Recojo los diarios al alba y me dirijo a hacer la caminata de rigor a un agradable bulevar sumergido en una arboleda frondosa. Primero hay que dejar el coche. El hueco lo encuentro ante la entrada a una urba. Se trata casualmente de Les Naus y me da un respingo porque hasta entonces no había ido a parar ahí. Saco una foto claro está. Es la mañana en que sale a la luz que la jueza ha imputado a quince almas benditas, entre ellas diez dueños de pisos. Alrededor de los bloques que componen el oscuro objeto de deseo apenas se palpa movimiento ni de entrada ni de salida. Un simple vistazo a las fachadas muestra un perfil con mayoría absoluta de persianas echadas. Los que accedieron a las viviendas por la senda correcta son los segundos en estar jodidos tras aquellos otros que fueron desplazados por los listos de la clase. El máximo mandatario municipal, que debe conocer al afortunado grupo desde tiempo inmemorial, ha mandado un notario a la mismísima casa del portavoz de Compromís al sentirse difamado y este arguye que lo único que ha hecho es trasladar lo ya publicado. Algún día la oposición se percatará de que también puede investigar y ser ella la que muerda. La Sexta, dentro de un espacio con galones dedicado a dar visibilidad a asuntos llamativos que nunca faltan, se plantó en la ciudad para recabar testimonios donde se toparon con la mudez de la viandante agraciada al percibir el micrófono a su siniestra, con la estampida de un pollo perteneciente a la nómina institucional al que le tocó el bote y con otro de los señalados al que pillaron en las cercanías del despacho y quien no tuvo remilgos en despedirse con una amenaza chulesca sin haber aclarado a la audiencia ninguno de los interrogantes. Menos mal que programa había previsto con lo que podía encontrarse y descansó el grueso del guión en la redactora jefa del periódico especializada en asuntos turbios que, junto a un equipo puntero, ha llevado a lo más alto del hit parade estatal la semiclandestinidad en la que se mueve la vivienda pública y la necesidad de protección que precisa. La caída de las ventas en el mercado inmobiliario va a más en lo que llevamos de año con contracciones que se han disparado hasta el 13,5%, enclavada en la falta de oferta que, junto a los precios elevados, hacen muy complicado el acceso para los más jóvenes. De regreso no dejo de darle vueltas a lo que tanto paisano viene rumiando desde que estalló un escándalo de efectos sumamente sensibles, el descaro reinante y el mercado de chanchullos aún por desvelar. Con Les Naus de nuevo enfrente escucho al alcalde advertir que «todo aquel que haya accedido de forma irregular debe responder». ¿Como él?