En Jumilla conviven 72 nacionalidades distintas. Para Juan Agustín Carrillo, único edil de Vox e impulsor de la medida que ha dado la vuelta al ruedo, la iniciativa es una forma de «defender nuestra identidad cultural, la cristiandad». Como los obispos la han repudiado no hace falta decir que el grupo en cuestión se siente más próximo a los curas obreros. El argumento de fondo se fundamenta en que «si quiero rezar voy a la iglesia, si deseo jugar al tenis reservo en las pistas». Hace un mes despedimos a Sabina en una plaza de toros de titularidad municipal por lo que ya no sé a quién dijimos adiós. A ver si fue a Morante ahora que el hombre va lanzado.
Cambiando de escenario pero no de hilo conductor, fue Meryl Streep quien se desplegó ante los colegas: «¿Qué es Hollywood en realidad? No es más que un grupo de personas de otros lugares. Yo crecí en las escuelas públicas de New Jersey; Viola Davis nació en una cabaña agrícola de Carolina del Sur; Amy Adams procede de Italia; Natalie Portman vio la luz en Jerusalén; la hermosa Ruth Negga vino al mundo en Adís Abeba, creció en Irlanda y hoy está nominada para interpretar a una chica de un pueblo de Virginia; Ryan Gosling, como todas las personas más amables, es canadiense y Dev Tatel afloró en Kenia y hoy se encuentra en el papel de un indio que creció en Tasmania. Así que esto anda repleto de forasteros. Y si los echamos nos quedaremos con el soccer y las artes marciales mixtas que artes, lo que se dice artes, no son».
Por aquí Pedro Piqueras ha dado un vuelo fugaz a la tele propulsado por amaneceres y atardeceres de su Altea de acogida para alertar de que estamos no solo en España «ante el virus del odio, que tiene un valedor: Trump». Mi Jamie Lee Curtis ha dicho que «vamos a tener que volver a salir para luchar como lo hicimos con los derechos civiles». El mes pasado un chequeo detectó que el presidente estadounidense padece insuficiencia venosa crónica. El diagnóstico no admite dudas: salvo él, todos los demás corremos peligro.