Nos sobran los motivos

Teníamos el cuerpo hecho a «ese amor por quien llora su hija/ese ladrón que os desvalija de su amor soy yo, señora», al recuerdo del día en que «nos fuimos a bañar/aquel agua tan fría/y tu forma de nadar en el río aquel» suplicando que «no te demores, no sea que llegues a la hora al almacén/llámame el día que puedas/date prisa, que ya son las cuatro y diez», sin olvidar que «yo no te pido que me bajes una estrella azul/solo te pido que mi espacio llenes con tu luz».

     Por entonces un bala perdida, que había salido por piernas de la ciénaga interior, andaba dando tumbos en Londres. Muerta la rabia cogió el petate y se las ingenió para volver en busca de los pasos perdidos. Clavó los tacones con decisión y abrió el barril de tinta. De la mano del arsenal compuesto a punto de explotar emprendió la ruta. Se juntó con otros de la especie y desenfundaron las seis cuerdas en tugurios que nadie sabía si adonde llevaban era a ninguna parte. Sonó algo más que la flauta y desde el sótano salieron despedidos hacia trayectos impensables a bordo de algún que otro programa de culto. Quiso mudarse al barrio de la alegría, pero fue en el número siete de la calle Melancolía desde donde nos atrapó en su enredadera subiéndose al carro de los de los juglares y trovadores que le precedieron y de ese modo puso fin al viaje en sucios trenes que iban hacia el norte.

     En costumbres, como diría uno de sus colegas íntimos, no resultaba un buen ejemplo para los niños. Ni lo pretendía. Y sin embargo, con la maestría acumulada en delicados momentos, recogía a los talluditos cuando se arrastraban, los acompañaba, cantaba las verdades por peteneras, hacía que se balancearan entre estrofas, los llevaba del otoño a la primavera y viceversa bajándoles y subiéndoles el ánimo hasta alcanzar la luna plena. Una tras otra, las composiciones del hombre del traje gris, que en absoluto salen del bombín, iban convirtiéndose en animales de compañía. Una droga cómo no. La de una poesía, hijo mío, que agita los sentidos.

El panorama medioambiental

Me levanto y me doy de bruces con que Netanyahu ha enviado una carta al comité noruego del premio de los premios proponiendo a Trump para el Nobel de la Paz, a lo que el mandatario estadounidense respondió durante el encuentro en la Casa Blanca que «viniendo de usted en particular, esto significa mucho». Habrá a quienes se les salten las lágrimas.

     Envalentonado dentro de este panorama medioambiental, Vox ha precisado que no solo es partidario de deportar a ocho millones de inmigrantes y a sus vástagos, sino igualmente a «todos aquellos que entrando de forma legal demuestren su incapacidad de integración» en lugar de «asumir la cultura y los códigos de convivencia del país de acogida». Adjuntar los códigos y la cultura como la contraen quienes predican estas medidas para los que el cine español, sin ir más lejos, está compuesto por una banda de paniaguados que da asco verla por mucho que sus historias reciban el reconocimiento en los festivales internacionales de mayor consideración. Observan una finura a la hora de hincarle el diente a una realidad tan compleja de gestionar como la de los seres que nos llegan por los medios que pueden que, pensar en que la responsabilidad quede algún día en sus manos, sería todo un logro para los frenopáticos que, mira por donde, se pondrían de bote en bote.

     Súper Tellado, que ha de estar en todo y que reiteró que no gobernarán con quienes ya lo hacen en diferentes plazas, saltó al ruedo de inmediato para sentenciar que Vox tiene «más sentido de Estado» que Sumar y que Podemos, aunque rechazó las expulsiones masivas de inmigrantes es de suponer que por un sentido de Estado del copón bendito. Mira que Sánchez tiene frentes y no descartemos que se abra más dado el nivel que como jefe de personal ofrece. Luego está Yolanda, aunque no se sabe exactamente dónde, el resto de coaligados y los martillos de Page, Felipe and company. En cambio el aspirante briega con un socio que lo lleva de un lado a otro sin dejarlo respirar. Si llega a tener dos…    

Siembra de tempestades

Salvo con la mensajería del guasa por el resto de aplicaciones no interactúo. Ando registrado, pero sin darme por enterado. Desde hace unas semanas, sin embargo, no doy crédito. Sin compartirlo estoy enganchado al incesante caudal de vídeos en feisbuk y en TikTok de los que hasta ahora pasaba. El fenómeno se concentra en las últimas horas del día atraído por los cortes musicales y las cachondadas que venían resultando buen sistema para irse a la cama en condiciones. Una de estas últimas la protagoniza Mota. Alrededor de una comida familiar los vástagos interrogan al padre sobre lo raro que lo ven e insisten sin obtener respuesta hasta que Patricia Conde, la madre, suelta: «¡Antonio, coño, qué te pasa!». «A ver, cariño. Ayer estuve recogiendo las analíticas y según el médico me queda mucha vida», a lo que la hija repone: «No puede ser». «He pedido una segunda opinión y me han dicho que estoy como un roble». El chaval dispara: «¿Entonces no vamos a heredar? ¿Dónde viviremos?». «Sabéis de sobra que mi intención era irme joven». Se lo he enseñado a los míos y, como el domingo estuvimos fantaseando con lo mismo, me acusaron de haber filtrado la historia, a lo que repuse: «Ya sabéis que no interactúo».

     Pero el sesgo de lo que se ofrece ha virado de plano. La polarización es la reina y ha pasado a hacer las prácticas en la calle y en el entorno de las instituciones. Mientras unos se detienen en la realización de vídeos más o menos ocurrentes otros van derechos a grano y, aprovechando el momento, provocan a la cara. En las redes estos vienen ganando la batalla. La estrategia de acorralamiento es incesante. No se detienen en barras. Buscan que la presa salte. Muy formados que se diga no es que estén, pero saben que el historial de España en torno al enfrentamiento entre seres de diferente especie mental no se lo salta un galgo. Van a conseguir que retome los hábitos. Anoche me acosté dando botes y el sueño se dirigió hacia el coliseo romano donde, en este caso, no saltaban leones hambrientos. Sobra con nosotros.

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El azaroso camino de Pedro

Se celebró el sorteo del calendario liguero de la temporada 2025/26, pero antes tendrá lugar el choque de todo un clásico: pesoe y pepé se congregan el fin de semana en sus respectivas áreas para definir qué clase de juego emplear en adelante sin perder de vista la estrategia que ponga en danza el rival. La afición llega a la cita ya saben. Con los ojos a cuadros.

     Tradicionalmente cuando una de las dos formaciones tenía un cónclave de envergadura el enconado oponente se las maravillaba para montar lo que fuese con tal de restarle resonancia. Cómo estará el clima que en esta ocasión, nada más dejar de ser Cerdán santo, el pesoe articuló un Comité Federal para el mismo fin de semana que el pepé había establecido su congreso en el afán de que el transcurso de este tape lo más posible el eco de las cornadas con las que se presenta Sánchez a la feria de secretarios de organización que lleva fijadas en la chepa. Lo tiene crudo. Hasta la sin par Ayuso ha frenado las ansias de hacerle al jefe la vida más difícil en vista del aspecto que presentan en la otra orilla las corvas del reconocido galán de la resistencia. Si sale de esta, nadie intuye de qué forma, cabe sospechar que los enfebrecidos contrincantes desde el minuto 1 lo den por imposible porque, de tener que poner un ariete más duro de los utilizados, solo queda recurrir a Topuria.

     Con todo su cuajo, el nuevo recluso de Soto del Real esgrimió en defensa de las correrías que «una parte de los poderes de este país no ha aceptado que gobierne quien gobierna». En el supuesto nada improbable de que eso sea tal cual, la radiografía de los quehaceres a los que se ha dedicado el menda tira por tierra el efecto cautivador que para los seguidores del marido de Begoña pudiera registrar la cacareada persecución. Así lo entiende Javier Cercas quien, después de votarlo, ha escrito que debe dimitir. Y lo ha hecho cuando, tras su inmersión vaticana, diagnosticó que «si el Papa Francisco hubiese llegado donde quería habría venido un cisma». En su iglesia, Pedro puede lograrlo.

Palpitante escenario

En pleno fregao sobre el engorde de la Otán, Pablo Iglesias ha entrado a saco en las tertulias dándonos lecciones a todos. No puede evitarlo. Para esquivar el zafarrancho intento empaparme de la actualidad, pero ¡uf! Acabo cazando moscas.

     En uno de los programas de cotilleos el conductor del mismo interpela a los colaboradores porque se refieren a Ábalos cuando de quien están hablando es de Álvaro. En concreto de Muñoz Escassi, top en lo que a escarceos amorosos se refiere. La confusión viene porque Valeri Cuéllar mantuvo múltiples encuentros con el jinete que dinamitaron su relación con la modelo María José Suárez y unas cuantas citas con quien se encontraba al frente de la organización del aparato, de qué si no. El presentador comprende que es imposible obtener algo de claridad respecto a las correrías y corta dejándolo ahí porque tanto monta, monta tanto Ábalos como Álvaro.

      Por su parte Andrea, exnovia de quien fuese ministro, comparece para advertir que fue testigo de cómo Cerdán intentó comprar el silencio de aquel. Aunque esto no es nada comparado con la entrada en escena de una de las colocadas por José Luis, Miss Asturias 2017, quien ya actúa con Inda de padrino. Y, efectivamente, la mujer ha sentido la necesidad de desfogarse pronosticando que «van a salir más nombres de la ejecutiva» relacionados con las mordidas. Claudia Montes, que así se llama, aprovecha para puntualizar que no tuvo ningún vínculo sentimental con su conseguidor porque con quien anduvo enrollada en realidad fue con Iker Casillas. El guardameta despejó con determinación el asunto aseverando no haber visto en su vida a esa mujer. Ya quisiera el Mundial de Clubes tener esta intensidad.

     Solo queda que, en una de sus atrevidas piruetas, Sánchez propicie que las acompañantes intervengan en el cercano Comité Federal en desagravio por el modo de referirse a ellas en los audios y que desde Estados Unidos se presenten y larguen fiesta algunas a las que ha metido mano Trump. ¡Madre mía, que nos bombardea!         

La eterna seducción

Por mucho que pase el tiempo resuenan unas palabras de Vicente Aleixandre sobre Lorca: «Todo el mundo conoce su categoría; esto es un lugar común de todas las culturas. Ahora bien, poetas grandes España ha dado un número considerable y, en el siglo XX, no han sido pocos. En primerísimo término él. En poesía podía haber alguno a su altura, pero nadie comparable en cuanto a personalidad. No he conocido a otro que tuviera el don de la presencia como aquel ser. Contaba con una seducción, un poder hechicero, una expresividad irresistible. Era la simpatía elevada a fenómeno cósmico». Y, sin temor de Dios pese a las cacareadas creencias, fuimos capaces de despojar a la concurrencia terrenal de esta criatura.

     Ahora, una chavala de 27 años, escritora y «booktoker», que acaba de hacerse con una distinción cultural, lleva con su salseo hasta el paladar de miles de seguidores a clásicos de la literatura con Federico por bandera. Y en la fecha de su cumpleaños dentro de este junio se presentó un videojuego sobre el universo surrealista de «Poeta en Nueva York». Es el primero en torno a su obra. Había que atreverse, compactar los elementos. Y lo ha hecho una empresa afincada en Cádiz, no podía ser en otro sitio. Lorca decía que quería acercar el teatro a quienes ni siquiera sabían de qué iba y estos artistas pretenden aproximar a Federico a aquellos que en no pocos casos desconocen su existencia. El juego se adentra en cada uno de los poemas. Lo hace a través de diez niveles en los que el usuario puede introducirse en el surrealismo de los versos. Y si todo apunta a que el poeta viajó a bordo del Olympic -gemelo del Titanic- a causa de un mal de amores, en el juego lo que se le rompe es una máquina de escribir cuyas 27 teclas ha de ir recuperando el jugador que decida apostar por el universo surrealista de Lorca en Manhattan. Tela marinera.

     Creyeron acabar con él y ahí lo tienen. Venerado en inventos de vanguardia a través de múltiples disciplinas por un sinfín de generaciones habidas y por haber.

Entre olor a pólvora quemada

La Agencia Estatal de Meteorología avisa que la noche del 24 al 25 se presenta como la más calurosa de los últimos cien años. Gracias, ¿pero será por bochorno?

     Para acudir a una mascletà en medio de la muchedumbre, al presidente de la Generalitat no le queda otra que dar el salto del tigre. De ese modo hace el acto… de presencia, por sorpresa, a hurtadillas ante quienes debe rendir cuentas porque si toda la basca sabe con antelación que piensa acudir puede arder Troya. Da igual que se acerque a una sesión bajo techo o a la inauguración de un tramo del metro recuperado tras el temporal de otoño. Se trata de ejercer la disciplina propia del cargo de manera impropia, sin saber si sonreír o si quizá sea conveniente mantener el gesto adusto como los primeros días de tormenta. Normal que no sepa qué cara poner. Pero también ha habido margen para revolverse hasta el punto de situar a quien hace el pronóstico de lo que nos viene encima, la Aemet, en el punto de mira. Lo importante es lo importante. Continuar.

     Y para que no falte de nada, el grupo destinado a dar la réplica tampoco sabe cuando pisa la calle adónde mirar. Lo recomendable es hacia abajo. Un ramillete de quienes obtuvieron galones lo hicieron a la sombra de Ábalos, ese hombre que cuando se descubrió el pastel gritó desaforadamente «¡No tengo a naaaadie!» cuando conforme han ido conociéndose intimidades de las maniobras se ha sabido que José Luis ha debido andar casi siempre bastante acompañadete. Otra de las quejas que han saltado en las últimas averiguaciones procede de Koldo dentro de su relación con Santos Cerdán, que vaya cómo está el santoral. En sus anotaciones, el piloto de fórmula 1 en lo que a grabaciones se refiere, se queja amargamente de cansancio porque «la gente me trate como a aquel que da miedo; también hago cosas bien y con cabeza». 

     Qué manera tienen unos y otros de actuar y de sentirse a gusto con lo que se refleja en el espejo. Aún sin jactarse no restemos mérito al efecto alcanzado. De traca es.    

La novelesca fascinación

A la 1 siempre le ha costado más cambiar el chip, incluso en periodos en que no andaba anquilosada. Ahora atraviesa una época sandunguera. No para. Primero atacó el carrusel del entretenimiento con aciertos y con el disloque de ese bochorno que parece a punto de extirpar. A continuación ha ido a por el frente político informativo tertulianesco, ha tenido la visión de colocar de mañanero a Javier Ruiz consiguiendo que no haya que meterse por fuerza a Ferreras en el cuerpo, lo cual es impagable. La enésima agitación de la vida pública ha llevado a que la nueva incorporación extienda redes también nocturnas y, ya que otros no se deciden, está haciéndole a La Sexta una moción de atrevimiento en toda regla.

     Es lo que tiene la agitación, que se vuelve contagiosa siendo complicado alcanzar los propósitos. En medio del fregao se me han venido a la memoria célebres episodios acontecidos en diferentes platós a los que fue invitado el controvertido Pérez Reverte para promocionar el libro y que de paso le diese a Sánchez su merecido. Como el escritor se explayó permítanme que entrelace lo más posible sus respuestas, tan llamativas en su caso como la cara que iba poniendo Pablo Motos entre otros: «Pedro Sánchez es un personaje fascinante. Un aventurero de la política, un pistolero, un asesino con ese instinto del buen jugador de ajedrez. Sin leer un libro tiene en la sangre a Maquiavelo, a Bodin y a Althusius, teóricos de la política del Renacimiento. Cuenta con un instinto político extraordinario. Es valiente, tenaz, atrevido, sin duda el político más interesante de España y posiblemente de Europa. Otra cosa es dónde te lleve. Sabe además que lo indultaron en las elecciones, pero que el español olvida. Nos ha tomado el pulso muy bien. Está jugando de una forma muy inteligente con todos nosotros y para eso hay que valer. Sus enemigos son unos moñas. Va a estar el tiempo que quiera. Caerá cuando ya no tenga nada que vender, pero es imbatible. Estoy fascinado con él». 

     Qué nos vas a contar, Arturito.

El retorno del nubarrón

Santos  Cerdán entró al Parlamento esgrimiendo que no tenía nada de lo que defenderse, que «le costaba  creer» que existiese un informe de la Uco vinculándolo con el «caso Koldo» y llevaba razón. Conocida la transcripción de las escuchas, la verdad es que todo indica que ante lo que estamos, de momento, es en realidad ante el «caso Cerdán», quien según los indicios envió desde el norte al grandullón para ponerlo al lado de Ábalos y poder arramblar así con mordidas tras amañar adjudicaciones públicas para una ute de constructoras entre las que figura Acciona la cual ya ha dicho pero qué me están contando. Así sigue escribiéndose la historia.

     Al día siguiente lo que había programado en el Congreso era una una jornada de puertas abiertas y hasta allí se acercó una buena embajada de ciudadanos, recibidos en la puerta por sus servidores con la presidenta del hemiciclo al frente. En el pórtico del tiempo más deseado, una gran mayoría de españolitos miraba el mañana a lomos de la «Libertad sin ira» de Jarcha, una de cuyas estrofas veía solo «gente muy obediente hasta en la cama/gente que solo pide vivir su vida sin más mentiras y en paz». Dejando a un lado lo de la cama con cincuenta años más en los costillares, son las mentiras las que pueden doblegar aquella epifanía. Y por ahí se enseñorea el bloque forofo, ansioso de rematar la faena.

     La jornada de la convulsión coincidió con un acto en el que Madina aprovechó para ponderar a Felipe González, a quien tenía al lado, por su «ejemplaridad en el ejercicio del poder» y de «dignidad en la representación del cargo». No sé, quizá sea mucho ponderar. Mientras tanto Sánchez comparecía con trazas de funeral, escuchimizado en relación al que fue y desdoblándose por enésima vez con tal de deslizar que lo ocurrido no afecta al Gobierno. María Chivite salió a la palestra con necesidad de desahogarse trasladando que «lo leído en el informe no se corresponde con la persona que he compartido mi carrera». Y lloró. El resto del vecindario hace la tira que se quedó seco.

Paréntesis de disfrute

Aún me duele el esqueleto tras el in crescendo de las horas de tensión acumuladas. El primer set lo seguí acompañado por uno de nuestros hijos al que ya de noche le puse: «Viendo historias de este calibre aquí solo en el sótano cualquier día me quedo en el sitio», a lo que enseguida respondió: «No te preocupes, te embalsamaremos en condiciones». Pero hay quienes debían andar peor. En una cabecera de cierto lustre tropiezo con un titular a todo trapo: «¿Quién es Carlos Alcaraz González, el abuelo del tenista que acaba de ganar la final de Roland Garros? El hombre con gafas y una bufanda con los colores de España». La foto revela que a quien se señala es al presi de la Federación Española en el palco de autoridades. Pues bien, 48 horas después el bloque informativo permanece inalterable. Posiblemente los miembros de la web estén embalsamados.

     A sus 66 tacos, mi adorado McEnroe sigue dando juego. Uno de los dos diarios deportivos madrileño echa gasolina vendiendo que «incendia el mundo del tenis» al meter al campeón mallorquín por medio de lo visto el domingo en París. ¡Pero, por Dios! Si lo que ha venido a decir es que ambos podrían ganar a un Nadal en su mejor forma… Es tan sensato que no parece ni propio de las travesuras de John. Lo único es que está visto que comparar distintas épocas atléticas no tiene sentido. Santana, Rod Laver y otros cuantos disponían de muñecas sublimes, pero esta generación compuesta en buena parte por titanes te la doblan sin contemplaciones.

     Además observan un trato exquisito con adversarios y jueces en los trances más angustiosos. A McEnroe le deben salir ronchas. Alcaraz tiene siempre tiempo para facilitar la tarea a los recogepelotas acercándoles la bola en medio del estrés. Lo contemplas y alucinas. Si hay que intentar ganar sufriendo se hace. Pero lo que le gusta es disfrutar. Se divierte como un niño chico y te lo hace pasar pipa. Yo me había retirado de las citas a cinco sets, pero aquí me tienen preparando Wimbledon. Y a la polarización que le den.