El combate a la oscuridad

Detuve el documental de las memorias del «boss» a fin de asistir a la despedida de Usain Bolt. El atleta aprovechó la previa del 4×100 para, en lugar de enardecer a la grada con aquellos ademanes de Zeus de la velocidad, despedirse como ido, pausadamente. Sonó el disparo, el jamaicano esperó el relevo de modo desconocido, impaciente y, a las pocas zancadas de su última posta, sintió la pierna hacerse añicos y cayó. Haber estirado hasta el más allá esa condición sobrenatural tiene un coste. Nada más dejarla atrás, Usain solo pensaba con todas sus ansias en salir, pasar una buena noche y tomar algo. A los treinta tacos se acabó lo que se daba y, al igual que a otros de la galaxia, no será difícil ver convertirse al «relámpago» en una bola aunque ya no sea de fuego.

A sus 67 primaveras, el rockero de New Jersey solo necesita abrirse agujeros en el cinto de los vaqueros para seguir acabando los maratones que se pega por medio mundo como un campeón. Y eso que él también se rompió a los treinta y tantos. Una noche oscura, uno de los tipos más grandes, más duramente tiernos y con mayor energía que haya registrado el censo musical a lo largo de la historia sintió que se rompía por dentro. Y, desde entonces, ese fantasma real como la vida misma no ha dejado de acosarle.

Se ahí que, durante una etapa considerable, se metiera kilómetros y kilómetros entre pecho y espalda para alcanzar antes de que amaneciera Freehold, su borough, su pueblo o lo que quiera que sea y rebuscar posiblemente en pasajes recónditos de la infancia las raíces de ese sufrimiento. En realidad, siempre ha estado en Freehold, nunca se lo ha quitado de la cabeza. Con tanto como le ha ido añadiendo al cóctel, el credo de Elvis, gotas de Seeger, el compromiso para responder a los traumas generados en su inmenso país, las estrellas, aquel árbol… Buena parte de la autenticidad proviene de tener los pies en la tierra. A diferencia de quienes se creen triunfadores, él aspira a dar de una vez con algo que no admite fraudes: ser Bruce.

El cuadro completo

Estaba contándole hace un tiempo Miguel Poveda a Risto Mejide cómo María del Mar Bonet y él habían trabajado juntos textos en los dos idiomas para compartir escenario durante la Diada de 2007 en la que ocurrió lo que ocurrió: «Me dieron una pitada tremenda. Nunca había sufrido algo así y, al bajar, estaba encendido. Todos los políticos, incluidos Carod Rovira y otros de Esquerra Republicana se acercaron, me dijeron que habían sido cuatro y que no me preocupara, salvo Mas que se quedó en un rincón con una media sonrisa como diciendo ¡jódete! Fue mi impresión, qué cabrón. He cantado en catalán en las Ventas, en Francia. Amo a Cataluña y he hecho un disco en catalán. A mí nadie va a darme lecciones de saber estar». Para qué vamos a engañarnos, hasta Risto da miedo.

La movida viene de lejos, de ahí que haya quienes adviertan cierto inmovilismo en la parte contratante de la parte contratada. Pero eso se ha acabado. En el caso de que el Parlamento catalán moviera ficha y admitiese a trámite la proposición de ley para la celebración del referéndum, Rajoy sopesa mientras veranea… ¡convocar a los ministros a mediados de agosto! Qué barbaridad. Y hay más. El plan de acción conforme se acerca la fecha señalada del 1 de octubre es para hacérselo mirar. Está previsto que el mandatario español llegue a Nueva York al final de la semana del debate de la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre, que intervenga en un foro en Virginia y que tres/cuatro días más tarde se presente en Washington con idea de reunirse… ¡a solas con Trump! Para tener el cuadro completo solo falta que, tras darse una vuelta por Dinamarca para vender la historia, Puigdemont se dirija a Corea del Norte. De hecho el gabinete marianesco propondrá en las próximas semanas un panel de expertos para hincar el diente a lo de las nucleares por si las moscas y el mismísimo 29 de septiembre parece que el baranda mayor del reino acudirá a la cumbre de la UE en Tallín. Oye, a ver si al final han dado con la solución que, efectivamente, es irse todos.

La vida es una tómbola

Caen en mis manos revistas del corazón, todas ellas atrasadas. Qué peligro. Ni que decir tiene que, tratándose del rincón que se trata, probablemente les echaría un vistazo en su día pero el repaso en diferido sitúa mucho mejor ante los vaivenes que depara esto y deja una estampa fidedigna. De eso, la sin par Cospedal sabe un rato.

La primera con la que me topo es del 6 de agosto de 2014 y rompe con que «Alba Carrillo nos anuncia su boda con Feliciano López». Respecto a las andanzas del tenista señala que «Feliciano diseñó el anillo junto a un amigo suyo, joyero y gemólogo, y se fueron a Amberes a comprar la piedra al mercado de diamantes» compartiendo la modelo un puñado de certezas: «Nos casamos el año que viene. Soy la mujer más feliz del mundo. A Feli lo veo absolutamente comprometido, emocionado y, sobre todo, seguro del paso que vamos a dar». Qué nos vas a contar.

A continuación me encuentro con Fernando Guillén Cuervo y Ana Milán, que aunque catalogada de «boda en la más estricta intimidad», ofrece unas cuantas páginas para recreo curiosón ya que ambos lucen terno blanco y ella un corte helénico al tener lugar el enlace en Florida. Con el teatro das tantas vueltas que, al final, no sabes ni donde estás. Se anuncia que, nada más regresar a España, habrá una fiesta con familiares y amigos, pero ya no he podido encontrarla. No sé ellos.

El número más reciente es de este julio y en él tiene cabida un álbum sobre «el renacer de Ágatha» tras el adiós propinado por Pedrojota. La diseñadora se abre en canal: «¿Cómo iba a esperar que me dijese que quería separarse si nos acábamos de casar seis meses antes?». Es lo que tiene haber estado toda la vida pendiente del cierre del diario: que lo que ha costado un mundo, al día siguiente no sirve p ́a ná.

En un ejemplar de 2012 me detengo con la boda de Iniesta. Por la secuencia, es de las pocas estampas sin variación apenas. E igual que hoy, Neymar no sale mirando al pajarito. Aunque eso sí, por donde quiera que se encontrara, ya estaría partiéndose.

Paciente hay que ser

La lista de espera para una operación en la Comunidad Valenciana se ha ido de 98 a 107 días según el último registro comparativo con el ejercicio anterior. Redondeando, el número de pacientes que aguarda una intervención ha pasado de cincuenta y nueve mil a sesenta y seis mil. Mientras tanto nos llega que el exministro José Manuel Soria continúa utilizando escolta dieciséis meses después su caída y que los polis asignados a ese servicio acercarían al exmandatario del pepé canario a despachos de clientes para tratar negocios privados. Como para no ponerse peor.

No es extraño que en febrero se descubriese un ensayo del mismísimo Winston Churchill sobre la existencia de vida extraterrestre. En él se advierte que la teoría expuesta está realizada con presupuestos estrictamente científicos pero, con lo que el estadista del partido conservador vio, cómo no iba a creer que otra vida es posible. Más que una divagación sobre las peculiaridades que esconde el universo debió tratarse de una necesidad. Si terrícolas que no somos ni de lejos una firma tan relumbrante vemos esto cada día más marciano, él fijo que estaría convencido de que las únicas criaturas pensantes no pueden ser las que nos han caído en suerte.

Pues anda que nosotros, vaya carrera que llevamos también. Al ex uña y carne de Rajoy no ya ya es que se le mantenga el estatus mencionado, es que un agente ha escoltado a él y a su familia en el ferry con destino al lugar donde tienen previsto pasar las vacaciones de agosto. Pero tranquilos que eso no es todo. Soria no ha tenido empacho en volver al Volcán Lanzarote, establecimiento declarado ilegal por el tesejota canario, propiedad del mismo galán que regenta el hotel de punta cana donde el entonces ministro veraneó hará un par de años a gastos pagados, convirtiéndose en el inicio de su caída en picado. Bueno, en picado tampoco. y, claro, alguien dirá que nada tiene que ver las listas de espera con la prescripción para el que fuera máximo responsable de industria, energía y turismo. Hombre, un caso clínico sí que es.

Parte de la familia

Confiesa que desarrolló mucho el intelecto porque pensaba «que mi cuerpo carecía de atractivo». Hace tiempo que me seduce Natalia Menéndez, mujer de teatro y directora del festival de Almagro durante los últimos ocho años. Con el tiempo recuperó parte de la visión del ojo derecho que perdió por un sarampión y, aunque para ella tener gafas era sinónimo de no pintar nada, descubrió gracias a Paloma Picasso que una mujer podía ser resultona portando pasta de colores en las narices.

Habrán notado que uno de los rasgos sobresalientes de la inteligencia de Natalia es esa vis cómica que la hija de su padre no puede evitar. en los sesenta, cuando la tele ejercía el influjo propio de las experiencias recién estrenadas, a Juanjo Menéndez lo conocía todo dios. Junto a Bódalo, Mary Carrillo, Jesús Puente, Elvira Quintillá, Rodero, Adolfo, las Guitiérrez Caba, Agustín González y algún que otro/a entraron en casa rodados porque llevaban muchas temporadas de teatro a las espaldas y enseguida formaron parte de la familia. Hoy son tantos, de todos los confines a los que acudimos que sí, que hay donde elegir hasta aburrirse, pero es una historia que nada tiene que ver con aquella conexión tan íntima. «Siento respeto y admiración por el pasado de mi profesión», señala esta mujer que lleva buena parte del trayecto viviendo entre los clásicos: «Aprendí cosas de todos los grandes. Me gustaban porque llevaban el culo pelado de trabajar, tenían la costumbre de reunirse, existía el gusto por la conversación… Ahora vamos cada uno más a la nuestra». Si solo fuera en el teatro, hija…

Pero a resultas de la introspección a la que se presta con Elvira Lindo, mi devoción aumenta de grado. Natalia Menéndez relata que, cuando a aquel hombre que tanto hizo disfrutar al público le salió al encuentro un largo Alzheimer, dejó entonces de actuar, se puso a escribir, pensó en dirigir y se dedicó a cuidarlo. Pese a toda la tela que le queda por cortar, no hace falta decir que ya ha escrito su mejor obra.

Técnicas de realización

Dunkerque es una ciudad portuaria del norte de Francia, a 10 kilómetros de Bélgica, enclavada en el Flandes de ese límite, donde se conserva el flamenco –la lengua, claro– a pesar, pásmense, de no haber contado por sus contornos con ningún Marzà. O puede que por eso.

Situada junto al mar del Norte, engrosó en el XVI el imperio de los Habsburgo españoles. Tras pasar a dominio inglés en un asedio, fue vendida a Luis XIV por cinco millones de libras, pago que nunca llegó por supuesto a completarse. Como ya resultó bombardeada durante la I Guerra Mundial, la irrupción de Christopher Nolan no ha pillado a nadie de nuevas. La peculiaridad del episodio bélico sucedido a lo largo de una semana bien despachada en la primavera del 40, tenía al director londinense con el coco sorbido desde ni se sabe. La inexplicada actitud alemana de no propinar el golpe de gracia al enemigo acorralado y la diligencia de Churchill para movilizar a todo cristo a que cruzara el canal evacuando así a los suyos y a los franceses subyugan y el cineasta, que ha adornado la gesta con un ritmo, una música y una técnica que paqué, no ha querido enfrentarse a ella hasta verse suficientemente preparado.

Curtido en mil batallas, Ximo Puig no aspiró a tomar el mando de la nave sino muchos años después de que ésta hubiese perdido enclave y rumbo y, una vez alcanzado, le devolvió a sus fieles, aunque compartido con otras fuerzas, el timón tras siglos de haberlo extraviado. Los soldados ingleses regresaron convencidos de que iban a correrlos a gorrazos por haberla cagado, pero lo que hicieron sus paisanos fue reconocerles la valentía. Aún reinando, Puig ha sido retado por los suyos a un nuevo duelo y, una vez solventado éste, el contramaestre Ábalos lo único que ha hecho ha sido resaltar que lo fetén no es que aquél haya ganado sino el notable sector que tiene enfrente. Al igual que en la propuesta de Nolan, el espectador ha sentido los bombardeos desde dentro. Y lo entiende, faltaría más. Pero no lo comprende.

Dame «Borgen» y dime tonto

De cara a la declaración de Rajoy ante la Audiencia Nacional, el coordinador general del pepé dejó bien sentado que «hacía tiempo que no veía al presidente tan tranquilo». Sus razones tiene. Son muchos años de mili. No olvidemos que él ya estaba ahí y que en 1990 fue elegido vicesecretario general de la cosa cuando el juez instructor de Valencia dictó auto de procesamiento contra varios puntales del escuadrón en lo que se denominaría caso Naseiro. Como se recordará, éste quedó archivado por el Supremo a causa de que las reveladoras escuchas telefónicas fueron autorizadas para investigar un asunto de narcotráfico y no el tomate de financiación ilegal que –ahí anda Mariano diciendo la verdad y nada más que la verdad– perdura hasta nuestros días. En la década de los noventa, el brazo armado de la organización a las órdenes de Cascos procuró que la molesta perturbación se trastocase en el caso Manglano y fue el juez instructor, no ninguno de los encartados, el que poco a poco fue diluyéndose. Para Zaplana, actor junto a Vicente Sanz del famoso pasaje grabado en el que se da fe de que «estoy en política para forrarme», supuso en cambio la propulsión a su carrera. Las trazas del camino elegido habían quedado, pues, claramente indicadas.

Es mucho, por tanto, lo que le debe el actual inquilino de la Moncloa a los serviciales conductores del aparato en esta tierra de lograr convertirse en el primer presidente aborigen en rendir cuentas ante el tribunal y hacerlo, además, muy tranquilo. No olvidemos que, en esa misma línea de comportamiento que siguió suponiendo tantos para sus protas, el cacareado tamayazo no llegó hasta doce años después de que la asunción marujil revalidara una esclarecedora forma de hacer política, tan memorable como capaz de ser digerida incluso hoy por una parte sustancial del electorado. En Dinamarca aquellas grabaciones habrían pulverizado la dimensión pública de los galanes y, aquí, el lujo de compareciente acude súper confiado. Es lo que tienen las producciones nacionales.

En los límites más dispares

El día que feneció Blesa me impresionó la muerte a primera hora de la mañana de una pareja en la playa virgen de Guardamar, situada en una parte de la desembocadura del Segura, con sus críos y un primo de éstos ajenos al drama en el camping donde solían pasar las vacaciones. Al igual que lo antinatural es que un hijo se vaya antes de hacerlo tú, tampoco es corriente que un matrimonio zozobre así. A las pocas horas, unos guardias civiles tuvieron que rescatar de perecer ahogados en Torrevieja a dos chavales de la misma edad de los que ya recibían atención psicológica unos cuantos kilómetros más arriba a la espera de la llegada de familiares. Lo natural son las chiquilladas; para lo otro es complicado estar prevenido.

Al no existir testigos, nada se sabe con certeza de lo que pudo ocurrirle a Sonia y a Juan Carlos. Al ser tan temprano, decidiendo lo que dicidieran completamente solos e influido por lo que acababa de ocurrir en la finca cordobesa acondicionada para la caza, piensas «y si…». Pero en cuanto fueron conociéndose algunos trazos, no da la impresión ni de lejos que los tiros vayan por ahí. Al parecer se trataba de una pareja cercana, con muchas amistades, en la que él era un deportista nato, ciclista por más señas, amante de los animales, con una relación en la que según todos se querían con locura. De modo que

probablemente y, antes de que la plebe se pusiera en marcha, decidieron disfrutar de una escapada para dejarse abrazar por el mar y llenarse de oxígeno ante la jornada en ciernes, agarrados a la bandera blanca de Battiato. Pero la que se agitaba era la roja. Está harto el litoral de ver a guardianes de la Cruz Roja blandir señales advirtiendo a los bañistas que no anda el horno para bollos. En la playa de Tusales los vigilantes son los que, por libre, se acercan dispuestos a hacerla suya sin atender a más razones, obnubilados por el instante, segundos antes de ser abducido por una resaca mortífera, tan alejada por los indicios de esa otra marea que nos sacude. La de la extenuante codicia.

Así es como se renueva la fe

Si no fuera por lo que nos gusta, el fútbol sería abominable. me refiero a lo que lo rodea, desde la caterva de dirigentes hasta intermediarios pasando por los mendas. En época estival se concentra el mayor número de declaraciones destinado a tocar el corazoncito de fieles para que renueven su fe. Uno creía haberlo visto todo, pero entonces llegó Wayne Rooney. El máximo goleador de la selección inglesa acaba de volver a su ciudad tras pasar toda una vida en el United y considerar éste que ya no está para grandes batallas. Nada más regresar al equipo al que dejó naturalmente tirado en su día, se ha confesado: «Nunca lo he dicho, pero llevo durmiendo con un pijama del Everton los últimos trece años y, mi familia, también». Al menos alguien es de suponer que los habrá lavado.

Trasladándonos de terreno de juego, el secretario general de L ́Esport de la Generalitat de Puigdemont ha afirmado algo que, dadas las trazas que se estilan en esta otra competición, no sabemos si le costará el puesto. Ha reconocido Gerard Figueras que «el actual nivel de práctica deportiva en Catalunya no se entiende sin los Juegos de Barcelona 92». Para curarse en salud ha dejado caer de inmediato que, en el caso de que el 1-O se apueste por convertirse en un estado diferente, la estructura creada pasaría a ser privada, pero a lo que no se ha referido es a si se desgajará lo aportado por las criaturas del resto o qué se devolverá de la transformación experimentada por Barna y del histórico de inversiones. Lo interesante que sí ha contado ha sido la puesta en marcha del programa +Kesport! por el que «los entrenadores deben formar en valores y de una manera integral contra las actitudes violentas». Es muy posible que el nuevo director de los Mossos d ́Esquadra y recordman en tuits no forme parte de él. Aunque este hombre de orden del independentismo no ensalza los Juegos sí ha dejado escrito que el «1-O ¡No lo podrán evitar!», después de airear «espero que nos vayamos ya porque me dais pena todos los españoles». A diferencia del dormilón de Wayne, el gran activo de Pere Soler es el inverso; no taparse.

El gran avance

Después de resistir a pesar de quedar tocado por distintas salas, el asunto pareció salir del tesejota herido de muerte pero ni aún así. Y tras el paso por los tribunales, se precipita camino de vérselas ante los leones en el congreso. nada, la vida sigue.

Gestores de aulas, inspectores de las mismas que cazan moscas precisarán de sesiones de reposo cuando pase este torbellino. Profes a los 55 tacos carentes del requisito y temerosos de convertirse en ex, interinos, padres con chiquillería en la concertada o sin concertar desde Formación Profesional hasta Infantil, arietes de los centros con responsabilidad de programar… más que nerviosos todos ellos están atacados, pero porque quieren, ojo. ¿Moratoria? ¡Moratoria de qué! Por favor que «las instrucciones para empezar el curso están claras» (magister dixit). Y tanto. aunque tampoco vamos a sorprendernos dado que hubo una ministra que confundió la locución latina con Pixie y Dixie, ya lo advierte ese cerebrito que es Nuria Oliver, cabeza visible del Big Data de vodafone y galardonada por aquí y por allá: «Superar el retraso tecnológico en la educación es más importante que el plurilingüismo». Tentémonos la ropa porque lo mismo se nos viene encima en menos que canta un gallo el decretazo del lenguaje pluricomputacional. No se puede olvidar que hay gente muy influenciable.

 

Por los pasos dados, la chavala de un tipo al que algo conozco lo es menos. cuando todo el mundo creía que traducción sería la salida del futuro sacó alemán y, refres- cando el inglés en reino Unido, confirmó que lo suyo era educación Infantil. Hizo la carrera también, dio clases allí, en Monte- video, en Madrid, en un cole de Barcelona referente internacional y cuenta con cur- sos a mansalva. valenciana ella, se plantea ejercer por primera vez en su tierra donde, a ojo de buen cubero, se la rifarían. claro que, al faltarle en estos momentos el curso de capacitació, ja vorem. en fin, que de no cuajar, seguirá por donde quiera con el ca- mino que se ha labrado. ¿Pero y nosaltres?