No hay más que verlos

Puigdemont y Boris Johnson tienen lógicamente muchas cosas en común. El primero llegó a ser redactor jefe de un diario local, y a mucha honra, como El punt, mientras el otro anduvo por el Daily Telegraph después de que lo tiraran del Times y acabó dirigiendo Spectator, una cabecera minoritaria y de culto, cuyo objetivo fundacional en el XVIII fue dar vida con la moralidad al ingenio, alineado con los valores de la Ilustración. Hace nada, una antigua redactora de la revista acusó al que fuera director de haberle metido mano en su día. Aparte de desmentirlo, seguro que el ínclito diría para adentro: «valores fundacionales a mí, será posible».
Pasado el tiempo y cambiados los trastos de entrar a matar, ambos
manejan sus territorios con un afán similar, peripecias personales
incluídas en las que también han optado por el divorcio. Pero todo lo
que rodea al premier británico es mucho más distraído, dónde va a
parar. Y, si no, comparen. En medio de la forma provocadora en que
Downing Street ha abordado la negociación con la UE sobre el nuevo
tratado comercial; del hervidero que es el Gobierno por los
encontronazos entre altos funcionarios y los modales del equipito del
menda lerenda y el mal rollo en la población ante el avance del
coronavirus con un Johnson esfumado del primer plano de la vida
pública al que ha vuelto para anunciar alborozado que…¡va a ser
papá! La redes le han dado la enhorabuena al son de «felicidades por
su quinto o sexto hijo». Corren apuestas. Y aunque como digo no hay
color, Carles se acercó por su parte a la frontera para desdeñar el
recién nacido intento de enderezar las relaciones con el estado al que
pertenece la Generalitat y, una vez por allí, se dirigió a la tumba
del poeta donde ya anidaba una estelada lo que llevó a que un
militante de la Asamblea Social de la Izquierda de Catalunya se lo
reprobara: «¿Qué hacéis aquí si no entendéis el significado de
Machado?».
Consenso en que la crisis de la prensa es fina existe, pero habría
que pensar en qué pinta tendría si estos dos siguieran en ella.

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