El itinerario

La cinta que la academia ha puesto camino del teatro Dobly de Los Ángeles empezó a labrarse sobre el terreno en Paterna el julio del 18 con Penélope Cruz, Julieta Serrano y Raúl Arévalo surcando las Cuevas y la Torre Moruna, dos de las localizaciones elegidas para iniciar la plasmación articulada en la cabeza del creador. A consecuencia del enclaustramiento al que se vio abocado por su maltrecha espalda, este manchego universal versión cinemascope contó con tiempo sobrado para sumergirse a su pesar en los recovecos de la memoria y darse de bruces con nudos aún por desenredar.

   Tras apechugar con los fogonazos de dolor que encontró en el repaso, Almodóvar tejió la enésima historia de pasión con el cine que, rumbo a la gloria, está entre otros recuerdos basada en la infancia y en los últimos meses de vida de su madre con alguna que otra carantoña, desencuentros varios y golpes de silencio. Los mismos que padecería durante décadas la familia de Francisco Sanz Herráez cuyos restos han sido exhumados hace tan solo unos días de la fosa 127 de Paterna precisamente. En una chaqueta gruesa aún incólume se han encontrado cuatro cartas y una postal que su mujer y un amigo le enviaron semanas antes de ser fusilado el 13 de julio de 1940. Se busca a los descendientes que, a través de lo allí escrito, podrán intentar recrear en el caso de querer las sensaciones que durante aquella zozobra invadió a su árbol genealógico.

   El cineasta nunca ha ocultado que, entre las tareas más excitantes del proceso, está la escritura. Habida cuenta de la desaparición de nuestro Martínez Carrillo permítanme la disgresión puesto que, justo 40 años atrás, sacamos de la mano un dominical que en su primer número llevó en portada a Lola Forner y el Retrato de una antimiss. Aguardamos a que viniera la madrugada para hacernos con el ejemplar, víctimas radiantes de una gran excitación. Todo lo que prendió y ulteriores arrebatos de todo tipo han trastocado en punzante amargura. No es más que el maldito guión.

La novedad más sonora

Aunque resulte innecesario reiterarlo, el momento político por el que atraviesa el país es sugerente y motivador a rabiar y quizá me quedo corto. Cada día se levanta uno pendiente de lo que puede constituir la novedad más sonora, que en estas semanas se centra en lo siguiente: ¿seguirá o no Casado con la barba? De forma inesperada, ella también aguanta.

   Con el manual de resistencia mano en ristre, el infante recubierto abunda en que «a pesar de que ya sé que estratégicamente reforzaría nuestro papel, ir a elecciones sería una tomadura de pelo». El vello está presente, no puede evitarlo ni quiere. Se ve que le da fuerza para emplazar a sus socios en Andalucía, Madrid y Murcia, entre otros parajes, atisbada la posibilidad de ganar a la izquierda si los colegas se adhieren. «España suma, pero la corrupción resta. Hay que hacerlo con inteligencia», le ha infligido tras su reaparación Albert, sabiendo de lo que habla y de lo que ha perpetrado en las ideas propulsadas en origen que lo hacen irreconocible si no fuera por lo barbilampiño que se mantiene y, dado lo poco que atesora para vanagloriarse, puede que ahora se sostenga en ese perfil con mayor ahínco. Falta por conocer la postura que adoptará el tercero en discordia y si, para diferenciarse y remontar el desvanecimiento metroscópico acelerado, Abascal optará por colocarse un pendiente. Ya nos lo creemos todo.

   Pepe Sacristán, claro está, se resiste. Un luchador sereno, coherente y comprometido que hoy estrena Señora de rojo con fondo gris de Delibes y que ayer puso voz al vídeo electoral de Podemos ha dicho de Iglesias que «está cada día más equivocado» y no le ha devuelto el rosario de su madre sino que le ha dado donde más le duele al posicionarse cercano a Errejón. Lo que hay es que dos de las tres últimas encuestas encargadas por medios nada proclives a ellos vaticinan que, de venir un 10N, pesoe y llamémosle Unidas serían quienes, sumados, obtendrían mayoría absoluta, algo sorprendente, acogido con este deleite por Sánchez: «¡No me jodas!».

El laberinto del método

Acompañado del séquito, Sánchez mantiene su envolvente para poner con los dientes largos y de los nervios al del gobierno de coalición y, tras arrancar agosto reuniéndose con asociaciones educativas, medioambientales y sectores industriales, agroalimentarios, de la economía social y autónomos, ha retomado la cabriola con colectivos del mundo de la investigación, de la memoria histórica, de la zona elegetebeí y organizaciones de cooperación al desarrollo. El elenco de La que se avecina está impacientándose.

   Pero más que preocuparse por Iglesias, que tampoco es que se preocupe mucho, a quien no debería perder de vista el excelso presi provisional es al conglomerado jubilata que éste sí que puede ponerlo en las urnas mirando para… Más de veinte mil, procedentes de territorios anexos, se unieron días atrás con los de guardia residentes en Bilbao para decirle al gobierno, por llamarlo de algún modo, que los tienen contentos y que, si finalmente la comitiva sanchiquilicuatre se desplaza a la ría para hacérselo con el peneuve, que a ellos –¡Mmmm!– también les va el ñacañaca después de tanto jaleo. En fin, que al no subir dignamente las pensiones, mira por donde se han puesto burros.

   Algo ha debido notar en el trasero el comando en funciones porque ha ido echando leches a publicar la adjudicación definitiva de los viajes del Imserso. Pese a que ésta todavía puede toparse con un nuevo impasse por el posible recurso de otro de los contrincantes, el ministerio se ha saltado el plazo de recursos en plan tajante: «La temporada se iniciará con total normalidad en la primera quincena de octubre». Lo único que le haría falta a los pretendientes de consumar lo que se traen entre manos es, de cara al presunto 10N, tener colgado a los cientos de miles de beneficiarios y a los hijos de éstos, impedidos igualmente de hacer planes al no saber la fecha de parranda de los abuelos para poder colocarles en otra a los nietos. ¡Ojo con este escenario! Que lo mismo es Sánchez quien se lleva un buen paquete.

El fuego sale al encuentro

Tras la celebración del G7, Macron se ha situado en el candelabro. Camino de la cumbre y antes de meter en escena por sorpresa a un emisario iraní, dio el aldabonazo al catalogar los incendios de la Amazonia de «crisis internacional» y sugerir abordarla en Biarritz lo que sirvió para que Bolsonaro recriminara al contemporáneo Napoleón la interferencia en la soberanía brasileña acusándolo de «mentalidad colonialista». Teniendo en cuenta que en campaña electoral el preboste del inmenso país sudamericano se mostró partidario de explotar parte de la extensión amazónica, poco le dijo al francés.

   Pero enseguida llegó la segunda vuelta. El día en que arrancó la reunión de los megamandatarios, un seguidor en feisbuk del que fuera paracaidista en el ejército comentó un post de éste con imágenes de ambas parejas: «Brigitte, 24 años mayor que él y, Michelle, 27 años más joven», adornadas por un texto adjunto: «¿Entienden ahora por qué Macron persigue a Bolsonaro?». Ni que decir tiene que aunque no puede ser Trump por mucho que lo intente y eso que se esmera, el fenómeno de Sao Paulo añadió en su perfil, tembloroso de placer: «No lo humilles, tío». A continuación rechazó, efectivamente, 22 millones de dólares que el G7 donaba y volvió a decirle guapo al anfitrión y que se ocupara de su casa. Bueno, guapo, no.

     El guapo, faltaría más, es Sánchez, quien acudió a la clausura como invitado en la cena de gala. Cuentan los entendidos que, enfundada en su vestido de flores de Hannibal Laguna, Begoña Gómez, ya saben, rivalizó en prestancia con Melania. Al parecer, el diseño tiene una forma años 50 que recuerda a los que suele utilizar la primera dama estadounidense. El inquilino de la Casa Blanca se ve que contuvo y no soltó ningún twit. Sobre la enésima salida del presi provisional, tampoco el apocado Iglesias dijo nada y eso que a huevo lo tuvo a colación –¡uy!– de los incendios. En otro tiempo habría aprovechado: «Recuerda que tú lo tienes aquí y que sin mi manguera igual te chamuscas, majete».

Embarcarse es la cuestión

Para las cabezas pensantes del cogollito que mece Ciudadanos, la desaparición del líder está pero que requetepensada. Según estas mentes, el mes en curso es inhábil y nada se recuerda después. Vaya, no solo en India las vacas son sagradas.

   La cuestión es que el primer superintendente que se presentó en Gran Canaria para otear el horizonte y dar testimonio del drama forestal fue Casado. Ese mismo día el abecé recordó que «Sánchez no ha tomado el Falcon para desplazarse a la isla». Debe ser de los agosto con más tralla de las últimas décadas, lo cual tampoco es de extrañar dado el tomate pendiente.

   Y tenemos encima el brote de listeriosis que, como la mayoría de las crisis que explotan en la cara, se resuelven con el culo. No solo se retrasó la voz de alerta sino que, una vez dada, el gerente del Servicio Andaluz de Salud se fue a los toros en Málaga porque no se va a posponer la feria con los matadores ya investidos de luces y mucho menos si tu consejero es aquel que, en referencia al aborto, advirtió que «lo fácil es llegar y el chupetón» y que, comandando años ha el Colegio de Médicos cordobés, impulsó el nombramiento del arcángel Rafael como miembro de honor «porque desde la noche de los tiempos ha ayudado a los vecinos en caso de epidemia». Igual esta vez lo ha pillado volcado con Albert.

   Pero las sacudidas han golpeado por tierra, mar y aire y juristas coinciden en que han cogido a Calvo de turisteo al señalar que el Open Arms no cuenta con permiso para rescatar cuando la legislación indica que tiene obligación de auxiliar el estado y el barco. Podemos se ha lanzado a la yugular pidiendo que rectifique a la vice tras hacer llegar al pesoe un mamotreto para un gobierno de coalición, aún a sabiendas de que no es proclive a embarcarse.

   Por si faltaba algo, Manuel Vals confiesa que a Malú la conoce poco… «tan solo por su relación con un político y, aunque he leído que están invitados a mi boda, no es verdad». A ver si a los que ha borrado de lista resulta que persiguen ganarle por la mano y, con lo que están, es con el ajuar.

Ni en pintura refrescante

Me topo con el nuevo vice de la Comunidad de Madrid en el instante en que le inquieren por los «bien comidos pasajeros» del barco sumido en la zozobra, a los que bautizó de ese modo el memorable Marcos de Quinto e Ignacio Aguado responde: «No voy a entrar a valorar los twits de compañeros, lo que sí me preocupa es el fondo de lo que está ocurriendo en el Mediterráneo. Cada vez que veo a mujeres embarazadas, a niños, a adultos… se me ponen los pelos de punta porque no somos capaces como Unión Europea de resolver el problema, que es un drama». Uno lo escucha ahí, aupado a las más altas cotas de miserias del poder por aquellos a los que les gustaría ser Salvini pero dan para lo que dan y no puede más que sentir fascinación por la manera en que se le ponen los pelos de punta. No es descartable que se sientan astutos retorciendo la realidad. Lo cierto es que no cualquiera sirve.

   Casado reaparece para destacar la sólida(?) trayectoria de Ayuso y, envuelto en su incipiente barba, resalta las concluyentes explicaciones de la presidenta en torno al juguetón aval recibido por el padre de ésta, lo que pone de manifiesto el finísimo oído que debe tener el ínclito. Entonces comenta que la semana que viene se afeitará y es cuando Moreno Bonilla le dice «pues te queda muy bien». Antes de que llegue Aguirre, se bese con Gallardón y el invento de Rivera profundice a fondo en la regeneración dejo el acto de exaltación de la mandamás madrileña, responsable mira por donde en su día de los twits de Esperanza, de donde se colige que Dios los cría y que ya están juntos.

   Derivo al programa de Màxim y el exministro de Cultura mira fijo a cámara: «Pero, ¿cómo son hoy nuestras toallas?». Digo: «¡Uf! Pese a lo que le han dado, va a muerte», ya que, nada más acabar de darle mandobles a Iglesias en la inútil sesión aquella, Sánchez se fue al plató de Piqueras con el único afán de repetir hasta la saciedad «yo no tiro la toalla». Pero yo sí.

   Y dejo corriendo las conexiones invadido por un único pensamiento: ¡Vaya toalla!

La recreación de los otros

Cuando una gran mayoría está de uñas al constatar que cada día que pasa se hace más verosimil lo que nos aguarda en noviembre, una filtración ha trastocado tal sensación por el ferviente deseo de que llegue ese mes cuanto antes. Tras dos años de espera, el 17N se estrena la tercera temporada de The crown. Dios existe.

   Superados los dos primeros ciclos en torno al reinado Isabel II, que abarcan desde mediados de los cuarenta a mediados de los sesenta, el director ha preferido sustituir a todo el elenco en lugar de agotar la existencia de maquillaje para avejentarlos. Los protagonistas de Cuéntame en cambio ahí siguen porque, como advertía aquel , «los españoles son muy españoles y mucho españoles». Ni que decir tiene que el nuevo Felipe de Edimburgo, Tobias Menzies, es quien se fue de la lengua durante una entrevista radiofónica y deslizó la fecha exacta del regreso de la producción que se guardaba como un secreto de estado. Está claro que Menzies se ha metido de lleno en su papel.

   El trabajo de selección de actores tiene toda la pinta de estar siendo de un escrupuloso que para qué. Ya está seleccionada la chavala que interpretará a Lady Di y que no aparecerá hasta la cuarta entrega en la que acaba de saberse también que la reina será encarnarda por la gran Helen Mirren quien, dentro de su rol, dejará la recreación instalada en la mitad de los ochenta. En el supuesto de que tengan en mente cruzar la frontera del siglo, ni para los británicos va a resultar fácil dar con especímenes que aparenten ser de la quinta de la pareja principal y eso que, hoy en día, sobrevivir dentro de la farándula y de la monarquía debe andar así así.

   No tenemos que sentir envidia. Nuestra Casa Real da para unas cuantas temporadas. Basta con hacer un repaso fugaz a los episodios que se han conocido desde que se levantó la veda para intuir el tirón que tendría. Como botón, cuentan que el rey ha andado o anda por Barbados con un grupo de amigos. Dudo que nadie se lance a rodar, pero lo vienen pidiendo a gritos.

El desnorte

En referencia a quienes al timón del Open Arms intentan dar con una solución al drama que se vive en cubierta, el ministro de Fomento en funciones ha dicho: «Me molestan los abanderados de la humanidad que no tienen que tomar nunca una decisión». Ábalos, que dentro de la federación a la que pertenece solía perder una batalla tras otra en su partido, es todo un amo del universo. Lo que es la vida.

   Lo único que les hace falta es desangrarse con declaraciones como esta. El primer sondeo –encuestita, más bien– realizado en el arranque de agosto muestra que el pesoe no crece como los adalides del 10N presumían y que, sin embargo, el pepé le rebaña un porrón a sus compañeros de peripecias, lo que conlleva que tampoco les da la suma. Sorpresa, ninguna. A Casado le ha venido de perlas sobrevivir de perfil, le ha traspasado el soniquete al portavoz/periodista y, dado lo que a uno del gremio le gusta escucharse, puede llegar a ser agotador. Pero la competencia es atroz y eso conducirá a que no sobresalga, que es lo que los seguidores de Aznar pretenden. Y la verdad es que se lo están poniendo a huevo porque nadie sabe hacia dónde han puesto rumbo los emergentes. Podemos no solo echa mano de Monedero sino que este sale medio en pelotas, que es como deja  al movimiento intentando darle la vuelta a Galapagar: «Dije que el conflicto en torno al chalé no era un problema del Iglesias sino del partido que tenía que haber pensado cómo solventar la persecución brutal a la que la pareja estaba siendo sometida». Que viene a ser la misma táctica empleada por Ciudadanos en Madrid donde, para votar regeneración con Ayuso al frente, esgrime que «en el sumario de la Púnica hay cientos del nombres». Qué pronto aprenden.

   Cómo estará el clima que Pepe de Lucía, padre de Malú, ha saltado para advertir que su niña «es muy independiente» y que ve «complicadísimo» que se case con Albert. No solo vamos a quedarnos sin gobierno hasta cualquiera sabe cuándo sino, además, sin boda. Y a esto no hay derecho.

Maestro de la vida

El sábado comí con familia y amigos en una casa de piedra restaurada con mimo sobre el murmullo del Rudrón abriendo paso al imponente cañón del Ebro. A la mesa se sentó la sobrina Julia, que vive en Reims, donde labra la arquitectura y la ejerce, en estos primeros pasos, como un regalo de los dioses. Juan Antonio García Solera se ha ido sin cansarse de contemplar la Explanada, de protegerla con su apego ante el delicado estado de salud que presenta, conservando el maestro urbanista el entusiasmo por las piezas que desplegó en los cincuenta cuando se encargó de que la vista de los transehúntes palpitara en diferentes rincones con la llegada de unas muestras más luminosas y atrevidas que las existentes. Desde entonces son muchas las obras que le debemos sin que la mayoría de paisanos esté al tanto puesto que nos encontramos ante un gran ariete, pero de los forjados, el ladrillo caravista y los paños de vidrio, entre otros materiales. Con ellos y con más pana ideó el hostal San Juan en la playa de Muchavista, la Escuela de Maestría Industrial, la clínica y el complejo residencial Vistahermosa, el edificio del Cesa, las viviendas sociales del eldense barrio de San Francisco de Sales, el plan parcial «La Cala» de La Vila, el de Urbanova, la etapa en el ayuntamiento de Benidorm, el Colegio Oficial de Médicos, el Hogar Provincial… y, sin embargo, a este hombre que modernizó el patio lo que nunca se le fue de la cabeza es que aquel pegeú de Alicante, aprobado en el 73, no se llevara a cabo y, para mayor dolor, fuera sustituido en el 87. Su plan buscaba desarrollar la ciudad en paralelo al mar, conservar la huerta, tratar de reducir la densidad media… Menos mal que en Ávila le dieron la construcción de la Escuela Nacional de Policía, lo que, junto a la guinda del Adda, le reportaron dos de las mayores satisfacciones de su extensa y fructífera carrera. La que son capaces de desplegar seres meticulosos, amantes de lo suyo y ensoñadores con una capacidad a la hora de disfrutar de la vida que les faculta para trasladarla a base de bien.

Sitio para descreídos

Desde el pueblo de 70 vecinos en la profunda Castilla al que acudo por estas fechas hace la intemerata, me desplazo a través de una solitaria carretera de buen ver hasta Urueña cuyo censo alcanza nada menos que cerca de 200 habitantes de los que, en la primera hora de estancia, me cruzo con cuatro. Esto ocurre mientras una riada de paisanos se zambulle por aeropuertos, estaciones de trenes y de metro en los que desconocen cuánto tiempo pasarán y si alguna vez alcanzarán su destino. Qué envidia.

   Al casco urbano por el que transito, enclavado entre gran parte de muralla, se le ve tan bien conservado y cuidado que parece falso de toda falsedad. Es lo que tiene permanecer empadronado en una ciudad en la que los contenedores rebosan desperdicios y despiden una fragancia que quita el sentido. Como conocen los especialistas, Urueña no es cualquier cosa. Ya en la Edad Media, con Sancho el Fuerte al frente de las mesnadas, el feudo, que a continuación cuidaría su hermana doña Urraca, fue cabeza del Infantado. A la sombra del castillo se levantó mucho más recientemente el Centro Etnográfico Joaquín Díaz, con diferentes colecciones cedidas por el conocido folklorista; el museo de la música Luis Delgado en el que se exhiben más de quinientos instrumentos y el centro didáctico Miguel Delibes que abrieron paso a que doce años atrás aquello se convirtiera en la primera villa española del libro. Entre todo lo que se ofrece en sus rincones reúne tantas historias increíbles como Magaluf, pero de ficción.

   Me siento en una balconada a contemplar la extensa llanura dejándome llevar por los destellos del cereal y el Hallelujah de Cohen cantado por Rufus Wainwright en los cascos. La última vez que me asomé a la Tierra de Campos fue a lomos del viaje a los rincones de la memoria que se marcó el polifacético David Trueba. En medio de la marabunta en la que cualquiera de ustedes andará estos días, resulta que Urueña cuenta con ¡diez librerías!, el doble que bares. No sé dónde vamos a llegar.