Hoteles de cuatro estrellas, entre otros, se suben al carro del Imserso en Ibiza tocando mayo con los dedos. Hasta entonces han atravesado el periplo de la temporada baja con la persiana arriada. La vida durante esa época en buena parte de los apeaderos turísticos se torna fantasmal. Coincidiendo con la reapertura de los establecimientos retornan los tradicionales mercadillos y las calles se inflan de vidilla siendo pionero el que se planta entre Es Canar y Santa Eulària. El Hippy Market pone en danza 400 puestos de artesanía y moda, sabores de toda índole que meterse en el cuerpo, aromas exóticos para dar y tomar y conciertos por un tubo. Cuando los mayores recién aterrizados regresan a la habitación tras chuparse la jornada completa acudiendo de una esquina a la otra en busca de gangas están para que los recojan con una pala.
El programa vacacional más popular y envidiado por aborígenes de otras latitudes se puso en pie a mediados de los ochenta con dos patas en Palma y Benidorm exclusivamente. El auge de los sesenta en esta última fijo que se instaló en la cabeza de Eduardo Ladrón de Guevara y fue fuente inspiración para décadas más tarde acometer a través del guion las vicisitudes de los paisanos en el escaparate de las 23 temporadas de «Cuéntame» en las que uno de los grandes anhelos de los Alcántara y compañía no era otro que poner una pica en la playa de Poniente o en la de Levante. En fin que, después de los romanos, también hay mucha historia.
El objetivo original del programa para un viaje ganado a pulso en los diferentes rangos de la pensión era romper la estacionalidad del sector en zonas de costa durante los meses de invierno. He aquí que un dilema lleva su tiempo poniendo en solfa el invento en algunas latitudes porque los hoteleros reiteran que la cantidad recibida por huésped con pensión completa y demás no es plan. De lo que perciben las kellyis, mejor dejarlo para otro momento -¿verdad?- ya que tanto sus puestos como los del resto son los que están en solfa si la amenaza de cierre se consuma. Este es el mes en el que los beneficiarios que tienen a día de hoy el destino elegido en peligro recibirán la cartita diciéndoles la fecha en la que, por otra parte, sudarán tinta para dar con un hueco entre cientos de miles de pretendientes cazando al vuelo. Los empresarios aprietan sabedores de que hay elecciones a la vista y que lo único que necesita el Gobierno es que estalle otro lío. Unos y otros lo hacen para que los inscritos, previamente incluso, vayan distrayéndose de lo lindo.