Para aquellos a quienes no les haya llegado, escuchen: «A ver cómo alguien con recta conciencia, sabiendo que el don de la vida es inviolable, puede apoyar a un partido así». La formación señalada es el pepé de Feijóo y quien advierte que «traiciona la causa provida» es el obispo Munilla. Tanto la derecha como la izquierda no han salido de una cuando han entrado en otra. Como dirían los socorridos portavoces, estamos que lo rompemos.
El sucesor de Casado recuperó a Borja Sémper para semejante tarea con idea de dar un barniz modernito, reservarse él todo lo posible e intentar que Cuca continuase los pasos del Loco de la Colina en lo que a sus celebrados silencios se refiere. Por su parte, la nueva voz popular llevaba un tiempo haciendo con cierta resonancia un podcast de nombre «La ínsula» con Eduardo Madina y, tras romperse el invento con su fichaje, reconoció que la tarea que le aguardaba sencilla no iba a resultar anunciando que, en caso de producirse discrepancias con el jefe o acólitos, no tenía dudas en cuanto a la receta que debía emplear: «Frente al conflicto, sinceridad, puesto que con ella se acierta siempre». Qué bonitos son los podcasts para filosofar y qué dura es la realidad.
Ignoro cuánto va a durarle a Borja el tipín que exhibe y no digamos ya esas convicciones inveteradas. Con su cuidada barba de tres días declaró que el aborto «no es un derecho», la cúpula lo desmintió con el mensaje de que sí lo es porque lo ha reconocido el Constitucional y también el propio aspirante gallego a la Moncloa al subrayar que, salvo Polonia, así lo considera Europa entera. Ese Occidente que según el prelado guerrero «su rumbo está marcado por la izquierda desde hace algunas décadas y la derecha va por detrás, en la misma dirección y el freno de mano puesto» en línea con lo que acaba sugerir Abascalen el sentido de que el pepé ahora es de centro izquierda». Claro, comulga.
Autor: fesquivel74
Un enredo infumable
Atravieso la ciudad. Voy resguardado. La mañana es escarcha y no hay tregua en la emisora. La porfía sobre la «ley del sí es sí» congela el aliento y la aplicación de la reducción de penas ha trastocado el avance que trae consigo no cruzar la línea del consentimiento. Quienes apuestan porque aquellos demonios que andan sueltos sean las verdaderas dianas para desenmascarar el eje del mal en cualquiera de los múltiples asaltos a la intimidad se han enredado, han agrandado las distancias y frenado lazos de entendimiento alimentando así pérfidas sonrisas de quienes estiman que tampoco es para tanto.
El trance se torna helador. La resistencia permanece enfrente con sus fauces siempre dispuestas. Me rasga la memoria el magistrado autor del voto particular del tribunal de La Manada, a cuyo juicio se trataba de un «ambiente de jolgorio» en el que exponía no ver «oposición, rechazo, disgusto, dolor o miedo» y podían escucharse sonidos de placer por parte de la víctima «lo que me sugieren sus gestos, expresiones y los sonidos que emite es excitación sexual». Venimos de donde venimos y seguimos estando donde estamos. No hay dios que entienda que la mujer no reciba en estos procesos el amparo pertinente, el de cualquier mente alineada en condiciones ya sea de la magistratura, de la parte gobernante en tareas legislativas, de la opositora, de ideologías varias y de todo el cuerpo social que haga falta.
Escucho a las ministras comprometidas en el impulso necesario y jode comprobar que se enzarcen en tacticismos, conocedoras de que solo un tanto por ciento ínfimo de afectadas denuncia y que, cuanto más ruido, menor confianza aún. Me inclino por refugiarme en un dial musical en el que me acoge una melodía reconocible de los ochenta: «En algún lugar de un gran país/olvidaron construir un hogar donde no queme el sol/y al nacer no haya que morir/Un silbido cruza/y se ve un jinete que se marcha con el viento/mientras grita que no va a volver». Hasta que entren en razón, me quedo con Ducan Dhu.
Será por cante
Raphael entonó «Yo soy aquel» convencido tras su actuación de haber arrasado y al quedar séptimo con nueve puntos en Eurovisión del 66 no tuvo remilgos: «El festival ha muerto», sentenció. El caso es que en el 67 repitió hasta puntuación, fue sexto y lanzó la carrera porque aquel chaval de Linares es «La voz», nuestro «chansonnier» melódico. Y para completar calendario nostálgico se cumplen cincuenta años del «Eres tú» que tampoco ganó y del que sus intérpretes celebran la efemérides en grupos diferentes entre acusaciones y demandas cruzadas. Medio siglo después no se sabe ya ni quién es quién.
El certamen viene acompañándonos de un modo u otro y coge impulso cuando parece que más moribundo se encuentra a base de vueltas de tuerca. La más significativa llegó de la mano de Rosa de España con «Operación triunfo» y otro revulsivo ha venido con el Benidorm Fest que ha rescatado el espíritu que anida en la ciudad desde que Julio Iglesias plantara la primera de su rosario de semillas. En Tiktok la reciente edición ha registrado unos 425 millones de visualizaciones. Yo me pierdo pero en año electoral ya saben quiénes no, sino que por el contrario se les ha visto acarameladísimos. El alcalde de Elche vio la semi en El Altet junto a familia y amigos de Blanca Paloma y la final en directo. El presidente de la Generalitat compartió con la vencedora rueda de prensa en la que señaló el triunfo como «acto de justicia histórica en el año Nino Bravo». Lo más inquietante es que Mazón se lo perdió por estar con los tres tenores, los expresidentes del Gobierno y el meritorio. Teniendo en cuenta que el candidato ausente en el día cumbre del «Eaea» exhibe pasado musical y que la cita en Liverpool es quince días antes de la de las urnas, igual intenta formar parte del cuerpo de baile que es lo que persigue que ocurra el 28 M. Ojo, por tanto. Como a la chavala le dé por ganar, qué coreografía le espera.
Longevidad traicionera
Si la memoria no me falla fue con Tamames con quien se lió cuando en plena Transición se supo que se había ido de crucero. Eran tiempos ideológicamente fuertes y en los que esa manera de viajar estaba reservada para los muy pudientes dejando a un lado a los que se quedaban con la boca abierta cuando veían al capitán Stubing dar la bienvenida a los pasajeros de «Vacaciones en el mar» entre los que figuró una pléyade de estrellas desde Gene Kelly a Ursula Andress pasando por Mickey Rooney, Gina Lollobrigida, Tim Robbins, Tom Hanks y el mismísimo Andy Warhol. Aquí los que no paraban eran Alfredo Landa y Pepe Sacristán trasladando batallitas en las que se veía reflejada una inmensa mayoría. Esa de la que se quedó muy lejos el pecé, convencido como estaba de que la lucha en la clandestinidad lo sacaría a flote por delante de quien pretendiera hacerle sombra.
En el caso de que la facultad de recordar me haya hecho un interruptus no voy a volverme loco en unas horas en las que se da por seguro que el hombre que, una vez fuera del trasatlántico, entró en el Congreso junto a Ibárruri & Carrillo ha aceptado encabezar, bajo la mediación de Dragó, la moción de censura con la que Abascal viene llenándose la boca para que Feijóo entre en el juego y vaya acostumbrándose antes de que las cosas se pongan bien en las urnas y apenas si quede escapatoria.
Después de conseguir con Franco vivo que hasta los de Letras nos metiéramos por el cuerpo su «Estructura económica de España» fue teniente de alcalde con Tierno y acabó haciendo una breve travesía en el bote del cedeese en el que zarpó Suárez para poner millas de distancia con los suyos. Tanto en los análisis como en los medios a los que se ha arrimado para exponerlos ha ido avisando por los rumbos que navegaba, pero con el envite de que «la situación de España necesita una profunda reflexión» chapotee en tales aguas se ha doctorado. A la hora de deshojar la trayectoria queda para los restos su legado a las clases populares: el crucero.
El efecto consiguiente
Una de las diatribas que tendrá su peso en la balanza electoral a los ojos de no pocos reside en la entente del osado Sánchez con los independentistas. Para los menos templados y más alegres del coro azulado esta deriva hará a Feijóocampeón mientras que en la dirección contrincante vaticinan lo contrario convencida ella de que esos arrestos normalizadores les serán rentables. Uno de los pocos comodoros periféricos que hizo suya desde el primer instante la peripecia emprendida por el mando en el traicionero rompeolas catalán fue Ximo Puig en tanto que el iconoclasta castellano manchego de la misma orden le ha dado a la apuesta por delante y por detrás. El efecto consiguiente ha consistido en dejar con el culo al aire y sin el agua necesaria para la sed del territorio al primero y en mimar hasta la extenuación a su menda lerenda a ver si de este modo Page se mete la lengua donde le quepa y el embrollo resulta más fácil.
Y, claro, como era de esperar la Sociedad Española de Investigación de Fenómenos Extraños se ha traído para acá el primer Congreso de Parapsicología a celebrar en Sax los próximos 10 y 11, conocedora de que la candidata del molt a la alcaldía de Alicante es sajeña y no le importará pasar y recoger conclusiones. Lo que salga sobre todo de los apartados sobre telepatía y clarividencia le interesa.
Se espera que el congreso depare sorpresas. No se descarta el estudio de las vallas «Sonríe, ya se van» junto a las fotos del presidente de la Generalitat, de Oltra y del piloto monclovita con expresiones que ojú y la pregunta de cómo es posible que se trace esta campaña de trazos diabólicos por parte de un negociado que en su día no vio al aspirante sacar ninguna con Zaplana, Campsy Rus contando billetes.
Son situaciones a las que ni la transcomunicación instrumental ni las voces paranormales pueden responder. Es la llamada del poder sin más. Pero que asusta.
En compañía de King Kong
Es viernes en el trance de elegir ocio al que acudir o quedarse tan ricamente en casa después de una semana meteorológica guapa. Finalmente me decanto por la presentación del libro «El grito silencioso: una aproximación a King Kong y a la evolución del imaginario contemporáneo norteamericano». O sea, pasar la tarde entre el rugido de un impresionante simio golpeándose el pecho. Pues sí. Es difícil sustraerse a la tentación.
Y, miren por donde, acierto de pleno. La sala está a rebosar. La tesis se sustenta en que «el cine de terror aumenta en los momentos de crisis» con la pretensión de que «contemplando el miedo ficticio se logre que desaparezca el real». O se relativice. El caso es que hay cuatro películas con el gorila rugiendo. La del 33 como respuesta al crac del 29; la del 76 tras el jaleo del petróleo; la de 2005 con el animal cayéndosele la baba ante Noemi Watts -y artísticamente a quién no- con el episodio de las Torres Gemelas de antesala y una de 2017 en plena depre por la guerra del Golfo que Molina Foix remachó con un «que solo has debido ver tu» dirigido al autor con el envenenado dardo de admiración. La he buscado para que deje de ser el único pero lo cierto es que no la he encontrado.
Resulta fascinante la cantidad de veces que Juan Antonio Roche, catedrático de Sociología de la Cultura y las Artes, habrá tenido que acercarse a los diferentes «remakes» para llegar a las conclusiones que alcanza y a todo lo que subyace sobre el género humano hasta concluir que «no estamos ante un monstruo ajeno a nosotros, se trata también del monstruo que cualquiera llevamos dentro».
A la inmensa mayoría de asistentes la que les arrebató es la primera en blanco y negro y, a diferencia de allende los mares, hubo coincidencia en que aquí el ser despierta empatía. En una nación sabia regada por tantas culturas no tienen cabida alteraciones sin sentido. De meterse en nuestra vida se le despellejaría en cuanto le pusieran el foco . Sí, en todas las versiones queda claro que Tamara no es su tipo.
De lo más granado
No sé lo que ha tomado Macarena Olona pero lo que haya sido debería estudiarse. Lo último que ha esgrimido la exdiputada de Vox es lamentar «profundamente» sus discursos contra la violencia de género desde la tribuna del hemiciclo y dar así «alas a quienes viven en la caverna y niegan la violencia machista, que por supuesto existe. A los negacionistas les falta educación». Es probable, no seguro, que Feijóo diese lo que fuera necesario por hacerse con la fórmula del compuesto que esta mujer ha ingerido para suministrárselo a sus compañeros de viaje y no digamos ya Borja Sémper antes si es posible de las citas electorales y de que a la otrora estrella cascabelera de Abascal empiecen a llamarla feminazi, temblorosa de placer se mire en este caso por donde se mire.
La selección ultra en cualquiera de los puntos cardinales da mucho de sí. Hay que esmerarse en la tarea de extraer lo más granado pero convengamos que lo consiguen hasta extremos difíciles de imaginar. Y, sin embargo, ahí están sobresaliendo que da gusto. El predecesor de Macarena en el intento de asaltar la Junta de Andalucía ha sido procesado por un supuesto fraude de subvenciones y estafa tras conseguir un préstamo millonario del ministerio de Industria y desviarlo para otros quehaceres. No se preocupen, enseguida lo van a situar. Se trata de Francisco Serrano, juez inhabilitado y posteriormente restituido, el mismo que a raíz de la sentencia de la Manada alertó sobre la gravedad de la misma puesto que a su saber y entender «altera todas las garantías constitucionales establecidas por la jurisprudencia» dado que «hasta un gatillazo o no haber estado a la altura de lo esperado por la mujer podría terminar con el impotente en prisión». Con decir que su propia formación lo desautorizó está dicho todo.
Hoy ya es otra cosa. El más alto cargo institucional es el vice de Castilla y León y lo que vale es su criterio. Para qué más.
El mensaje de una mujer
Había sido aupada por el tilín que le hizo a sus compatriotas la determinación y cercanía que mostró tras el peor atentado de la historia de Nueva Zelanda y en abril del 20 hice alusión a ella por cómo se había aplanado por aquellos confines la temida curva después además de haber donado junto con su gabinete el 20 por ciento del salario a la cruzada contra la maldición. Meses más tarde, en otoño, con los estadios albergando a cincuenta mil espectadores instaurado el territorio en la envidiada normalidad, Jacinda Ardern sacó mayoría absoluta y, en lugar de jactarse, lamentó que se hubiese «perdido la habilidad de ver el punto de vista del otro». Sé que están pensando que les recuerda a algo y no saben a qué. Al menos en eso creo que estaremos de acuerdo.
Pero si desde entonces esta primera ministra me tenía arrebatado he comprendido que no era nada comparado con la decisión de dejar el cargo a pesar de haber pasado «los cinco años más gratificantes de mi vida» pero al encontrarse con el depósito vacío y sin la «suficiente energía para hacerle justicia al puesto». Es verdad que los negacionistas de la sensatez en cualquier campo han venido haciéndole la vida imposible a ella y a los suyos y, sin embargo, ¿a cuántos cargos públicos próximos hemos visto aferrarse al sillón dentro de una trayectoria repleta de desaguisados y cuando gracias a descubrirse algún que otro desmán todo quisque sabía que estaban muertos menos ellos?
Y dentro del capítulo de los servidores honestos, que es el mayoritario, se siguen dando casos de quienes no comprenden ni aceptan que, tras una dilatada carrera al frente de tal institución, los mismos que los propusieron estimen que ha llegado el momento del relevo. Y se revuelven a veces de forma estrafalaria, convencidos de que nadie podrá ejercer la representación a la altura alcanzada. No obstante hay esperanzas. Podemos concluir que otro comportamiento es posible al ver lo sucedido en Nueva Zelanda. Pero no sé. Efectivamente, quizá algo lejano sí que parece.
Ese mundo paralelo
Sale Nadal. Son allí las tres de la tarde del lunes en que arranca el torneo y el coliseo de Melbourne está a reventar. La grada vibra con la aparición del vigente poseedor del título por quien nadie daba un duro en la final contra el ruso Medvédev, cuyo fuerte está lejos de ser la empatía, durante la que no hubo cristo que resistiera sin estar al borde aunque los capítulos postreros de Rafa en el año que se evaporó quedaron con renglones torcidos. La familia se ha acercado al completo hasta las Antípodas. En la previa de ver el partido inaugural para los contendientes he regresado andando y no muy lejos me he topado con un padre dándole lecciones a quien supongo que es su hija. No es la primera vez que me detengo por la de voces y presión que le mete a la chiquilla conminándola a que devuelva la bola tal como le indica y, sin embargo, es para verlo golpear a él. El McEnroe que llevo dentro está a punto de gritarle: ¿Lo ves, hombre? No solo los número 1 son de otro planeta.
Ha empezado el choque en el que el objetivo nítido del manacorí es recomponerse para dar de sí todo lo que pueda como siempre ha hecho, ahora ya en el tramo final de la carrera que a saber cuánto durará con ese nunca darse por vencido que lo ha caracterizado manteniéndolo en la cumbre ni se sabe. Tiempo atrás Rod Laver no era un estadio central como es este en el que se disputa el primer Gran Slam del calendario sino un zurdo de diamante que liquidaba contrarios en cualquier superficie mientras que los nuestros solo pitaban si acababan rebozados en tierra. Con la era moderna eso pasó a mayor gloria y ahí está el más grande de la hornada en el afán de continuar alimentando la leyenda. Para ello ha de superar a un rival cuyo apellido es el mismo del protagonista de «Mad Men» que no cedía un centímetro en su pelea por conservar la cima alcanzada. A Draper, pero Jack no Don, aún le queda para asomarse a ella si es que alguna vez lo logra pese a dar guerra medio cojo y con un cortocircuito en la tráquea.
Por lo que más quieran: ¡Salvad a la cría!
Del despecho a la pachorra
Cuando me enteré del asunto a las pocas horas de ponerse en danza, la canción contaba con treinta millones de reproducciones. En el instante en que tecleo esta referencia me he perdido y debe andar sobre el doble, el triple o vaya usted a saber. La velocidad a la que se consumen los productos para ser deglutidos por las redes es de vértigo y las reacciones supongo que infinitas. Yo he echado el freno en dos de las que me han llegado. La primera de Ibai Llanos, al que pese a tratarse de un recién nacido no hace falta presentar, amiguete del tipo que cambia un Rolex por un Casio y que en su tuit de inicio se pregunta al respecto: «¿Creéis que lo de Shakira va por Piqué?». Y la segunda más institucional de un menda autoproclamado Hannibal Lecter que suelta: «Menos mal que la reina Sofía no es cantante».
El caso es que, nada más quedar resuelta la custodia, la estrella colombiana ha dicho aquí estoy yo. El debate gira en torno a si el sesgo que contiene el estruendo formado es lo mejor para los críos de ambos y en si eso se le hace a la otra en danza. Entre la diligencia con que la intérpetre ha solventado su nudo y la forma en que Yolanda Díaz está resolviendo el espacio al que se comprometió debe haber un término medio. Ya sé que lo que se dirime es de naturaleza bien distinta pero no me negarán que el tiempo apremia. Sin ir más lejos en el pesoe están de los nervios conscientes de que la unión a su costado hace la fuerza. Es posible incluso que barrunten que un solista o alguna pareja de Unidas Podemos -no se me ocurre cual- esté componiendo un rap dedicado a las ronchas que levantan en la vice verse inserta en lo que para ella ahora es la esquina del tablero, con estrofas referidas a la simpática centralidad de Sumar y a la ingratitud que supone dejar en el olvido a Pablo dedicándole arrumacos a Pedro. Tranquis, que los dividendos están asegurados. Para Shakira, almas de cántaro.