No hace falta que le diga que los líos en Cataluña están que arden. Menos mal que, tras el resultado electoral, se había recuperado la senda del entendimiento. Si no se llega a recuperar…
El caso es que en Esquerra anunciaron lo que calificaron de «un muy buen acuerdo» con Collboni de cara a la conducción municipal en lo que se supone que era la antesala del apoyo para que el pesecé se ponga más tarde al frente de la Generalitat y pocas horas después hubo que aplazar el movimiento porque, a la hora de refrendarlo, los militantes republicanos desbordaron las previsiones con cara de que van a ponerse farrucos. Los fiscales ya lo están y, paralelamente, vienen deparando un espectáculo al respecto que no se lo salta un galgo. Álvaro García Ortiz le ha dicho a los subordinados que consideraron en su día que lo ocurrido fue un golpe de Estado que el argumentario que utilizan es improcedente puesto que a su entender la malversación se sale de la órbita del prucés, que dejen de hacer política -como si él…- y le ha dado la orden al cuarteto de fiscales de que se aplique la amnistía. Menos mal que tenemos a Bruce desparramando coherencia y saber estar entre Madrid y Barcelona y que él ha sido un ejemplo de cómo cuidar a su banda. Igual hasta han ido los cinco de la fiscalía y han aplaudido a rabiar cómo se comportan.
He tratado de indagar sobre la procedencia del inagotable frenesí de la realidad catalana al que asistimos desde el principio de los tiempos y creo factible que haya dado con la tecla. No sé si lo sabe pero el primer Kamasutra europeo es catalán. Ese manual acaba de ser presentado y se halla expuesto en un museo de Barcelona. Según los especialistas estamos ante «la joya de la corona de la erotología occidental del Medievo, el más completo y osado de su tipología». Viendo las inclinaciones que motivan ciertas posturas y la duración que logran algunos iluminados, la cuestión de fondo es si donde permanecen es en la Edad Media. Eso sí, lo que nadie duda es que, excitados, estamos.
Autor: fesquivel74
La carta de navegación
Marion Maréchal, nieta de Jean-Marie Le Pen, traicionó a su tía y se echó en brazos de Eric Zemmour, otro que tal baila. Tras las europeas los líderes de las formaciones han empezado a negociar para presentarse en coalición a las elecciones francesas con idea de cargarse a Macron para los restos. La sobrina también debe andar expectante ante el acercamiento del jefe a Marine. Es posible que ahora se incline por restaurar la dinastía.
Nuestra hija, que reside en las inmediaciones de Montauban con el padre de los gemelos nativo de la zona, se viene para acá con toda la «troupe». Al contárselo a algunos conocidos cuestionan que lo tuvieran previsto. La abuela de Edouard, que habló poco, muy poco la mujer durante toda su vida según he escuchado, se estableció en el contorno huyendo de Alemania, no hace falta decir de quiénes. Los mismos a los que veneran en el segundo partido más votado en esta ocasión hasta el extremo de solemnizar el cabeza de lista en su día que «no todos los miembros de las SS nazis eran criminales» lo que provocó que Salvini y la reina de Francia pusieran distancia. Pero AfD ha dejado atrás a los socialdemócratas y siguen escalando posiciones. No descartemos que Netanyahu lo utilice en su sangrienta cruzada.
El caso es que hay hueco para ultras por todos lados. Proliferan que da gusto. Feijóo se ha comido toda la tarta que quedaba de Ciudadanos tras haber culminado su obra de manera antológica el dúo Rivera&Arrimadas y continuadores mártires. Sin embargo aquel que vino a robustecer el pepé desde Galicia tras el aniquilamiento de su anterior presidente no solo no puede con Sánchez, sino que le ha inspirado hasta tal extremo de convertirse en escribidor de cartas con una turra difícil de digerir. Y para completar el cuadro, Abascal no mengua pese a la irrupción de competidores. Por cierto que el último, al que han votado 800.000 españolitos, es de la tierra del abuelo de los gemelos. De continuar el mapa con estas trazas, cualquiera sabe dónde se refugiarán los nietos.
A este lado del mundo
Recuerdo la primera vez que fui a París. Como para olvidarlo cuando aún salíamos al exterior con cuentagotas. Llegué para tres noches a la ciudad que más me atrajo siempre con motivo del Salón del Automóvil, que ni que decir tiene no pisé. Dejé los bártulos y me precipité a fin de perderme por sus calles en las que me quedé extasiado con esas fachadas de edificios en diferentes estilos que destilan elegancia y poderío. Con lagrimillas rubricando el momento Nescafé escalé cientos de peldaños cual potro desbocado hasta Montmartre como si fueran a llevarse el Sagrado Corazón y con el mío a punto de caramelo poco antes de enterarme que en 1900 entró en servicio un funicular. No me arrepentí. Cuantas más sensaciones metiera en el saco, más auténtico resultaría el estreno europeo. Sudarlo lo sudé.
Desde entonces al surgir propuestas de estancia en un resort del Caribe o una incursión por algunos de los países tan de moda del Sudeste Asiático siempre he sentido cero motivación. Y si me replican que solo me seduce Europa con lo repetitiva que resulta contesto que el circuito de cementerios de muchos de sus rincones tienen mucha más vida que diez jornadas con la pulserita tomando caipirinhas teniendo en cuenta que hace décadas que se despierta uno oteando el Mediterráneo. O sea, que no me cuenten monsergas.
Haría falta tiempo, mucho más tiempo para recorrer las huellas que pensadores, escritores, músicos, pintores, mecenas han ido plantando a lo largo de siglos. Desde Sócrates a los Médici pasando por Cervantes, Van Gogh, Beethoven y los Beatles a quienes ni el Brexit puede arrancar el gusto que dan. Ellos, innumerables más, una ristra de científicos, de representantes públicos y de luchadores han impulsado un lugar que es privilegiado a pesar de los déficits que suelen señalarse. De contar como EEUU con un ejército propio al que encargar también los intereses menos solidarios que se despachan es posible que se perdieran buena parte de las raíces que este viejo continente atesora.
Una salida a valorar
Ingria es un municipio del Piamonte rodeado de parajes de ensueño. Pero por lo que ha dado la vuelta al mundo es porque, de los 47 habitantes, 30 se presentan a la alcaldía con la peculiaridad de que más de la mitad con derecho a voto reside fuera. De estar en plazo se trata de una oportunidad que ni pintada para Paco Camps. A los dirigentes del partido al que tanto quiere les daría una alegría.
Se palpa tanto en el ambiente que, al conocerse que la resolución definitiva de la Gürtel en la que el ex resultó absuelto se retrasa lo suyo tras la petición de algunos acusados de aclarar el fallo, más de uno ve la mano de la organización ante la campaña que el amiguito del alma de aquel otro gachó ha emprendido con tal de recuperar su condición de candidato a lo que sea. Y más cuando el recurso linda en el tiempo con la forma destemplada en la que el exjefe del Consell se revolvió en À Punt contra Bernardo Guzmán conminándole a que no le preguntase ni media bajo el imperativo «¡No le permito hablar!». O sea que sí que ha vuelto a departir tan campante con su antecesor en el cargo con quien tantas judiadas se dedicaron y, en cambio, le embarga la palabra a un periodista por osar criticar la trayectoria. Pues el prota de este peculiar regreso al futuro, de tonto no tiene nada: el socio de Mazón en el Palau sí que debe haberlo metido en agenda tras airear cómo se las gasta.
Es lo que ocurre con esta noble actividad de la política en la que a veces es difícil adivinar por dónde puede venir el tiro. Lo que menos imaginaba el actual regidor de Indria es que su propia madre formase parte de la lista de su mayor rival y ella lo ha explicado sin ambages: «Tanto mi hijo como yo queremos lo mejor para la comunidad y esta es una oportunidad para dar voz al punto de vista de las mujeres sin debilitar lazos familiares». Ella no tiene la culpa de que el otro haya compuesto un equipo mayoritariamente de mujeres, mientras que su niño cuarentón reconoció que pensó en incluirla. Es sin duda un buen sitio para Camps. Se sitúan igual.
Con el dedo en la llaga
Alcanzo la altura de la farmacia en plena votación de la ley de amnistía en el Congreso. Sin abrir la boca le digo a una parte de sus señorías que acumulo las suficientes goteras como para no necesitar que metan el dedo en la llaga aún más. Con la medicación para la arritmia, la amenaza de la coagulación, el colesterol, la inflamación de la próstata, la tensión… ya me doy por satisfecho. Habrá que seguir tirando con sesiones del tenor de las vividas en las últimas horas desde la Carrera de San Jerónimo. ¡Puf! No queda otra. Aunque de continuar por este camino habrá consecuencias irreparables. El gasto sanitario será el que no sobreviva.
A la tropa de Abascal le sobran las cámaras, las legislativas me refiero. Representan una incomodidad. Si estuvieran repletas de procuradores en Cortes, todavía. En el fondo, de ahí los gritos de «traidor/ traidora». Es la rabia por tener que respirar junto a indeseables, que encima llevan las riendas. Quién nos ha visto y quién nos ve. Es tanto lo que deben aguantar que a veces los pobres se pasan de frenada. En este caso, un ejemplar espetó «¡sudaca!» a un diputado de la coalición de Gobierno. Puesto que la motosierra anda suelta podría aprovechar.
La polarización ha cogido bríos y se ha plantado en Roland Garros. Djokovicintentaba llegar a una bola y, en plena disputa, alguien soltó desde la grada en español «Ahí te quiero ver» y el serbio se puso bueno. La medida de la organización ha sido suprimir el alcohol y eso que el precio era disuasorio. En la Cámara Baja, sin embargo, está tirado. Al equipo de Feijóo este aspecto no le afecta. Ante la acometida ultra y, dado que los tienen en adopción en parte de la geografía gracias al subidón de un año atrás, no movió un músculo. Creo, de cualquier modo, que no es conveniente que al jefe de filas se le seque la garganta porque, aunque se imponga el 9-J, al día siguiente el marido de Begoña es capaz de disolver, convocar para julio y colocarse de abanderado en los Juegos sin pestañear. Disculpen la visión. Son los fármacos.
El perro negro
Me sale Taylor Swift por los ojos. Es mejor de largo atiborrártelos por este motivo que con esas movidas escabrosas que habitualmente exprimen al más pintado y que se estiran hasta el no va más, Tailandia Connection incluida.
A pesar de que la presencia de la artista estadounidense es otro cantar, ¡la que se ha liado en Madrid! Más de mil personas de un centenar de empresas diferentes han currado en el montaje de los conciertos donde ni siquiera los trabajadores del club han podido acceder a las gradas, no digamos ya que Ancelotti dispusiera de aquello con idea de preparar la final. Todo para que las máximas estrellas del espectáculo incluyan el Bernabéu en sus giras. Los vecinos de Chamartín están entusiasmados. Si algunos alcaldes no hacen caso ni de las resoluciones judiciales sobre los efectos perversos del tardeo, imagínense a Almeida poniendo pie en pared a Florentino después de haber tenido que enviar una inspección al piso en que vive Ayuso. Como para preguntarle si hoy en día piensa en la reelección.
Cambiando de acera y teniendo en cuenta que Sánchez se declaró «swiftie» perdido en vísperas de las generales por ver si por ahí también arañaba algo, Óscar Puente se hizo con entrada para la cita musical del año. El hombre no se pierde una. En este caso ignoro si ha influido más los gustos del jefe, los suyos o la que se ha armado en Londres con una de las composiciones de Taylor en la que hace mención al pub «The blak dog», o sea El perro negro. Lo menciona para señalar que en él una de sus parejas le fue infiel y, a colación del título del álbum, la riada de fans ha convertido el sitio en el hogar de los poetas torturados. Además de visionar los vídeos por si dan con el noviete, los responsables del local han tenido que poner un tope porque se les ha desbordado. También es verdad que ofrecen tapas españolas, lo cual casa con la convicción de sus seguidores de que las letras las escribe a quemarropa por lo que así completan el «pack» puesto que tienen gambas al ajillo.
Esto es un sinvivir
Un par de horas antes del arranque oficial de la campaña por las europeas Felipe la inició en El Hormiguero dándole de lo lindo a Zapatero y a Sánchez. A la consabida tesis de que la amnistía certifica el arrodillamiento patrio ante un prófugo de la justicia, quien fuese renovador del partido medio siglo atrás se relamió con otras confituras: del expresidente destacó que se ha convertido en salvador ese «buen muchacho» que dejó la organización -pesecé incluído- hecha unos zorros y sobre el anuncio del retiro de los cinco días no se privó, deteniéndose en la visita al rey que calificó de rara acompañada de un gesto con el que venía a significar que el monarca debió pensar pero este hombre qué hace aquí, no digamos ya después de trasladarle que no se iba ni de coña. Igual el amanuense quiso ser el primero en felicitar a su majestad por el vigésimo aniversario y, a la vista de la confesión íntima en el escrito, este le devolvió el cumplido corroborando lo bonito que es el amor. Más sentido tiene.
Mientras Broncano no llegó a tiempo a un Motos entregado a la causa le faltó esto para sacar a hombros al diestro quien, ahora que ha ganado, puso por las nubes a Illa y aplazó los guiños a Moreno Bonilla para cuando se acerquen las suyas. El que sí compareció en tiempo y forma fue Tezanos. Coincidiendo con la solemne declaración de Feijóo tras la retirada de la ley del suelo de que «el Gobierno está roto», el Cis otorgó cinco puntos de ventaja del pesoe sobre el pepé basándose en la atomización del voto de la derecha donde hasta Ciudadanos puede rascar. A sus 77 tacos hay que ver cómo se lo pasa el sociólogo de cabecera de Pedro. Ni que decir tiene que el diagnóstico del centro de investigaciones va en contra dirección al vaticinio de sondeos privados, pero también lo fue en las generales de julio y es bien sabido qué ocurrió. Yo aún debo alguna invitación porque quienes acertaron van a hacer daño y se piden ostras para empezar. Aunque, ojo. En el pepé no todo el mundo rebaja expectativas. Ayuso sonríe.
Una buena colección
A renglón seguido de afrontar el escarpado episodio catalán Milei ha querido hacerse carne entre nosotros. Prefiero no pensar qué será lo próximo.
El menda lerenda ha venido a disfrutar del sarao montado claro está por Vox como pistoletazo -es un decir- de salida para las europeas que se nos echan encima. Las mesnadas de Abascal han invitado también a Meloni, Le Pen y Orban que, en plan cartel de San Isidro, no es de extrañar que las ganaderías prefieran que les toque en suerte Rafaelillo, Cayetano, Talavante y Roca Rey. El hombre que clonó a Conan hasta obtener varios mastines le ha hecho ascos a las autoridades españolas en esta su primera visita tras alcanzar la presidencia. El inquilino de la Moncloa debe estar descorazonado. Después de meses de interiorizar el prucés cargando con el gachó expatriado en la mochila en una apuesta arriesgada es poco, lo único que le hace falta es que le hablen de clonar el espécimen que sea.
Pero lo primero que tenía colocado en la agenda el ultra mandatario argentino es hablar de su último libro presentándolo en sociedad. Sí, ese volumen que retiraron nada más salir al comprobarse que el arranque de la biografía en la solapa, donde se hacía constar que «formado como economista se graduó en la universidad de Bueno Aires y obtuvo el doctorado en la de California», era falso puesto que ni es doctor ni pasó por el campus referente de la pública en la metrópolis bonaerense, sino que la licenciatura y un par de posgrados le cayeron en la privada tal como constata la nueva edición. Valiente lince.
En la convención no se privaron de intervenir ni Buxadé ni Hermann Tertschni Girauta por lo que, a continuación, turno para un dijei lo más rápido posible, sin olvidar el hueco para mesas de debates como «El futuro de Europa», «La libertad ante la cultura de la cancelación», «Medios de comunicación y poder político» y «Voces de libertad contra la izquierda criminal». Con programaciones de este tenor es hasta factible sacar de quicio a Illa.
El Tsunami agita el mapa
Voy por los periódicos al quiosco -el único que sobrevive en kilómetros a la redonda, ¡qué dolor!-, salta la radio del coche, pillo los coletazos postreros en ese tramo sobre las perspectivas abiertas tras lo ocurrido con las últimas urnas en danza y, quien conduce el programa, da paso al especialista del tiempo: «En las próximas horas van a descargar tormentas con mucha intensidad en Cataluña y esta es una de las buenas noticias. Cuidado con la lluvia torrencial, pero mucha de esta agua caerá en la cabecera de los principales ríos que abastecen los embalses que después van a Barcelona». Joder con Sánchez.
Dijeron que estaba en las nubes cuando se tomó los cinco días famosos y efectivamente allí debía andar urdiendo el plan de regadío. El del pepé pasaba por neutralizar a Vox. Imagínese que no solo se lo come sino que, dentro de la supuesta efervescencia, araña hasta sumar con Junts los 68 de marras. Es obvio que no ocurriría nada relevante puesto que, con tal de gobernar, Puigdemont no va a rociarse de españolismo por ningún costado y que Feijóo, pese a que enviara en su día a González Pons a deslizar que «Junts es un partido cuya tradición y legalidad no están en duda», en absoluto consentiría que la formación ganadora no gobernara. Eso lo sabe hasta el que asó la manteca.
Y es que nunca llueve a gusto de todos salvo para García Castellón. Al día siguiente del escrutinio, el juez citó a los imputados por Tsunami, incluida la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira. Hay semanas en que es mejor no levantarse. Sin embargo el que está de gira es el presidente del Consejo General del Poder Judicial quien en Granada ha dejado caer que «no vamos a dimitir salvo jubilación o fallecimiento». Teniendo en cuenta que el tal Guilarte está en funciones y que anunció que dimitiría este verano, habrá que ver qué ocurre en caso de que alguno fallezca. Para Joaquín Urías, profesor de derecho que ejerció como letrado del Constitucional, «nuestros jueces tienen una conciencia de casta». No sé. Ignoro en qué se basa.
Un poco de miramiento
Mi cuñado Bernardo fue el martes al médico no porque al día siguiente se la jugara el Madrid puesto que dada la antimadriditis que padece podría haber sido, pero no. Hace mucho tiempo que se automedica al respecto. Si su Atleti coge una racha tomatosa aguarda a que el partido concluya para verlo solo si se entera que ha ganado y, a los de Chamartín, ni en diferido. Tiene asumido que lo suyo es incurable.
Recuerdo que cuando el equipo del régimen estricto de mi cuñado dejó a Pep con una cara que para qué desplegó toda una tesis a la vista de lo que había ido llegándole en torno a cómo transcurrió la contienda y sentenció: « Si nosotros llegamos a clasificarnos jugando así la inmensa mayoría de cronistas habría coincidido en la vergüenza del planteamiento exhibido y en la suerte increíble de lograr el pase encerrado en el área. Lo de ellos, en cambio, fue una heroicidad». Disculpen los ronceros, jabois y demás baluartes actuales de una leyenda como la levantada desde mediados del XX dado que siempre resulta enriquecedor el contraste con aquellos que no lo ven como tu, incluidos los que no quieren ni verlo pero que, eso sí, los tiros que llevan dados los facultan.
De modo que en esta ocasión esperé para llamarlo doce horas tras producirse el desenlace y, al notar que andaba carente de análisis, comprendí que debía ser prudente porque lo ocurrido contaba con más subterfugios y además fue emigrante en los setenta por la cercanías muniquesas y el Bayern le hace tilín. Lo único que le había llegado es que el portero falló, a lo que alegué: «Pues fue el mejor». Le dije con tacto que el doblete lo hizo Joselu y ni se me ocurrió mencionarle el broche con el banderín subido a toda mecha y el pitido ultra rápido del colegiado polaco no fuera a ser que invadiese Plock, su ciudad natal. Creo que es hora de exigirle al súper campeón que, en casos como este, sentencie en el primer tiempo con la superioridad exhibida y no haga lo que hace que tiene a la legión de disidentes en las últimas. Naciones Unidas debería intervenir.