Reloj no marques las horas

Mazón no sabe qué hacer. Cuando ha venido utilizando su lugar de origen como vía de escape y zona de refugio, ahora resulta que cada vez que se expone al aire libre por Alicante, Elche o San Vicente le cae una tormenta de mil demonios. No lo tiene fácil. Por no dimitir, el reto que se ha impuesto es descomunal. Cada vez mayor. Ya se ha situado ante la tarea de congraciarse con la humanidad de aquí a Gaza.
     Para ello su equipo de asesores -¡Virgen santa!-  ha dispuesto una ristra de iniciativas con la que compensar lo ocurrido. Un día es el anuncio de que las personas damnificadas por la dana dispondrán de transporte gratis a lo largo del año. A continuación se busca dejar de lado el temita para cubrir otros frentes y contentar a diversos colectivos. Así, la Conselleria de Educación comandada por el responsable que el 29O, día de autos, se fue por piernas de su puesto en Valencia como si tal cosa, rectifica y amplía el permiso de maternidad a familias monoparentales tras la queja de una asociación de madres solteras. Y hay más. Cuando ni el presidente de la Generalitat ni el grueso de adláteres se dejó caer por la Universidad de Alicante con  motivo de la inauguración del curso académico en plena borrasca a cuento una vez más de Medicina, se emprendió una buena carrera para anunciar que todos los alumnos de las facultades compartirán hospitales públicos a la hora de las prácticas y propiciar de ese modo el desembarco de cargos arropando al mismo que viste y calza en la toma de posesión de la rectora. Se ausentó Zaplana pero, al no presidir Pedreño, le faltaba motivación.
     ¿Será suficiente con el empuje ideado? No quiero ser agorero porque bastante tiene ya Mazón con lo que tiene (disculpen, es una manera de hablar). Pero mientras lo que diga al ser requerido en Les Corts sobre la factura es que «lo mostraré todo en tiempo y forma» hasta el más creyente de la formación se preguntará cómo se las va a maravillar teniendo en cuenta que esta no es manera de hacer la digestión como Dios manda. Ni como dispone Alá.

El deterioro infinito

Después de sacar al fiscal general del Estado en su vía crucis, la mayoría de espacios del arco mediático se relamen con la declaración ante la jueza del hermanísimo que es para verla. En el transcurso de la misma, a la pregunta sobre dónde se encuentra la Oficina de Artes Escénicas que dirige arguye que «no le podría decir» como tampoco es capaz de especificar quiénes están a su cargo para el cometido. Cuando recibí el TikTok de marras no sabía a qué atenerme. Pensé que igual aquello podía ser obra de la inteligencia artificial porque de la otra… En la Diputación de Badajoz hay armada la de San Quintín. Los altos cargos de Cultura señalan a sus inferiores como los responsables de la creación de la plaza. No es extraño que el brother haya sacado un plan para hacer más accesibles las viviendas, aunque con este clima su pretensión fuese regalarlas.

     En el caso de Susana Griso dio paso para completar el menú a Tomás Gómez, exsecretario general del pesoe de Madrid, una de las cabezas cortadas por el Sánchez que sí sabe con fruición dónde mora su despacho. Le pusieron el repertorio en bandeja y metió la mano hasta el costado: «El deterioro que sufren las instituciones por mantenerse él en el poder está haciendo mucho daño al país; hay un intento de cambio legislativo que no puede hacerse ad hoc porque le interese a alguien; estamos asistiendo a la autodestrucción de aquello que debe preservar el sistema democrático y a la erosión del Jefe del Estado y de la Casa Real en lo que es la táctica habitual de Sánchez: primero erosiona y, tras perpetrarlo, ya es muy fácil la demolición». Qué a gusto se quedó.

     Susana, pero Díaz, puso si acaso un pero sobre lo del cambio jurídico, insistió en lo mucho que quiere a Tomás y aprovechó para advertir que «allí -en Andalucía- no va a depender de la persona que se ponga al frente. Estamos tan mal que van a hacer falta muchas más cosas, entre ellas volver a unir al partido y recuperar el talento perdido». Cuidado que igual hasta os lo refuerzan. Con el hermano, claro.

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Cuando asoman las personas

Solo superado por Bob Hope, el presentador de los Óscar con nueve ediciones en su haber, Billy Cristal, ha sido uno de los vecinos de Los Ángeles azotado por ese drama que le ha tocado el mismo ventrílocuo que al grueso de los afectados en el desastre padecido aquí: «Janice y yo vivimos en nuestra casa desde 1979 donde se han criado los hijos y los nietos, hermosos recuerdos que no se pueden borrar». Impresiona lo suyo ver extenderse las llamas que bajan irremediablemente desde la cima formando una lengua que poco tiene que ver con la empleada por el actor en la conducción de los premios de la Academia por muy aviesa que fuese, que lo era.

     Son aquellos barrios habitados por las estrellas del «show business» los que menos puedes esperar que padezcan una desgracia de este tipo. Y aunque es inevitable sufrir más por quienes menos recursos tienen, no puedes evitar recordar las fatiguitas que ya en la ficción Harry padeció cuando encontró a Sally, el buen rollo que el guión de Nora Ephron te dejó aquella tarde que estabas hundido en la miseria y el cuerpo que debe habérsele quedado al judío neoyorkino de 76 primaveras al que solo has conocido con una sonrisa en la cara salvo cuando, convertido en el psiquiatra Ben Sobel, Robert de Niro haciendo de Paul Vitti, temido capo, pretende que le arregle la azotea. ¡Uf! Qué mal rollo.

     Residas en Santa Mónica o en Alfafar, formes partes de un elenco en Broadway o seas agricultor como los tuyos, al final asoman las personas. Esas a las que vino a buscar Feijóo aprovechando, setenta días después de lo ocurrido, para blanquear a su peón, que ya es blanquear. Curiosamente fueron las horas en que, junto al arranque de la conmemoración de los 50 años que ya hace, afloraron en Paiporta pozos y refugios salvadores de vidas en no pocas casas. Por la comitiva que supondrán debieron oírse voces mostrando el hartazgo por estar siempre ahí presentes las películas de la guerra civil, con el jefe de Mazón en un tris de cargar contra la memoria histórica. Pero, mira, se contuvo.

El placer trastornado

El inicio de año nos ha pillado preguntándonos qué hacemos con el viaje a Mallorca. A falta de dar la confirmación, lo que más dudas nos genera es que estamos hablando de diez noches y, aunque tenemos conocidos, tampoco es que sean tantos.

     Cuando nos encontramos en las últimas horas para sellar la respuesta salta a las pantallas la entrega de una de las guías de viajes más importantes de la faz de la tierra y en ella, la californiana Fodor’s, desaconseja dejarse caer por aquellos lares calificándolo ni más ni menos que de destino prohibido junto a los de Venecia, Barcelona y Canarias. Los editores advierten que visitar estos lugares «rara vez da como resultado viajeros felices», debido a las problemáticas relacionadas con la saturación dentro de las que se incluyen las tensiones que estallaron el verano pasado a cuento de la masificación por lo que en «los locales de ocio no te quieren». Obviamente se trata de una publicación dirigida a un público de habla inglesa e igual por ahí podríamos escaparnos. Pero no podemos hacernos trampas al solitario.

    Sea tu idioma el que sea, viajar se ha convertido en un quebradero de cabeza. Los aeropuertos son antipáticos. Como buenos urbanitas, nuestros planes siempre han girado en torno al imán de ciudades europeas con el aliciente de encontrar hueco en algún concierto, empaparnos de iglesias y museos y probar restaurantes que no sean despiadados. Al vivir en la costa, nunca nos tentó mirar hacia otra. Bien pues, de los últimos cinco saltos, este sería el cuarto a una isla. El anterior, a una desértica donde no había apenas nada que ver ni por lo que padecer. Un disfrute del que vuelves nuevo. Y claro, al encontrarnos ahora con este diagnóstico de Fodor´s, la indecisión se dispara. También demoniza Bali, Kyoto, Tokio y el Everest. Teniendo en cuenta que el hotel nos lo han colocado en Magaluf porque es lo que quedaba es posible que, dentro del género de aventura, supere a lo que es hoy en día encaramarse por el monte del Himalaya. En fin, como para pensar en la ensaimada.

Libertad ¿sin ira?

Aún tratándose de quien se trata, el caso es que arrancamos el año de la celebración de una muerte con el mal rollo que da. Francamente, nunca mejor dicho.

     El presidente del Gobierno despidió un curso tan sosegado como el de 2024 anunciando la conmemoración del medio siglo de la desaparición del caudillo aquel con un centenar de actos, el primero de los cuales tiene previsto que se produzca nada más pasar los reyes… magos, claro está. El mandamás del Ejecutivo y de su partido ojú ha enmarcado la iniciativa en la reivindicación de los 50 años de libertades, pero la inmensa mayoría de citas que finalmente fraguen tendrán lugar cuando  Franco permanecía montado en el descapotable autocrático y cuando se llevaron a cabo las últimas ejecuciones del régimen por si fuera poco. Pues sí, como programador no va a ser fácil amnistiarlo.

     Al parecer el sentido de la tarea se centra en llevar a los centros educativos la Segunda República, la dictadura y lo que esta supuso para los derechos básicos. Yo no digo que la intención sea mala en vista del auge de quienes no soportan a este Papa y han dado la espalda a Felipe VI porque al que veneran como su becerro de oro es a Elon Musk. Pero al final, con tanto poner el foco en el extinto, a ver si va ser peor el remedio que la enfermedad. En los años treinta multitud de jóvenes pasaron por el continente en pocos meses de coleccionar enseñas bolcheviques a hacerse con distintivos nazis. Y a día de hoy el compadre de Trump ya anda como centinela de Occidente.

     Hay que reconocer que para esto que se le ha metido en la cabeza, Sánchez no lo tenía fácil. Más cabal habría sido aguardar al 15J del 27 o al siguiente con la efeméride del referéndum constitucional lo cual acarrea la incógnita sobre dónde estará para esas fechas, aunque dado su manual de supervivencia igual Feijóo ha ido a parar más lejos. La cuestión es que, de postergarlo hasta entonces, Juan Carlos I debería tener un papel relevante y, claro, es factible que el monarca esté vivo.

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El puzzle que nos parió

Uno de los programitas que solventa horas y más horas es «TardeAR». En una de las sesiones en las que no estaba la titular, y cuyas riendas cogió el solvente Frank Blanco, se produjo el siguiente episodio. De la mano de uno de los tantos expertos en el Emérito como han brotado cubrió la pantalla un puzzle del que al desprenderse una pieza revelaría la identidad de la que en los setenta fue la primera amante del monarca, cantante en este caso. Ya hay que haber hecho un trabajo de investigación que ni el Watergate para atreverse a asegurar que con ella empezó todo. El caso es que cuando las pistas conducían a La Polaca el misterio desveló en su lugar una foto de La Húngara. Lo único que le hacía falta a Europa, mayores dosis de confusión. Tras endosarle el amorío, el programa tuvo a bien ponerse en contacto con quien responde a tal nombre artístico que, como habrán deducido, es de Écija. La mujer enfatizó la cantidad de gente que la había llamado haciéndole ver su sorpresa, pero se lo tomó relajada por la sencilla razón de que en aquella época no había nacido. Argumento más concluyente que los de Mazón sobre la comida parece.

     El marrón heredado por Felipe VI no deja de ser un bucle en los espacios de variedades. De ahí que, en cuanto ha visto un resquicio, haya cogido a los afectados de la dana por bandera y que haya puesto a Vox en el brete de no pronunciarse sobre un mensaje navideño más cerca que nunca de lo que pasa, lo que no quita para percatarse de que el seguimiento ha sido «fun, fun, fun». También es verdad que en el reflejo que proyecta la V República desde el país vecino ha encontrado un aliado. Da cosa pensar en alguno de los seres que podrían coger aquí las riendas de la Tercera dentro del clima que nos embadurna y hasta dónde podría llegar. De producirse el vuelco, lo único seguro es que Manuel Valls formaría parte del nuevo enjambre institucional. Si a mí este hombre me tiene fascinado habrá que suponer el ídolo que debe representar para Toni Cantó. En fin, mires p´a donde mires tó es mortífero.

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Amador, qué grande eres

González Amador, pareja de Ayuso, es un bendito y me quedo corto. Tras un año largo de investigación en los que la Agencia Tributaria concluyó que había defraudado 350.000 euros por los ejercicios del Impuesto de Sociedades de 2020 y 2021 y nueve meses desde que se revelara el asunto ahí sigue tan girocho el imputado. ¿Qué hay en su contra? Parecería que cada vez menos. La admisión por parte de su abogado de la comisión de un par de delitos a Hacienda es un sueño difuminado en el relato. Además, procesalmente hablando, para Amador no es definitivo. Ni le viene ni le va, salvo que decida querellarse contra quien lo dijo, especialidad en la que nadie se atreverá a cuestionarlo. Es  un hacha.

     La presidenta madrileña lo ha resumido con precisión «Esta es la lucha de un hombre solo contra el Estado». Se me saltan las lágrimas. ¿Y a quién no?, dirán ustedes. Es tremendo. Tanto que, al formar parte destacada de la pirámide estatal, lo que viene a deslizar es que se ha inhibido, que se ha quedado completamente al margen del gigantesco pulso acometido por Alberto, algo que anda al alcance de cualquiera que se ponga. Las cotas alcanzadas por el galán en su cruzada a pecho descubierto son de récord. De momento, en el primigenio procedimiento para investigar el fraude a Hacienda por parte de este bendito, están empurados el fiscal general del Estado; la fiscal provincial de Madrid, la ministra de Hacienda; personal que fuera de Moncloa, bajo vigilancia del Supremo, en tanto que un juzgado ha citado a un acto de conciliación al mismísimo presidente del Gobierno más un secretario general del pesoe caído en desgracia forzado a dimitir. Encima esto último Sánchez ni siquiera lo ha agradecido. Qué poco estilo.

     ¡Ah! Y la ha emprendido a querella limpia contra colegas del corte tremendista de Enric Juliana y Xabier Fortes, entre otros, por mencionarlo como «autor confeso de fraude fiscal». Siendo ecuánimes es que eso no se puede consentir cuando está claro lo que este hombre es: ¡Un héroe!

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Cuando el mar se encoge

Un lustro atrás recibió un golpe helado. A la vuelta del verano escasos meses después, conocedor de lo celoso que era de su intimidad, ensamblé lo siguiente sin desvelar al lector a quién iba dirigido: «Al igual que le sucedió a Delibes cuando Ángeles se le esfumó tan temprano de entre los dedos y a Savater el día en el que el cuerpo maltrecho de Sara no dio más de sí, mi amigo está aprendiendo a vivir sin ella después de que tanto tiempo juntos los combinara de tal modo que, a los que hemos tenido el privilegio de disfrutarlos, nos sintiéramos arrebatados por la fuerza del imán con el que se fundieron hasta formar la misma identidad… Quienes lo rodean de cerca, sus hijos, sus nietos están viéndolo ponerse en pie, dar los primeros pasos sobre el cimiento robustamente nutrido, agarrarse a él que para eso goza de buen fundamento, auparse poco a poco… Mi amigo empieza a escribir las primeras líneas en solitario después de una travesía de más de cincuenta años suspirando a dúo sin volverle la espalda al mar ni a los árboles que le salen al paso ni a la gente que lo quiere ni a las ganas de querer que tiene».

     El domingo en que estas letras vieron la luz traspasó el timón a manos de los más jóvenes de la saga surcando los vaivenes desde Formentera con idea de que esa otra pasión no se apagara. Antes y después Manchi dejó en el transcurso de sus actividades y de las relaciones sociales innumerables muestras del gentleman que anidó en él con un comportamiento y un saber estar que le proporcionaron ese toque de distinción. Cosmopolita, liberal, aferrado a las cosas de su tierra sin perder de vista el rumbo del país que diseccionaba con agudeza y cierta pesadumbre al dar por sentado que el ideal de entendimiento propugnado por Chaves Nogales no dejaba de ser desgraciadamente una quimera.

     Ahora los que le quieren tendrán que hacer frente a una ausencia de categoría. Sin Merche al lado fue deshilachándose poco a poco. Eso sí, a su modo y manera. Con prestancia, sin perder la compostura.

Escuela de interpretación

Una psicóloga ha compartido un vídeo en TikTok en el que anima a la audiencia a ver «Love actually» al menos una vez al año dado que «es casi una terapia emocional». Me he metido por el cuerpo un documental sobre la misma y con eso igual libero oxitocina en dosis apropiada. Almaceno muchas dudas.

     Sí, porque veo otra vez al primer ministro Hugh Grant siendo descubierto tras la cortina en el colegio durante la fiesta de Navidad para asombro del patio de butacas y la cabeza se me va hacia quién daría la sorpresa en alguna de nuestras aulas,  si el que no viene, el que no sale o el máximo responsable de la parcela educativa y se topa uno con que lo último en torno a Rovira es que los directores de la pública han condenado el desprecio con el que se ha conducido hacia una componente del colectivo. Y es una lástima. Aunque parezca arisco, le va el papel dentro del arsenal de historias cruzadas protagonizadas al son de la cinta en la que el amor se espolvorea por todas partes. De la mano de Diego Such, siempre ha estado por tender puentes. Acaba de dar una muestra en el contencioso sobre la devolución de Medicina a la Universidad de Alicante. Siempre tan neutral, tan ecuánime a la hora de posicionarse apretando hasta donde haya que apretar a quien no sea de la cuerda. Son muchos trienios en las alforjas dejando muescas de su leal saber y entender. No es Hugh Grant, pero es de la quinta y ahí sigue gracias a sus dotes interpretativas.

     Innumerables son las secuencias llamativas que jalonan su carrera. La más sobrecogedora permanecerá lo que no hay en los escritos en la memoria colectiva. Corresponde a las horas cruciales condensadas a finales de octubre en las que se abstuvo de dar la réplica cuando terroríficos planos demandaban la intervención a fin de salir del marasmo y, en su lugar, optó por mantener un sonoro silencio. Hay que disponer de mucho cuajo. Pero es el estilo característico de la escuela a la que pertenece. Nadie a estas alturas va a decirle cómo ha de comportarse. Estaría bueno.

Rehén de la incomodidad

La 1 ofreció el encuentro de los presidentes que conforman el estado en el palacio de la Magdalena a la manera de una previa de los Goya. Unos aparecieron abrigados y otros a cuerpo gentil. Aunque un gran drama marcaba la cita, costó ver la llegada del presidente de la Generalitat Valenciana, vamos yo no la capté pese a no perder detalle. No creo que el que pasara inadvertido se tratase de una directriz pactada, pero podría venir a cuento. Por el comentario de los narradores se conoce que en el arranque cogió a Page y no lo soltó. El presidente andaluz y el murciano tuvieron protagonismo por encima de la media y fueron entrevistados sentados en un taburete donde expusieron sus objetivos con la soltura del panorama ventajoso del que disfrutan en sus territorios respectivos. Con todos ya formados llegó el inquilino de la Moncloa quien aguardó al monarca antes de pasar revista. Cuando se pusieron a ello el primer cruce lleno de expectación fue el instante en que Sánchez extendió la mano a la mandataria madrileña y lo más grande es que esta se la estrechó, aunque cada uno estuviese pensando en lo que en realidad le gustaría estrecharle. También tenía su aquel el acercamiento del Rey con Mazón que en alguna que otra cadena habían calificado de «frío y distante» apoyado en un supuesto paso fugaz, pero no. Felipe VI se detuvo, intercambió palabras con él y estuvo generoso dándole un golpecito cariñoso en el brazo. Y, a pesar de ello, el presidente está receloso. Han debido insistir tanto los asesores que anduvieron en paradero desconocido que bajo ningún concepto se le ocurra sonreír, que no relaja los músculos. Mira con desconfianza alrededor. Él que lo que siempre ha sido es un relaciones públicas cercano y amable que, a las primeras de cambio, se partía tras lanzar indirectas jugosas sobre el jefe seguro de sí mismo y que durante el tiempo que lleva en el Palau se ha hartado de posar festivamente en las redes, hoy le cuesta un mundo salir, marcar la ruta, empatizar y reconocerse. ¿Por qué será, Carlos?