Menú a base de ingenio

He vuelto a pasarlo bomba con Nora Ephron, fallecida en 2012 tras despedirse a través de «No me acuerdo de nada» que hasta hace poco no estaba al alcance de quienes el inglés no es lo suyo. La todoterreno tuvo dos hijos y un tormentoso divorcio del que le costó desligarse con Bernstein, el guapete del dúo capaz de rascar en lo que se coció en el complejo Watergate. Los de mi quinta llegamos al c ampo de batalla con esa historia calentita en una mano Tom Wolfe en la otra dispuestos a comernos el mundo después de cubrir por supuesto las fiestas patronales.
A los tres años de dejar Nixon la Casa Blanca, Carl se cayó del «Post» y la gran editora que fue Katharine Graham ni siquiera lo invitó al 70 aniversario de la cabecera. Nora se sacudió el plato de mal gusto con «Se acabó al pastel» donde en su papel se mete Meryl Streep y, en el del maromo a despellejar, Jack Nicholson. El nudo gordiano queda plasmado en un encuentro con amigos en el que ella acredita que sí, que se puede convivir con alguien y no conocerlo en absoluto estrellándole la tarta en la cara antes de pedirle las llaves del coche que este entrega sin rechistar con gesto de cordero degollado. Para hacerlo realista del todo, la peli no funcionó.
No obstante la novela fue un pelotazo que le posibilitó comprar una casa. El siguiente debía llegar en el capítulo «Mi vida como heredera». Su tío expiró y la fortuna llamaba a la puerta. Sin saber si figuraba en el testamento abandonó el guión que tanta tabarra venía dándole y a las cuatro hermanas les dio tiempo a mosquearse entre ellas. Como el reparto fue de dos perras gordas, no le quedó más remedio que retomar lo que estaba escribiendo y de ahí salió «Cuando Harry encontró a Sally» que le cambió el percal. Porque estaba muerto que si no el tío le pide su parte.
Si con Garganta Profunda estalla la voz de alarma ante los abusos y se enraiza una forma de destripar cuanto ocurre, hacerse acompañar de Nora sirve para deleitarse con los vaivenes de la vida hasta el punto de que alguien como Nicholson dé cosita.

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