Abstinencia demoscópica

Borja Sémper salió al estrado montado por el partido a dar doctrina en su condición de portavoz, expandió que cuando Feijóo sea presidente ninguno de sus ministros utilizará el insulto y se detuvo ante aquello sobre lo que había asegurado que jamás entraría al trapo: «En el año 23 tomé una decisión y es no comentar las encuestas. Y tampoco lo voy a hacer en esta ocasión, pero sí quiero decir algo…». ¿En qué quedamos, hijo mío?

     Con lo difícil que resulta morderse la lengua ante salpicaduras que escuecen y más para quienes su cometido se centra precisamente en ponerla en danza y lo fácil que es izar compromisos en plan «bienqueda». Bien, pues en esto se resume -quizá no es el término apropiado- lo que Borja advirtió que nunca haría: «El Cis no es una empresa cualquiera. Es un organismo público que gozaba de mucho prestigio por su trayectoria y por lo que representaba. Es un chiste. Y es una broma que a día de hoy estemos así cuando ha quedado acreditado de manera técnica por profesionales independientes de una reconocida solvencia que el Cis está siendo utillizado de una forma partidista y no ha habido ningún cambio de rumbo. ¿Es que alguien se cree ya lo que dice el Cis? ¿Tenemos que tomarnos con seriedad, de verdad, que después de los casos de corrupción, después de lo que ha sucedido en Ceuta eso signifique que al Gobierno le va bien? ¿Es que vamos a participar todos de esta ficción? Otra de las cosas que me ha llamado mucho la atención, que acredita también que esto es una broma de mal gusto porque la pagamos entre todos, es que el Cis no ha preguntado, y he ido expresamente a buscarlo, qué opinan los españoles sobre la gestión del Gobierno de la crisis de Ceuta. Pero, ¿en qué cabeza cabe? Nuestra posición en relación con el manoseo que ha sufrido el Cis es conocida. Cambiaremos también esto. Recuperaremos el prestigio de muchos organismos públicos, entre ellos el Cis, pero no vamos a participar en darle apariencia de veracidad». ¿Seguro?

    Es una pena no recordar en qué fecha precisa del 23 dijo lo que dijo porque, como bien saben los parroquianos, en ese año se produjo la hecatombe del pesoe y la gran expansión del pepé en los tronos autonómicos, la pirueta de Sánchez convocando generales al día siguiente y el zafarrancho de sondeos en los que se promulgaba la toma de Feijóo del recinto monclovita, salvo los cálculos del Cis que fueron a la postre los que, con diferencia, más se aproximaron a lo sucedido. Jo, qué fastidio.

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