Las singladuras

Fue en la madrugada del 21 de julio del 69 cuando Jesús Hermida nos transportó con su verbo: «Observen ustedes el pie. Ahí está, ahí está. Lentamente, muy lentamente el pie de un astronauta se está viendo cómo tantea igual que un niño recién nacido levanta sus brazos para tocar a la madre sin saber dónde agarrarse. Las imágenes hablan por sí solas cuando el hombre deposita por primera vez su pie…». Fue a las 3:56 y las imágenes en blanco y negro, diáfanas hasta cierto punto, no hablaban del todo por sí solas pero para eso estaba allí el que sería presentador estrella con tal de adornarlas.

     Lo que desconocía en ese momento el entonces corresponsal en Nueva York es que nadie había previsto que con los trajes presurizados los enviados al espacio no cabrían bien por la escotilla y que un rasgón en el atuendo habría supuesto la muerte inmediata. Aldrin tuvo que ayudar a Amstrong vigilando cada movimiento, después de que previamente el comandante de la nave decidiese desconectar el ordenador y pilotar manualmente ante la acuciante escasez de combustible. Según refiere Grandela, ingeniero en la estación de Fresnedillas de Oliva, predecesora de la actual Robledo de Chavela, último superviviente en el planeta que escuchó en directo al Apolo 11, la tensión fue tremenda. Tanta que cuando se salió del impasse no quedaron fuerzas ni para abrazarse.

     Un año aquel que a la postre significó el inicio del fin del régimen al planificar su continuidad sin Franco se inició con la declaración del estado de excepción ante las movidas estudiantiles y obreras que estaban sacudiendo el suelo patrio al que el Festival de Eurovisión concedió de nuevo árnica con la victoria compartida de Salomé a lomos del «Vivo cantando». En ese julio interestelar, Juan Carlos de Borbón juró lealtad a los principios del Movimiento al ser designado sucesor ante las Cortes y, quién nos lo iba a decir, el monarca ha coincidido con otro viaje espacial en una incursión meteórica desde su residencia en Abu Dabi hasta la Maestranza donde ha sido agasajado por la nobleza que la rige y ovacionado por el séquito fiel, algo natural puesto que el rey es el hermano mayor honorario de la corporación por lo que ignoro si en la actualidad rinde pleitesía a dos o si Letizia mantiene al suyo alejado de los festejos.

     La misión del Artemis 2, con el seguimiento pormenorizado a todo color desde cualquier sala de estar, pone de manifiesto el valor de lo ocurrido 57 años atrás cuando la expedición ha podido saborear hace unas horas el siguiente mensaje: «Seguiremos liderando todo este camino hacia las estrellas». Suena poético, pero es de Trump. No hay que olvidar que los primeros lanzamientos desde Cabo Cañaveral coincidieron con la guerra de Vietnam que apenas duró veinte años para luego perder la contienda. Quien anda al frente de la Administración estadounidense ha anunciado en estas horas de exaltación de los avances científicos su pretensión de devolver Irán a la Edad de Piedra, mientras que los cosmonautas se extasiaban contemplando un eclipse total. El mismo que perpetra en la Tierra tanto lunático suelto.

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