aunque hay cantidad de ingredientes difíciles de catalogar por el polv0 que es una barbaridad lo que hay en danza. Vamos, polvo va, polvo viene. Bueno nosotros, en cuanto a eso, con nada nos conformamos.
Pero no voy a dejarles con la miel en los labios. He indagado otras fuentes. Mike Marlaska, bioquímico de la Nasa, señala que los lugares más propicios par dar con seres vivos son las lunas heladas y las nubes de Júpiter o Saturno y que «descubrir vida extraterrestre no supondrá un cambio tan radical como pensamos». Esta consecuencia no sé si la extrae el científico de los avances que están produciéndose en las investigaciones que vienen desarrollándose en el campo que se mueve o por las cotas de marcianidad que los mortales hemos logrado sin necesidad de salir al espacio interestelar. El que esté libre de retranca en las circunstancias que nos rodean que tire la primera piedra.
Y también están los astrónomos. Dos mil de ellos se reunieron recientemente en estos lares para debatir las ondas gravitacionales, la exploración del sistema solar o el agujero negro de la Vía Láctea. Por algo será. José Carlos Guirado, catedrático de la especialidad, dio la voz de alarma: «Necesitamos la existencia de astros pero de manera racional para poder conservar la exploración del cielo. Si no hacemos nada dejaremos de verlo. Exijimos normas de funcionamiento y control. Hay demasiados satélites». Qué nos vas a contar.

Fundido a negro

Desde los incendios en bosques al impacto en el asfalto, la ola de calor se ha llevado por delante las vidas de más de quinientos de los nuestros, que se dice pronto. Por lo que respecta al hiriente destrozo de la naturaleza, solo en Castilla y León la superficie quemada supera las treinta mil hectáreas y las muertes de miembros de las brigadas que luchan contra Belcebú. Tras el fallecimiento de uno de ellos, el mandamás de la Junta introdujo esto en un tuit: «Nuestra Comunidad vive momentos muy difíciles ante la proliferación del fuego. Agradezco y valoro infinitamente el trabajo que lleváis a cabo». La respuesta no se hizo esperar: «Quiero decirle en nombre de todos los bomberos forestales que la forma de agradecerlo es dándonos faena todo el año, pagándonos como se nos tiene que pagar y proporcionándole al monte el servicio que merece». Ignoro por qué ciertos prebostes no caen en la cuenta de que, a veces, un respetuoso silencio es muy de agradecer. Y si tienes un vice sin misión alguna que se embolsa alrededor de ochenta mil euros, quizás más.
El fatídico caso que más relevancia adquirió debido a que el hijo se encargó de ensalzar su figura ha sido el del barrendero de Orcasitas que pateaba Vallecas embutido en un contrato de un mes y cambiando turno por hacer méritos a los sesenta tacos en horas desaconsejadas para el resto del paisanaje. No es por nada, pero el museo del pintor que lleva su nombre ha dado paso a la exposición «Sorolla en negro» en contraposición a la luz y el color que siempre lo distinguió. Debe ser el clima reinante, que descompone. Baste con decir que el alcalde de la Villa y Corte dio el pésame destacando que no era trabajador municipal. Previamente, en torno al Día de la Comunidad, su presidenta cinceló para la historia el aserto de que en Madrid no hay clases sociales. Es posible que quisiera referirse a quienes nunca tuvieron ni atesorarán clase de ningún tipo.

Pero qué golpes tienen

Con dilación omertiana se ha sabido la marimorena que le montaron a una colega de tevetrés por preguntar a la presidenta del Parlament sobre lo que tocaba. Mira que pretender que responda de lo que se le imputa. Dónde vamos a llegar.
Al concluir el programa, la intrépida entrevistadora se cruzó con Laura Borrás. De entre el séquito surgió Francesc de Dalmases, diputado de Junts per Catalunya, quien al considerar inadecuadas las preguntas agarró a la malvada, la introdujo en un camerino, impidió la entrada de las compañeras de producción y, en presencia del resto de la comitiva, reprendió su comportamiento a gritos mientras la emprendía a golpes con el mobiliario, según componentes de la casa que andaban en las cercanías. Desde el partido al que pertenece el ínclito han negado situaciones de agresividad y han esgrimido que lo que hubo fue una mera discusión profesional. Sí, vamos un consejo de redacción. Y eso que Francesc no forma parte de la profesión sino que se trata, ojo, de un educador social. Viéndolo actuar es normal que no se dedique a lo suyo.
Aunque en los privados se da de todo, ¡ay los medios públicos! Pobretes. Es que no hay uno en el que no haya sonado la flauta. En Ràdio 9, nada tomar el poder en la Generalitat el ganador desde Benidorm de la canción liberal, el entonces jefe de programas denunció presiones para elaborar una lista de desafectos al pepé y el hombre acabó de empresario de la restauración en Venezuela bajo la marca de Don Pascualón. Así en Canal Sur con los otros o en Telemadrid. Y qué decir de lo registrado en el Pirulí. Que tararí que te vi.
En los días en que se produjo la interviú, Borrás dio rueda de prensa con tal de decir que no tenía intención alguna de dimitir por haber supuestamente fraccionado contratos públicos para adjudicárselos a un amigo: «Este caso ha llegado tan lejos por ser quien soy y por el proyecto político que represento. Es pensando en la dignidad del Parlament por lo que no quiero dimitir». Pues eso. Que solo le faltó bailar.