En contra del encogimiento

Acerca de los desafíos del yihadismo, Carlos Fernández, militar del mando de operaciones especiales, advierte que «la gente ha de concienciarse de que a su alrededor están sucediendo cosas terribles y que la inteligencia se nutre del análisis y el proceso de la filtración de la información. de modo que si alguien ve que a su vivienda suben extraños, que avise».

Un colegio de administradores de fincas y una secretaría general de igualdad han firmado un convenio para la prevención de un terrorismo escalofriantemente casero: el de la violencia de género. en el caso de extenderse podría ponerse en marcha un arma que cualquiera sabe si sería de destrucción masiva pero que, al tratarse de denuncias colegiadas, generaría menor encogimiento y contribuiría quizá a paliar de una vez esas apariciones tras el crimen donde ante la cámara se suelta el típico «pero si eran estupendos». Hombre, el asesino, estupendo, estupendo… Ya se sabe que levantar el teléfono y alertar sobre lo que se está escuchando genera inquietud. años atrás andaba en el piso de plebe cercana lejos de aquí cuando, entrada la madrugada, escuché gritos en un bloque colindante. todo el mundo estaba frito y no existían los móviles, pero descolgué y llamé a la poli con la duda que acarrea hacerlo desde un número ajeno. lo trasladé a los anfitriones y, aunque sigo siendo bien recibido, se quedaron de aquélla manera. digo yo que si no somos capaces de poner coto a esta historia, ¿cómo vamos a acabar con el Isis?

Hace nada Springsteen estaba tocando en Brisbane. como se sabe tiene la costumbre de subir asistentes al escenario. en esta ocasión le llamó la atención una pancarta que rezaba: «no he ido a clase y estoy en la mierda ahora mismo. ¿Puedo tocar Growing Up contigo? Había que ver la cara de ese chaval junto al rockero de nueva Jersey. igual el Boss, que a pesar de estar en la cumbre lo ha pasado crudo por las comeduras de coco, con esa mano ha evitado una dura caída. ¡Por dios! Que los del 3o izquierda no están en las antípodas.

Amanece que no es poco

Sin embargo, a su madre de noventa y tantos, fue él quien la llamó sabedor de lo que le cuesta marcar y se encontró con un cambio en la fórmula habitual y que, en lugar de escuchar el típico «…y que yo los vea», lo que le resonó al oído fue «que cumplas muchos más, pero no tantos como yo». Por muy razonablemente bien que se esté no parece descabellado que, a esas alturas, el cansancio perpetre una de las suyas y haga mella. Él, por su parte, estaba encarando el tramo inicial de un cambio radical en su vida, y no como veinteañero precisamente, por lo que se encontraba pelín vulnerable. Entonces empezaron a hacer su aparición aquellos con los que ha compartido diferentes épocas: las hermanas, el único tío que le queda en pie, los hijos, el resto de la familia, los amigos, algún que otro compañero de fatigas… Y lo cierto es que, poco a poco, el sinsabor de fondo del delicado momento dentro de la inevitable tarea de recomponerse que en más de una ocasión y de dos toca, fue cambiando de aspecto, respirando aliviado y sintiéndose mejor, pero mucho mejor sin esperarlo siquiera, al advertir que esas felicitaciones que habían podido percibirse como rutinarias en pleno fragor de la batalla, hoy, a otro ritmo, con la pausa necesaria para dedicarles su tiempo y percibir el calado iban convirtiéndose en energía transformadora del estado de ánimo que tan difícil es de domesticar a veces. Con qué poco, que no lo es ni de lejos, estaba siendo capaz de ahuyentar los peores fantasmas. Ahí fue quizá cuando se percató del verdadero valor de lo que se ha ido sumando a pesar de los pesares y que, dada la enorme comprensión de quienes te rodean, adquiere una dimensión descomunal cuando de apoyarse en lo que verdaderamente importa y contar con su apoyo se trata. Se levantó apesadumbrado, con la mosca tras la oreja, con pocas ganas de fiesta como les digo y acabó deseando no hacerle caso esta vez a la madre y batir su récord. Pero, por suerte, ya se sabe que esto no para. Y lo más chocante: que mañana será otro día.

Cielo santo, speak english?

A las ocho voy a mi quiosco –casi una imagen de culto para los tiempos que corren– y ya está la encargada dándole al inglés. María Dolores asegura que lo escribe y lee pero que como habla tan deprisa, cuando sale le responden a la misma velocidad y no se jala una frase. a un amigo le ocurrió algo por el estilo. Cogía la palabra ante una nativa y, aunque ni ella ni él sabían lo que decía, era incapaz de callarse por lo que un día la mujer dejó de acudir se supone que al precisar asistencia.

Pero el frenesí no acaba; empieza ahí. a mediodía meto las llaves y escucho a alguien hablando a sus anchas. Digo para mis adentros: «hay un hombre en casa». Y sí, es Vaughan. este señor ha tomado con su curioso acento el cuarto de estar de la mano de profes que no paran de reproducir escenas inverosímiles con una serie de supuestos alumnos. El deleite de llegar harto de coles y encontrarse a Puccini, Mozart, Leonard Cohen o a Vinicius en la Fusa trasladándote a una atmósfera de bienestar que te cagas ha sido sustituido de pleno por la matraca del intensive english que te pones a hurgar y, cuando compruebas hasta dónde va la colección, se te viene a la mente marcar el teléfono de la esperanza y te contienes no vaya a ser que alguien conteste «¿Yes?».

Cada vez hay más españolitos de 50/60 tacos p ́arriba que se meten a pelear con molinos de viento. aulas, cursos en el extranjero andan a reventar. Los prejubilados o así lo enmarcan en el deseo de estar activos, ocupar las horas y juran por lo más sagrado que es útil, entretenido y aprovechable aunque quienes les ronden insistan en que, a la hora de la verdad, no les servirá de nada. Parece coherente ponerse a la tarea para luego poder criticar la vergüenza de que ningún presidente monclovita sepa hablarlo. Claro que uno de los que lo domina y que podría gobernar es Pablo Iglesias. Ustedes sabrán.

¡Lo que nos cuesta llegar a hablar spanglish! Y todo para que de oirlo Chespir, no nos engañemos. se pondría más nervioso que don Quijote en un parque eólico.

Lo que sí es sangriento

Aplicado en la tarea de ordenar estanterías que las pobres no dan más de sí tropiezo con un libro de Gustavo de Arístegui dedicado. todos tenemos un pasado. Dentro de la colección de quien hoy se encuentra investigado por percibir comisiones millonarias a cambio de facilitar contratos de las empresas españolas en el extranjero como si de una faceta más de la tarea diplomática se tratase, el que tengo delante es un ejemplar del volumen editado en 2008 que lleva por nombre «Contra occidente, la emergente alianza antisistema». Caramba con los defensores del orden establecido, qué cuajo despliegan.

Al año siguiente de que su padre y dos miembros más de la familia fueran asesinados por un proyectil sirio en el interior de la embajada española de la que Pedro Manuel era timonel, el vástago de éste fue nombrado director de Próximo oriente y encargado de la realización de los informes durante la crisis y posterior guerra del golfo. Por suerte o como carga para él, que nunca se sabe lo que diría, Gustavo no necesitó de presentaciones porque su apellido lo dejaba bien situado gracias a que su padre se batió en todos los frentes. anduvo dos años de gobernardor civil por Guipúzcoa donde el único objetivo era la lucha contra eta. la representación oficial en Nicaragua lo llevó a vivir en directo la revolución sandinista y el traslado hasta el Líbano durante la guerra civil que devastó el país lo conminó a permanecer secuestrado por un militante chiita que pretendía el típico intercambio.

Durante el desfile endiablado de primeras figuras por los juzgados, que a saber si ha alcanzado el máximo esplendor o aún quedan pendrais de postín distraídos por los cajones, la figura del hijo de su padre queda difuminada a pesar de las lecciones de comportamiento que se ha permitido el lujo de dar a diestro y siniestro y quien dice a diestro… dice a oriente y a occidente a lo largo de su meritoria(?) carrera. luego saldrán con que los proyectiles que resultan verdaderamente sangrientos s0n los de la pena de telediario. que sí, que sí.

Con el balón en el tejado

La pregunta es: los sucesivos gobiernos autonómicos del pepé por estos contornos, ¿qué recintos dejó en condiciones? ¿El circo de la fórmula uno? ¿Las calatravadas? ¿La nostra tele de ellos? ¿Los hospitales? ¿Las aulas prefabricadas? La indescriptible voracidad perpetrada hizo que también esparcieran su indeleble huella por el mismísimo Valencia, Hércules&Elche y así están, claro. los avales que graciosamente les proporcionaron han contribuido a desenlaces inverosímiles que, unidos a la cantidad de goles en propia meta que el tridente viene infligiéndose, hace más meritorio que el sensato Villarreal no haya optado aún por el brexit.

Veinte días atrás Ximo Puig aseguró que el consell «jamás volverá a meter las manos en un club de fútbol» y a día de hoy se ha convertido en el dueño del Rico Pérez con sus porterías, los fondos, las tribunas y su canesú como si el gobierno que preside anduviese escaso de terrenos de juegos en los que mostrar habilidades y eficacia. en pos de evitar un desastre mayor es como ha justificado el ariete del Instituto Valenciano de Finanzas el empleo de esta estrategia ofensiva, y tanto para buena parte de la pagana afición.

Pero no se calienten. Aparte del paso dado para intentar salir del atolladero a cuenta de otra de las numerosas deudas, yo creo que el morellano presi no sabe cómo afrontar un asunto enquistado y ha aprovechado el marasmo blanquiazul para lanzar el mensaje subliminal de que necesita cambiar de alineación..¡ya!, a ver si se capta. no lo tiene fácil porque las coaliciones es lo que traen, los podemitas andan ojo avizor y porque el banquillo a disposición, galáctico no es. Pero el nuevo mandamás del estadio herculano, reconocido merengón que en unos días habrá de estar pendiente de que Cristiano no chulee a Mestalla para denunciarlo como hizo con Neymar, es consciente de que alguno del equipo da muy poco juego y que la titular de Sanidad es tachada de irrecuperable por bregados especialistas en diagnósticos. bueno, irrecuperable es mucho decir. Es que nunca la han visto en forma.

Curtidos en indecencias

A cualquiera que en su pueblo lo declaren persona «non grata» y que en otros municipios anden locos por despojarlo de la distinción de «hijo adoptivo» lo abocaría a mostrarse un pelín afectado al menos. Pero Trillo no es cualquiera. El cartagenero repudiado, que la salida de la embajada londinense la encaró al son de «aquiétense, criaturas; vuelvo al Consejo de Estado y mi futuro lo decidiré, Dios mediante, cuando llegue», ya tiene plaza en la sección octava del máximo órgano consultivo del Gobierno en el que ha ido acumulando antigüedad al permanecer durante toda una carrera política en situación de servicios especiales. ¡Y qué servicios, Madre del Amor Hermoso! Tantos que continúa formando parte de los órganos de dirección de su partido y la reincoporación a tan sacrosanto estamento de origen impreciso, sentido por descubrir y sito en el Madrid de los Austrias, no le impedirá compatibilizar tamaña tarea con el despacho de abogados familiar que, en manos de la tropa, ha llevado adelante la defensa del pepé en Gürtel. Como para sentirse apesadumbrado, dirá él.

Los Episodios Nacionales componen el fresco de un siglo ensartado por multitud de acontecimientos. Si Pérez Galdós se hubiera puesto hoy en día a la faena, la verdad es que por frescos no iba a ser. Y dado que arrancó con la cosa napoleónica podría incluso hacer una incursión por la Quinta República y escrutar al candidato Fillon y sus circunstancias. Es posible que don Benito no se sorprendiera pero, a los que no gozamos de su capacidad de introspección, nos cuesta ver que se repitan patrones de comportamiento de quienes se presentan para trazarlos y que alguien que se ha erigido en estandarte de la decencia pueda haber inyectado bicocas a su alrededor hasta producir sonrojo en Pierre de Coubertin por mucho que lleve bajo tierra. Que en España se haya reproducido un porrón de historias de similar pelaje está en los genes pícaros que nuestros autores vienen retratando desde el papiro. Pero, coño ¿y la grandeur?

Los jubilados encendidos

Un jubilado ha sido detenido por quemar 16 contenedores cuando paseaba a su perro. Habría venido haciéndolo desde noviembre, no en una sola noche dado que los chuchos también tienen un límite y no suelen aguantar que se les dé la murga con un itinerario extraño contra su voluntad. aún resultando llamativo, el problema es lo que podrían llegar a hacer no ya los jubilatas sino los que, a medio plazo, contaban con poder echarse en brazos cómodamente de la pensión después de toda una vida dale que te pego. He tenido la paciencia de recopilar lo que ha venido publicándose desde el mes de los difuntos del estado en el que boquea la hucha de todas las huchas y del panorama que se cierne sobre los que alcancen la edad establecida y te pones a rezar por los vueltazos que en el futuro puede esperarle a los pobres pastores alemanes.

Ya en ese tramo archivado pudieron verse titulares anunciando que la leche de la susodicha se agotará a finales del año en curso. Hasta hace nada, cuando unos pocos se lo llevaban calentito y el resto nos creíamos que vivíamos en el mejor de los mundos en lugar de en la inopia, buena parte del personal soñaba con jubilarse a los 61 y hoy, la mitad de los que se hallan en edad de merecer el cambio de chip, están convencidos de que no les quedará otra que acceder con fatiguitas al retiro sino es que les toca pasarlas putas.

Yo observo al presidente del Gobierno y lo noto estresado con este asunto. sin parar de ver a expertos, tomando la iniciativa, buscando consensos, explicándole pormenorizadamente al personal por dónde está pensando que tiremos para hacer frente al perfil canallesco de las cotizaciones, a la baja tasa de fecundidad y al incremento de la esperanza de permanecer por aquí. la verdad es que debería descansar ya un poquito y dejar de tranquilizarnos con tantas medidas que, quieras que no, te terminan abrumando. Y no solo los perros, hasta a los gatos se les ve fuera de sí. con siete vidas, quién no.

Lengua de serpiente

Javier Krahe, que en gloria esté aunque ya la saboreara a raudales, lo calificó de «hombre blanco hablar con lengua de serpiente; cuervo ingenuo no fumar la pipa de la paz con tú, ¡por Manitú!», cuando el aludido se encontraba en la cima a pesar del trastorno que supuso el embarque de la Otán. Hoy en día el papel que juega como referente de un modo de pensar reclamaría de esa lengua señalada por Krahe una versión actualizada pero mucho más loca, sin descartar el heavy metal. Lo cierto es que tantos años después, Felipe –ahora González por méritos propios– ha conseguido el más difícil todavía: que los felipistas no sepan de entrada si lo son siquiera. De esta guisa dio por inaugurada la nueva carrera de sus correligionarios hacia cualquiera sabe dónde al son aproximadamente de «no voy a hacerle a nadie la putada de decir que lo apoyo porque, con todos los que lo hice, perdieron». ¿Y qué esperabas, miarma?

Fue decir unos añitos atrás que la persona seria, cabal y coherente era Almunia y dispararse Borrell entre la militancia. A Josep le cuesta poco dispararse porque se gusta lo que no hay en los escritos. Se cree el más listo y es posible que lo sea porque derrotó al oficialista en la contienda. Duró al frente el tiempo justo invertido por los tontos en rearmarse y encontrar la percha hasta lograr que diera con los huesos en

tierra. El hombre reapareció en la penúltima feria montada por la basca y, como de salida es brillante, hubo gente que lo escuchó y empezó a sugerir que se presentara. Pensé: ¿a que lo hace? pero, no. Como él mismo dice, es inteligente.

Los que no lo son tanto se han echado ya a la carretera a emprender el desafío de recomponer la maltrecha partitura. Susana lo ha hecho lanzando un mensaje de unidad, con lo que al menos demuestra que conoce la de jirones que son capaces bajo estos acordes de proporcionar entre todos al instrumento. Tantos que, como se lo propongan pueden lograr que las diferentes sintonías no enganchen al auditorio ni por asomo. Y así hasta dejar de sonar.

Sucumbir a la fascinación

Durante el juicio que se sigue por el barcenazo ese con el que ni Rajoy ni nadie de la organización que preside tiene por supuesto nada que ver, faltaría más, a la primera persona que nombró la mujer de Luis, sé fuerte conforme relató su acceso a la ancestral apé fue a Jorge Verstrynge. «sí, por allí estaban el secretario general del partido…», recordó en este caso con precisión, Rosalía Iglesias, amantísima esposa y seguidora acérrima del ejemplar maridín. Pocas horas después de la declaración, el que se ponía delante del juez era Verstrynge pero no por nada relacionado con la manera de producirse que ha desplegado la caterva de tesoreros seleccionados, sino por agredir a un poli en una historia callejera a favor de la república coincidiendo con la proclamación de Felipe VI. La fiscalía solicita tres años y medio de prisión para el menda al considerarlo autor de un atentado contra la autoridad, tras el empujón que le provocó al agente algunas lesiones por cortarle el paso mientras el manifa de postín le espetaba «yo paso por mis cojones». Habrá a quien le parezca exagerada esa petición de pena pero es probable que, sin necesidad de hacerlo constar, el fiscal haya incluído sus continuas apariciones con García Ferreras en Al rojo vivo, que también tienen delito. Desde luego, yo lo entiendo.

Y es así porque no todo el mundo está en condiciones de digerir los récords que sigue batiendo el politólogo, con perdón. igual alguno no lo recuerda y, sin embargo, antes de convertirse en consejero aúlico de Pablo Iglesias, el señorito se hizo militante socialista por lo que el pesoe todavía debe darse por satisfecho porque, de haber hecho carrera, en estos momentos cruciales no le faltaría ya ná de ná.

Resulta fascinante aquellos que cambian de adscripción porque su evolución ideológica los va volviendo loquitos. De producirse, suele ocurrir que a los dieciocho se es revolucionario y, a los sesenta y tantos, de orden. lo de este caso tiene muchísimo más mérito si no fuera por lo que es.

Año de nieves, año de bienes

Es un tipo que no va a misa y, en las tres semanas de 2017, ha estado en cuatro de difuntos, uno de ellos muy próximo. Eso unido a que tuvo que desconvocar la cena de nochevieja de la bronquitis que agarró y que aún no ha soltado, lo tienen sin salir prácticamente de casa y, como es de imaginar, con la moral por las nubes. De hecho, él que no perdona el concierto de año nuevo desde Viena, acaba de rescatarlo porque hasta ahora no tenía cuerpo y la Marcha Radetzky le ha parecido la fúnebre de Chopin. Al menos no es valencianista, algo es algo.

De lo que no se ha librado ha sido de acudir a urgencias enviado por su médico de cabecera. Siete horas de espera hasta oír su nombre y no es que pueda decirse que la epidemia de gripe sea la única razón puesto que no se trata de la primera vez ni del mayor retraso. A pesar de estar ante un gran creyente en el sistema público de salud, no se puede ocultar que le sacuden ciertas crisis de fe. Profesionales sanitarios vienen advirtiéndole que se posterga y adelanta la edad de jubilación de los galenos según le da al mandamás de turno y que determinadas plazas han empezado ya a amortizarse. antes se atracaba al son de la bolsa o la vida, pero ahora… Cuando uno choca con las prioridades que se establecen desde los gabinetes para rescatar lo irrescatable con tal de ponerse una flor de pega en el ojal y se permite que lo básico, lo sustancial se deteriore de modo alarmante es que sus componentes están menos en contacto con la calle que este hombre mientras la bronquitis le acompañe. Y al final, cuando los especialistas lo cogen por banda, vuelve a reconciliarse con el mundo porque la atención es de chapó y eso que los doctores han de hacer el electro con un trasto del pleistoceno y han de aguantar el humor de quienes vienen de sufrir una demora indigna a pesar de que pacientes ya lo eran al registrarse para ser atendidos.

Con Donald suelto por ahí, lo único que suplica el tipo es poder acabar el año como Walt Disney. Congelado, efectivamente.