A propósito del género

Con motivo del rosario de saraos que pone en danza la celebración del
Orgullo, Supremme de Luxe, una de sus encargadas, ha anunciado la
ocupación del espacio de marras, «ese que toma la ultraderecha donde
el discurso de odio prolifera». Mira que Colón tuvo una vida agitada,
pero anda que la plaza…
Ya que estamos en los descubrimientos, un cráneo encontrado en
Israel lleva a que los científicos crean que el hallazgo podría
cambiar radicalmente la historia de la evolución humana. Todo indica
que la especie detectada habitó la región desde hace al menos
cuatrocientos mil años en tanto que el sapiens lo hizo por Oriente
Próximo hará unos doscientos mil, coincidencia que, unida a una alta
capacidad cognitiva, redunda en la hipótesis del amplio contacto con
los humanos que debió desarrollar el nuevo Homo. Dado que ya no hay
quien varíe el reprís con el que la especie de la que formamos parte
se ha plantado en el XXI y ver si de esa forma evitábamos algunos de
los estropicios acumulados, especímenes como Orban quieren retroceder a fin de revolcarse en ellos. Cómo será el cromañón para que algunos cracks del esférico le den lecciones de evolución.
Aprovechando la efervescencia generada y puesto que en pos de la
prevención no habrá ni carrozas ni escenarios, los «Juegos del Orgullo» cogen vuelo a fin de garantizar el deporte inclusivo y la no
discriminación en este ámbito. A diferencia del alcalde de Munich, el
de Madrid se ha negado a abanderar símbolo alguno mientras que la
vicealcaldesa ha dejado caer que «la libertad no es abrir una empresa
rápidamente sino que ningún colectivo sienta amenazado sus derechos». Qué sería de la rivalidad sin el moje.
Pero para salsa, la de los seis franceses que, procedentes del
aeropuerto, preguntaron en un bar de Bucarest por el estadio para ver
a su selección y se lo perdieron porque les dijeron que el partido era
en Budapest. Chicas, chicos y chiques, ya veís. El género humano que,
lo miremos por donde lo miremos, no hay manera.

Estado de excitación

No me lo invento; ocurrió tal cual. Estaba el conductor de «Al rojo
vivo» dando cumplida cuenta de la escenificación en el Liceo
barcelonés que marca la agenda cuando en su lugar se coló «Aquí no hay quien viva», que se emitía por Antena 3 Series. Nada de un cambalache meteórico, hablamos de un porrón de secuencias. Todo un tributo a Enrique Pastor, el presidente de la comunidad con sonadas veleidades políticas, que por fin veía cumplido su sueño de meter baza en un espacio de rabiosa actualidad. Que alguien al menos quede contento.
«En Cataluña están los que se quieren separar de España y, en
Madrid, los que quieren poseerla» avisa Mónica Randall, alguien que al fin y al cabo formó parte de «La escopeta nacional», ese fresco que
retrata de dónde venimos, la de tiros que llevamos dados y el milagro
que somos. Quién le iba a decir sin ir más lejos a Sánchez que estaría
deseando refugiarse por Las Ramblas en lo que algo habrá tenido que
ver el mayo de Chamberí. Pero no pasa nada, el descoloque es nuestro
estado natural. Solo hay que mirar al pimpollo que asegura liderar la
oposición y que, por mor de lo hay un juego, ha chocado con la
Comisión Europea, Casa Real, patronal e Iglesia de quienes ha dicho
que «ningún lobby logrará apartarnos del camino» sin reparar en que
los dos últimos no son molinos sino gigantes de su propia área . Esa
sobre la que, fijándose en ella, Millás ha deslizado que, de gobernar,
seguramente daría la amnistía. ¿En qué se basará?
Y por si todo esto no calentara suficientemente el ambiente, tenemos la Eurocopa encima donde la estadística advierte que, de los 151 ataques, la selección nacional ha consumado diez disparos a puerta. Tampoco aquí nos volvamos locos que, vivir en una montaña rusa, es seña de identidad. Si el gol de Iniesta representó lo que representó, la rueda de prensa del seleccionador tras una eliminación prematura también puede ser memorable. Así que sería sano atenuar pulsaciones. Que igual luego hay que indultar a Luis Enrique.

Un paseo por las nubes

Un día tras otro, cuando voy en busca de la barra, paso por delante de
un cole a la hora del recreo en el que cientos de chavalines
entrecruzan zancadas con sus mascarillas bajo un griterío que suena el
puñetero a música celestial.
Quien más ha corrido para darle vida a Broadway ha sido cómo no el
Boss, que el próximo fin de semana retomará en el St. James´ Theatre
el monólogo acústico que clausuró en el 18 trazando en el ambiente el
anhelo por escapar del barrio de Nueva Jersey en el que se crió y del
que hoy vive a diez minutos dentro de un recorrido vital en el que este vaquero con rocanrol en las venas ha alcanzado la gloria sin ocultar la de veces que se quebró lo que le ha hecho atrevesar el corazón de millones de seguidores. De aquellos conciertos, que en principio se idearon para un mes y se fueron hasta quince por la demanda, no quedó una sola localidad sin cubrir en una época en la que la gran preocupación residía en la Casa Blanca: «No creo que la gente venga a que le diga lo que ha de hacer –pergeñó Springsteen antes de empuñar «El fantasma de Tom Joad»–, pero la música sí puede decirnos lo que somos y lo que podemos ser, ahora que no está de más recordarlo. Hemos trabajado mucho, hemos sacrificado demasiado… esto solo es un capítulo oscuro de una batalla contínua por el alma de la nación».
Cuando entonces nadie se imaginaba algo peor que el ínclito, el
fantasma con estragos incomparables se llama covid, así que solo
podrán asistir a la actuación vacunados con Janssen, Jhonson, Moderna
o Pfizer más el correspondiente certificado de la autoridad sanitaria del país. Los entusiastas canadienses, inmunizados con AztraZeneca, están que trinan. Son las mutilaciones que nos aguardan. De plantarme en la puerta y esgrimir que es que me han anulado la segunda dosis, mínimo me detendrían. Así que habrá que revisitar la grabación y dejarse llevar por esta fuerza de la naturaleza que destinará parte de la recaudación a echar una mano a los afectados por la pandemia. Qué
criatura.

A España hay que quererla

Por mucho que le suelten barbaridades, el caso es que Pedro Sánchez
mostró cómo hay que colarse por entre el armamento del Atlántico Norte y aprovechar para, en una incursión vertiginosa, dejar sentado la
necesidad de «reforzar los lazos militares», «actualizar el acuerdo
bilateral de defensa», poner las fatiguitas de Latinoamérica por la
simiente migratoria y la pandemia en el mapa y, de paso, felicitar al
mandamás de la escuadra por la agenda progresista puesta en marcha
mientras este hace la pared sin inmutarse. Toda una tesis de modelo
supersónico de acción que dejó al espectador con los ojos como platos
pero que no sirvió para lo único que podía haber servido.
Efectivamente, para que espabilara Morata.
Y el problema es que enseguida llega Polonia, cuyo sistema sí que es ultra. Al no haber contado con jugador alguno del Madrid y mucho
menos con el capi, el gran temor de alguien que no suele temer a nadie
como Luis Enrique es que abra la boca Ayuso. El suyo, el de Casado, el
de Felipe VI y el de los padres de la Constitución aún vivos. Hasta
Gabilondo, que aseguró haber colgado los hábitos del comentario de
actualidad, entró al trapo para decirle a la de Chamberí que «está
siendo un poco analfabeta institucional». Si pondrá la dama al
personal que el programa que está a punto de estrenar Iñaki va sobre
sexo.
Como los viejos roqueros nunca mueren se ve a Marhuenda esgrimiendo que no está dispuesto a permitir que se le siga llamando franquista, más exaltado que nunca pese a no ser extremista ni viejo. No sé si mediatizado por el clima, pero la cuestión es que el medio que dirige concede el doble de duración que el resto a la internada con Biden. El seleccionador confía en que a él también se le dé margen, a las potencias europeas les hace gracia la forma de definir que nos
gastamos tanto en Bruselas c0mo en la Cartuja y los americanos van a
lo suyo como siempre sin reparar en mucho más. Mejor manera de
homenajear a Berlanga no creo que haya.

Pasiones desatadas

Con la edad que gasta y Vargas Llosa aún no se ha percatado de que lo
suyo es la ficción. Cada vez que se mete en política arruina la apuesta. Desde el Macondo en el que more resultará difícil que, a su exíntimo, no se le agite la comisura previo a escapársele una sonrisilla. No hace falta más que ver a Ciudadanos para deducir que ha sido ojito derecho del de Arequipa hasta el extremo de especularse con que encabezara cartel a las madrileñas de 2019. Pero es con las intervenciones en los vaivenes de su país donde realmente se consagra, sea de candidato contra Fujimori o de benefactor de la niña. Y no es que esta tenga todas las papeletas para perder el pertinaz recuento, es que la Fiscalía peruana ha solicitado el arresto de Keiko por violar las condiciones de su libertad. El Nobel, antecedentes, tiene. Dos de los aspirantes a los que apoyó y que ganaron, Alejandro Toledo y Humala, acabaron en la trena. O sea, que tampoco es para incluirlo en el currículum. Ese sobre el que la tía Julia, antes de que Isabel Preysler entrase en escena, comentó: «Lo único para lo que vales es para escribir».
Vaya o no vaya a Colón, en las balconadas del rival por lo que suspiran es porque tanto Pantaleón como las visitadoras den su apoyo a
la emperatriz libertaria de Madrid en el momento procesal oportuno. A
día de hoy es, desde luego, lo único que puede hacer que se tambalee.
Porque, ahí donde la ven, sigue en campaña. No ceja. Primero nos
presentó al nuevo novio para que nadie piense que carece de
estabilidad emocional y el otro día le realizó el programa a Bertín de
pe a pa deslizando de entrada a la audiencia que en su casa no podía
ser porque no cabían, no como en la de otros, claro. Así que metió a
los espectadores en el pedazo de adosado de Miguel Ángel Rodríguez
donde se despacharon a gusto. Solo faltó Luis Enrique para que hubiese sido imposible conciliar el sueño. Sí, porque horas antes salió la
noticia de que, con un golpe sobre la mesa, Ayuso había deslumbrado en el Giro. Lo único extraño es que ponía Juan.

Tiempo de juego

En darle en la boca a Junqueras tras su giro en la estrategia indepe
que proporciona algo de oxígeno al gobierno con el temita de los
indultos, el pepé tardó unas cuatro horas. A ver si vamos a aflojar.
A la mañana siguiente la materia que llevaba la controversia a las
redes era la de que el presi murciano había mediado en la operación
quirúrgica de un familiar de García Egea: «Le van a programar para el
día 20». «Cojonudo», mostraba al parecer el móvil de un alto cargo de
la Consejería de Salud en dirección a López Miras a mediados de abril.
En este caso nadie de la organización se ha cogido ninguna perra por
salir al paso del oxígeno hospitalario. Seguramente se estarán haciendo con expedientes para encarar del modo que sea, pero trece horas después de empezar a correr la cosita nadie ha dicho esta boca es mía y la cuenta de Teo para los amigos se encuentra sin ánimo desde que el día anterior retuitease una exposición de dos expertos acerca de prevenir el declive… de Europa frente a China y EEUU en la era de la inteligencia artificial. Ya ven, ¡uy!
El escopetazo se une a la espantada de tres de los varones más
desenvueltos de la baronía que han anunciado su intención de quedarse lejos del bote de Colón donde se exteriorizará la imposibilidad de que a Sánchez, Aragonés y Oriol deje de olerles el aliento ya que, por mucho que se enjuaguen, siempre provocarán dentera. Mazón no es estomatólogo todavía pero le da a los empastes o a lo que sea y, con tal de sacar cabeza, quiere montar una manifa sin moverse de casa. ¿Agarrándose a la pandemia? Las medidas aquí vienen marcando tendencia, así que igual habrá que decidirse por lo mismo que Madrid a no ser que tire de la gente para protestar por vacunar a los internacionales: por qué a La Roja sí y no a la Blue, ya estamos. Siendo culé, la baza se torna temeraria.
Mi muy estimado Pérez Gandul, autor de «Celda 211», proclama ante
las derivas que «el codazo de Tassotti dejó secuelas a Luis Enrique». Y a los que no les endiñó Tassotti, ¿cómo es que han quedado así?

Reino de taifas

Bajo el amparo de Exteriores, Casa del Mediterráneo ha ofrecido un
ciclo de cine marroquí cuando las relaciones están que da gusto. Como
se enteren las autoridades incómodas del país vecino es posible que la
respuesta no se haga esperar: dejar a los suyos sin imágenes de la Liga ofreciendo en su lugar la competición de otro país europeo. La de
Bielorrusia mayormente.
De las tres películas proyectadas, una gira alrededor de un episodio con rehenes, otra ofrece un paseo estéril entre culturas que desemboca en el desarraigo y la última encara de modo muy transparente la limpieza étnica y religiosa de la que se nutre, entre otras, la
denominación de origen musulmana. Se trata de un peregrinaje en busca de la libertad. No la light sino la de verdad, esa que cuesta Dios y
ayuda y que dar con ella se convierte en determinados territorios en
toda una odisea. Ofú. Si no se quedan sin ver a Messi y a Suárez
–porque con Sergio Ramos, a saber–, es porque ahí sí que el régimen
alauita se expone a una algarada de aúpa.
Moncloa anda dándole vueltas al gesto a emplear para desenroscar la
historia. No lo tiene nada claro; Casado, todo. Acaba de regresar de
Ceuta donde mantuvo un encuentro con Juan Jesús Vivas, el alcalde-presidente de la ciudad autónoma que, siendo de su partido,
ponderó la presencia de Sánchez en plena crisis y que ha mantenido un enfrentamiento duro y fuerte con el elenco de Vox, por lo que es fácil deducir a lo que ha ido el señorito si se tiene en cuenta que, nada
más estallar el conflicto, el lugarteniente García Egea sentenció que,
de haber sido su jefe presidente del Gobierno, «nada de esto hubiese
ocurrido». Por supuesto; a ver si te enteras, Juan Jesús. Como tampoco
habría habido ciclo en la casa mediterránea esta porque el pepé
formuló llevarse a otro destino el emplazamiento que la acoge desde
hace años. Ahora bien, ese es un pepé que nada tiene que ver con el
actual a cuyo cabeza visible propulsó Cospedal frente a Soraya.
¿Cospequé? Palabra de Teodoro.

Socialista el que bote

Todo indica que Sánchez no está por la labor de confrontar con los
suyos lo del indulto del que supongo que habrán oído hablar. Rodríguez Ibarra ha reclamado un referéndum a fin de que las bases del partido decidan. Como al barón extremeño capacidad de análisis no le falta desde que la irrupción de Arfonzo iluminara sus pasos, y malmetiendo disfruta como un gorrino, sustenta la petición en que la actual dirección «llegó al poder diciendo que quería que hablara la
militancia». Mira Juan Carlos, de entrada, no.
Sostiene el ínclito que no han sido capaces de arreglar aún la sucesión de Felipe y que, al contrario que en la raza humana, ésta mejora y el pesoe no hay forma. El estadista que, con el impulso de los 202 escaños, capitaneó la modernización patria, en lugar de diseccionar con rigor el sentido y sensibilidad o el sinsentido de una prerrogativa en este caso jodida, eligió El Hormiguero para espolvorear cañas y lanzas en esa y en otras parcelas oyéndose de fondo las risas que Trancas y Barrancas fueron incapaces de reprimir. Efectivamente, no les va a resultar fácil a quienes cojan el relevo
superar un legado así.
Nadie sabe con precisión si es cierto que el cambio de ciclo ha
irrumpido pero, por si las moscas, ahí están ya socialistas señeros
agitando, mezclando y salpicando el cóctel mientras los de la otra
acera huelen eso que les pierde y, poniéndose en modo trituradora sin
divergencias que valgan, responden todos a una cobijados en un único
planazo: «¡A por ellos, oé!».
Hasta Vera y Barrionuevo han dicho esta boca es mía y el Gobierno
mira de reojo a los indepes para ver cómo respiran por lo que solo
pueden agarrarse a un milagro, de ahí que no sea difícil barruntar que
conceda la gracia en agosto lo más cerca posible del día de la virgen
cuando la fiesta tome los pueblos. Ya saben, la cerveza, que es lo que
prima. Iba a decir que el único que falta es Corcuera, pero qué va. Viene de soltar que Sánchez ha traspasado todas las fronteras habidas
y por haber. Venga, por Dios, que pase el siguiente.

Laureles al coraje cívico

Desde mediados de los ochenta se han reconocido trayectorias
profesionales y actos humanos admirables dentro de una selección que
siempre se ha encontrado con que tenía que dejar fuera un buen racimo de opciones merecedoras, lo cual es aún más reconfortante pensando en aquello que también nos rodea aunque apenas haga ruido. En esta ocasión, para arrancar los años veinte del siglo en danza, la estela se ha reproducido solo que a bordo de otra dimensión. La de darle réplica a una tormenta repleta de sombras infernales con tal de
ponernos a salvo a todos cuantos fuera posible.
Esa es la sensación que desde el minuto uno inundó la sala de
acogida, la de asistir con una respiración contraída que no dejó de
desbordarse en decibelios por el interior de los espectadores cuando las gestas en nombre de múltiples de ellas fueron sucediéndose: al escuchar las ovaciones que el repaso a la respuesta a tanto agobio que
la pasada primavera inundó los hospitales; a los supervivivientes de
geriátricos en los que sus pobladores vieron venirse la desolación
encima; a los garantes de la seguridad y de las emergencias que no
dudaron en correr riesgos extremos para evitar que el desastre fuera
mayor… todos ellos, los protagonistas de la sesión en definitiva, no
pudieron evitar dejarse llevar por el impacto de lo vivido que los
atravesó para el resto de sus días.
Ni ellos ni el resto de los presentes ni los ausentes que han llegado hasta aquí. En el transcurso de puesta en escena que duró el repaso se condensó el sufrimiento, el miedo, los apoyos y las inquietudes acumuladas que quedaron a la vista sin el menor atisbo de rubor porque el que más y el que menos ha quedado tocado por esta
envolvente y necesita sacársela de encima de la mejor manera posible.
La de compartir ese sinvivir es una de ellas. La de no olvidar, joder,
a quienes se dejaron la piel por librarnos del mal es otra. Y la de atisbar, finalmente, el anhelo porque los sueños rotos y las nubes den
paso poco a poco a la luz del ansiado reencuentro.

Maldita la gracia

Sánchez abandera que España se convierta en el polo industrial europeo del hidrógeno verde con Abascal paseándose por Ceuta pelo en pecho advirtiendo que la agenda 2050 es un plan de inmigración para importar masivamente varones en edad militar desde África. Y mientras que sus huestes rivalizan con las del pepé en una ofensiva parlamentaria contra el Ejecutivo sobre Marruecos, el titular de Justicia pide que los indultos del prucés se vean «con naturalidad». ¡Socorro!
Ante la que se avecina estoy en un tris de ir al médico pero, dado lo hecho que estamos al alboroto, me autorreceto y, nada de andarse por las ramas, me meto por el cuerpo «Lily, la trigresa», que es droga dura. No resulta sencillo situarse acerca del argumento de la primera peli dirigida más o menos por Woody. De digerirse fácilmente no se
obtendría el efecto placebo pertinente. Por resumirlo: son las aventuras del agente Phil Moskowitz, un remedo de Bond pero mucho más
salido, que ha sido contratado por el Gran Majah Superior de Raspur
–no lo busquen en el mapa– para hacerse con la receta de la mejor
ensalada de huevo duro del mundo. Al monologuista de Brooklyn lo
escogieron para que, a una cinta japonesa de acción, le colocara
diálogos de coña que no tuvieran nada que ver con los originales. Y eso es lo que es. O sea, nuestro día a día.
De hecho existe una versión doblada al español que naturalmente es
más incomprensible aún. En ella, 007 se llama Igarraguirregoicoechea,
que, en lugar de la receta de la ensalada, va detrás de una de gachas en su tinta. Esto es en serio, como la importación masiva de varones en edad militar y el que la plebe se tome los indultos con naturalidad. Pero hay más, ya saben, siempre hay más. Y cuando, mientras en la versión de Allen, para dejar caer la toallita que la cubre una mujer le pide al James de pacotilla que cite tres presidentes estadounidenses, en la carpetovetónica le susurra que recite la lista de los reyes godos. Por eso debe pirrarle tanto esto al neoyorquino. Porque somos insuperables.