Al quite desde el más allá

Lo más destacado de la reciente edición de los Óscar ha sido por dos razones los que ya no están: porque, salvo mínimas excepciones, las películas seleccionadas no son nada del otro mundo y porque se ha ido un cogollito de virtuosos de los que hacen soñar a una generación tras otra. La prueba es que el domingo nuestros vástagos cuarentones andaban viendo por enésima vez «La princesa prometida» y descorriéndoles la cortina a menores de cinco años que siguieron las peripecias de Westley fantaseando con la muerte los malos. Cuando aquel otro hombre, herido por los cuatro costados, le espetó al seisdedos «hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre; prepárate para morir», explotó el gallinero.

     Quién podía sospechar que el director de esta magnética peripecia, Rob Reiner, incondicional de los cuentos de hadas, se despediría para los restos víctima de una horrible desventura, descosido por una infinidad de cortes afilados en su propia casa junto a Michele, ejecutada presuntamente por el pequeño de la familia. Para trazar los prodigios de ambos la academia escogió a Billy Cristal, probablemente el mejor oficiante que haya encontrado la ceremonia de entrega que condujo en apenas nueve ocasiones. Los caminos que se entrecruzan en el universo creativo pueden ser inescrutables. El guionista de la fábula principesca, William Goldman, es el mismo capaz de engarzar «Dos hombres y un destino», el western que puso en órbita a otro de los grandes desaparecidos tras abrir con Sundance alamedas para jóvenes promesas y lo que es más importante, un encuentro que hizo amigos para siempre a Robert Redford y a Paul Newman. Ahí es nada.

     La otra gran evocada de la sesión fue Annie Hall, perdón quiero decir Diane Keaton. ¿Se puede irradiar mayor encanto en la pantalla salvo que seas Katharine Hepburn? Arropada por sus atuendos masculinos, esta neoyorkina con el corazón californiano, se entretuvo en buscar casas a su gusto hasta que para el retiro dorado se guareció en una de estilo rústico, con cine en casa y azotea cara al océano. Esos mares en los que estos y otros engatusadores que ya volaron han ido meciéndonos a lo largo de tantas décadas para que cuesten menos deglutir los desatinos que salen al paso mientras que, con la filmografía heredada siempre a mano, ellos nos guiñan el ojo desde el paraíso.

De tócame Roque

Las comisiones de investigación previstas tanto en Las Cortes como en el ayuntamiento cercado para explorar la tropelía cometida con las adjudicaciones de uvepeó se encuentran dando los últimos pasos a fin de contar con los elementos necesarios para concretar un plan de trabajo y echar a andar. Seguro que lo consiguen. Eso es lo malo.

     El goteo de aspectos paranormales destapados en torno a las circunstancias que se dan cita entre las escaleras del residencial Les Naus resulta incesante. Al reguero de otorgamientos realizados por arte de birlibirloque, que han puesto a Alicante en el mapa de prácticas sangrientas en uno de los problemas que atenazan a miles de criaturas en el paisaje patrio, se suma por ejemplo que una treintena de viviendas conflictivas permanecían en un limbo puesto que no se sabía nada de los residentes oficiales más de medio año después de entregarse los primeros manojos de llaves. El decreto vigente del Consell sobre vivienda protegida advierte que se había podido sobrepasar el plazo previsto para la pertinente ocupación. Desde que esto comenzó a airearse han surgido desde debajo de las piedras ocho ocupantes que se suman al racimo empadronado nada más producirse el alboroto. De la ristra de pisos sin vecinos como Dios manda, en quince de ellos no hay rastro todavía de sus propietarios. ¿Qué me dicen? Al parecer se ha visto merodear por las estribaciones a Íker Jiménez. Era de temer.

     Un informe elaborado por Tinsa, empresa independiente homologada por el Banco de España, coloca la provincia en el podio de demarcaciones en que las casas de nueva construcción son más inaccesibles para los aborígenes. A la hora de rascar bola se precisa destinar dos tercios de los ingresos familiares, si no a seguir tirando como se puede. El metro cuadrado ha subido en un año un 13,2% situándose en 2.790 euros, aunque quien no se consuela es porque no quiere ya que en Málaga y Baleares es peor y en Benidorm cotizan a 4.690 euros por lo que un hogar medio de 80 metros se pone en 375.000. Respecto de la hipoteca mejor ni hablamos dado que a las fatiguitas no se les ve el techo. Del estudio se desprende que la oferta residencial en el mercado tiende mayoritariamente hacia rentas altas y turismo de poder adquisitivo guapo. De ahí el escaso abanico con el que juega el común de los mortales y, en respuesta al escándalo destapado, el presidente del Consell no se ha quedado quieto y ha anunciado un plan para construir 120.000 viviendas sobre suelo de titularidad municipal en el que dejaría a los ayuntamientos decidir si libres o protegidas. Puesto que los primeros ya van a su aire, cuanto más se reduzca el cupo de uvepeós menos hay que fiscalizar y controlar. Pues sí. Está bien pensado. 

Bola va, bola viene

Los contendientes son conducidos hacia la pista central del Indian Wells Tennis Garden, sito en Austin, Texas, en un carrito típico de los campos de golf, similar al que servirá a Donald Trump para trasladarse por Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, la propiedad de ocho hectáreas convertida en cuartel general para recibir a líderes mundiales y poner atacado al resto de la humanidad, que alberga una mansión en la que predomina un diseño hispano-morisco con elementos venecianos y azulejos españoles. Tiene cojones.

     Previamente a competir contra un francés de apellido alemán, el del Palmar se enfrentó a Dimitrov. Pese a lo duro que pega, el búlgaro le duró una hora. En uno de los intercambios de misiles que tuvo lugar, Alcaraz lo liquidó con un directo descomunal ante el cual a su oponente le dio la risa floja hasta el punto de que al cruzarse para tomar asiento se propinaron risueños una palmada. El arma mortífera de este chaval no solo es que lo borda, sino que al rival suele caerle de cine por lo que resulta muy difícil ponerse farruco que es lo que te pide el cuerpo. McEnroe, por citar a uno de los grandes, se muestra rendido y eso que en esta otra faceta empática John no debe explicarse cómo es capaz de lograrlo por muchas vueltas que le dé. A la hora en que el número uno de la pista estaba pasándolas canutas con el siguiente, el tahúr de la Casa Blanca subió a la red y, a fin de tranquilizar a los mercados, desplegó su artillería: «Si Irán hace algo que detenga el flujo de petróleo en el Estrecho de Ormuz será golpeado veinte veces más fuerte de lo que lo ha sido hasta ahora». A renglón seguido dio por casi concluída historia en cuestión, para qué perder más tiempo con estos mindundis si ya no les queda de ná, a lo que, revolviéndose, el adversario de los ayatolás respondió que serán ellos quienes determinarán el final de la guerra. Me da en la nariz que Indian Wells y Miami, que viene a continuación, terminarán antes.

     El francés Rinderknech cuenta en su trayectoria con un pasaje muy singular. Es primo hermano y excompañero en la universidad de Texas de Vacherot y meses atrás se enfrentaron en la final de Shanghái, perdida por el favorito con los dos a lágrima viva y donde el monegasco agradeció el título señalando que «una familia ganó hoy». Tras ponérselo muy difícil y claudicar se fue en la red para el murciano dedicándose ambos sostenidos elogios por el juego exhibido. Habría que ver al equipo de asesores presidenciales en Washington preguntándose por cómo todo un campeón puede acabar los enfrentamientos así. No lo tienen fácil para conseguir que su jugador enderece el rumbo: muy complicado que le haga caso a alguien, golpea sin medir las consecuencias, es la antítesis de Carlitos y, a la hora de elegir primo, se decantó por Epstein.

La tormenta arrecia

Será en el Pleno de la Sala de lo Civil y Penal. Ahí es donde el presidente del Tesejota de la Comunidad Valenciana llevará la resolución sobre la exposición razonada contra quien ya se le ha echado encima la espada de Damocles, elevada por la magistrada de Catarroja que instruye la causa acerca de la gestión de la dana por llamarla de algún modo. En esas horas, una semana y un día después de que su señoría enviase la petición, el ínclito dio señales de vida en las Cortes. A la salida, las cámaras siguieron su silueta, los informadores desenfundaron preguntas alrededor del proceso en curso y el oscuro objeto de deseo repitió como única respuesta «muchas gracias a todos, muchas gracias, muchas gracias». Como diciendo… 

     El diputado del escaño 98 acude a las sesiones de aquella manera cuando se deja ver. Suele asomar el magín con el pleno empezado y en buena parte de las ocasiones lo abandona con tiempo de sobra. Es natural. Ha de atender los asuntos que llegan a sus manos en la Oficina del Expresident sobre cuyo volumen da cosa pensar. Debe resultar complicado sacárselos de encima dentro de una tarea que nadie le reconoce empezando por los suyos. No da la impresión de que el asesor que también figura de forma relevante en los pliegos cursados desde Catarroja esté por la labor de promover alguna rueda de prensa para ofrecer una relación detallada de la frenética actividad continuando la tradición marcada por sus predecesores. Ni pesoe ni pepé ni sus amiguitos están dispuestos a prescindir de la prebenda con cerca de un cuarto de siglo de antigüedad por muy sangrante que pueda resultar además según qué nuevo adherido.

     También tiene tomate que el actual presidente del Consell, para salvar la cara a alguien sin propósito de enmienda, contraponga el caso de los casos con todo lo que acarrea a sus espaldas al de Oltra. Él sabrá hasta qué extremo puede mantener esa defensa encendida sin que vaya a pesarle en el futuro como una losa difícil de soportar en medio del bombardeo incesante en la legislatura con una parte de la bancada esgrimiendo al hilo de las prebendas reinantes que «cómo se puede confundir al ausente del escaño 98 con la figura del molt honorable» y la otra tildando la recriminación de «venganza» y «cacería particular» con el sonido de fondo de los damnificados y sus voces rotas. Mientras tanto Mazón aguanta sin desfallecer esgrimiendo desde su refugio privilegiado apenas un susurro pero muy sentido: «¡No a la guerra!».

El difícil posicionamiento

Panahi rodó clandestinamente en Teherán «Un simple accidente» echando mano de las técnicas de cinéma verité mediante un equipo reducido, cámara ocultas y guiones improvisados entregados el mismo día. Agentes de paisano rodearon el set, pero lo filmado se encontraba a buen recaudo. El incorregible cineasta, que no ha dejado de jugársela, se topó con la necesidad de sacarse lo que había supuesto una segunda estancia en la cárcel, explorar sobre qué hacer si se presenta la oportunidad de devolver la violencia recibida y, cuando ocurre, hallar respuesta a si merece la pena invertir en ser capaz tú de controlarla. Una pista debió obtener cuando fue sentenciado a veinte años sin filmar y en el interrogatorio le espetaron que «una cámara es más devastadora que cualquier bomba». Y no digamos si, una vez exhibida, la obra recibe la Palma de Oro.

     En el arranque del año, coincidiendo con la represión de las manifestaciones, el director iraní invocó el apoyo de la comunidad internacional para poner fin al gobierno actual y esgrimió que «el silencio hoy, en cualquier parte del mundo, algún día tendrá que responder ante la historia». Al igual que en la fábula plasmada sobre el terreno en la que merodea el círculo de odio que atenaza su país, ese apoyo solicitado ¿es con violencia a tutiplén o sin ella? ¿Su comprensible deseo coincide con el alcanzado en la filmación por una parte de los protagonistas tras darle un porrón de vueltas a la decisión que había que tomar? Una vez llevado a cabo el ataque urdido por Estados Unidos e Israel he buscado su interpretación de los acontecimientos pero yo al menos no he dado con visión alguna al respecto ni acudiendo a la Inteligencia Artificial. Seguramente porque no es fácil posicionarse cuando el panorama está hecho unos zorros. Ni Dios ni Alá ni la Virgen Santa saben cómo puede acabar esto.

     ¡Ay la religión y las religiones! Si los profes de la materia están quedándose en los centros públicos de nuestro asentamiento con una pila de horas libres por la falta de alumnado, ¿qué futuro inmediato aguarda en la uni a quienes imparten el derecho internacional asentado en normas para evitar precisamente el camino decretado? El descoque no es que Trump envíe a Melania a presidir el Consejo de Seguridad de la Onu, sino que los representantes diplomáticos ensalcen una iniciativa de la primera dama en la que se ignora la que hay armada en la región alrededor de Irán y que el portavoz del secretario general remate la faena ensalzando tal aparición consorte como «una señal de la importancia que Estados Unidos concede al Consejo de Seguridad». Menudo montaje. Un arte en el que la realidad, Panahi, también supera a la ficción.

El diagnóstico del aspirante

Nada más producirse el habitual enganchón entre los primeros espadas con el que se abren las sesiones de control en el Congreso, en el espacio de radio con mayor índice de audiencia se dispusieron a analizar la más reciente. En ella el patrón del pepé se había lanzado a exigir que el baranda monclovita desclasificase «los documentos policiales que le advierten que va a dar papeles a un millón de irregulares», las causas del apagón y los viajes del Falcon a Dominicana, entre otros encargos, a lo que el menda lerenda, con la displicencia como arma, requirió de aquel el por qué les molestaba conocer los archivos del 23-F. Y así con el «ahora tiro porque me toca» por bandera.

     El foco de la mesa giró en el estudio hacia el papel del aspirante: «A Feijóo no ha vuelto a salirle bien», recalcó el primero. «Ha intentado hacer un chascarrillo con los ministros y lo ha leído a medias o esa impresión da porque no se entendió». La conductora del matinal no se quedó atrás: «Yo a Feijóo le veo cada vez menos convencido de sí mismo, más inseguro, sin agilidad parlamentaria». La prueba de fuego llegaba con el turno de José María Lasalle, profe, consultor, escritor y que fuera parlamentario en la Cámara además de Secretario de Estado de Cultura bajo el auspicio de Rajoy. Y su diagnóstico transcurrió así: «No es fácil estar ahí adentro. Y la gestión que hace el presidente del Gobierno es mucho más suelta y se aprecia claramente. ¿Y por qué ? Porque la evolución de la gestión de liderazgo se le va complicando a Feijóo. Y eso lo está proyectando inconscientemente en la forma de explicar sus ideas. Lo que más me sorprende es la dependencia que hay en la narrativa que pone en circulación con respecto a los argumentos que los medios de comunicación que siguen su electorado hacen circular cuando un líder político debe tener su propio lenguaje e identidad». La de vueltas que da para que nadie se le escape lo instruido que es el hombre.

     Al día siguiente el protagonista en el mismo programa fue el presidente andaluz. Sabiendo que la audiencia no está mayormente escorada hacia las tesis de su formación dio un cursillo acelerado de que él es otra cosa, mariposa: ningún reproche al Gobierno central durante la gestión del temporal; a favor de que las negociaciones se hagan lo más cercano al terreno no como lo está llevándolo Génova con Extremadura y, sobre la desclasificación, descorrió la cortina: «Ha pasado mucho tiempo y me parece razonable, oportuno e interesante». Declaraciones que tuvieron lugar antes de las diez y una hora después fue cuando Feijóo salió disparado a pedir el regreso del Emérito, asunto realmente perentorio puesto que el monarca puede volver, y de hecho lo hace, cuando quiera. Viendo cómo pretende campar a sus anchas el mandamás mayor del reino con paradero en la oposición, España tiene un problema. Abascal, claro.

A la luz de las candelas

Al igual que este año el 23-F fue lunes. Esa noche habíamos quedado en ir a ver el estreno de «El cementerio de automóviles», tengo dudas de si con presencia incluida de Fernando Arrabal. Son tantas las historias que se vuelven borrosas en la memoria que más que desclasificar, está uno para que lo descalifiquen. Por supuesto la première se suspendió porque cualquiera era el guapo.

     No se sabe si los documentos que han de ver la luz siempre que el sistema -el informático, en este caso- no se venga abajo ante el subidón de curiosidad que anuncios de tal índole provocan. A quienes desdeñan la iniciativa habría que recordarles que, a estas alturas de la película, aún no se sabe con certeza siquiera si las imágenes del golpe pudieron verse por televisión esa tarde o como sostiene la mayoría no fue hasta el mediodía del 24 cuando se pusieron en danza. La mujer de Carrillo comentó que siguió lo que pasaba en directo a través de la radio y del uhacheefe, mientras que los máximos dirigentes del ente señalan que sí lo vieron por el circuito cerrado aunque no se emitió. La razón por la que se desdeñó ofrecer la sesión del Congreso también levantó sospechas puesto que el Consejo de Administración sustentó la decisión en que «la sustitución de un presidente del Gobierno dimitido es algo que debe considerarse normal en un país democrático». Para eso mejor no argumentarlo. El caso es que en buena parte los medios de comunicación convivían sensibilidades de todo tipo, aunque lo que sí se puso de manifiesto tanto en la Carrera de San Jerónimo como en Prado del Rey es que, muy por la labor de que los pilotitos rojos de las cámaras anduviesen encendidos, los insurrectos no estaban. Hasta lograr sus objetivos, preferían actuar en la sombra. Y no acudieron con burka de milagro.

     Junto a otros compañeros, el miércoles me envió el redactor jefe a cubrir la mani por la libertad. Una intranquilidad latente por la asonada que no se esfumó hasta bastante después de que Felipe rompiese las barreras del refrendo, el mismo que en las próximas no votará al pesoe, sucedió al shock inicial. De los miles de angustiados que salieron a la calle, ya sí que todo quisque había visto la gallardía de Gutiérrez Mellado evitando que lo derribaran. El homenaje que el sábado le dieron los periodistas lo disfruté con el corazón encogido en el Trestellador de Benimantell, dentro de la receta anti estrés, donde a una chica de larga melena e irresistibles ojos con cierto aire a Ángela Molina, le pregunté si nos casábamos al mes de conocerla. Cuarenta y cinco años después acaba de salir de casa para dirigirse a otro colegio a mostrarle a los adolescentes cómo pueden darle a sus prendas una nueva vida. La que aquellos desalmados no lograron arrebatarnos.

En la ardiente lejanía

Por muchas incursiones que hayamos hecho, el Lejano Oeste siempre es un mundo por explorar. La cabaña que se construye Jeremiah Johnson fue levantada en terrenos pertenecientes al matrimonio Redford y el actor se pertrechó por unos cuantos días en su refugio de montaña a más de tres mil metros de altura con tal de adquirir sensaciones antes de iniciar el rodaje: «Pasaba el tiempo mirando a la lejanía. Me encontré muy relajado e imaginé lo que ese hombre podía sentir realmente alejado de todo. Cuando tuve un incendio dentro comprendí que los moradores tenían que andar preocupados por las llamas en el interior de un lugar repleto de madera. Así que comencé a imaginar la ansiedad que debían almacenar en sus vidas, el constante temor ante lo que ocurría a su alrededor».

     Al otro lado del océano, en el Este rayano que tampoco es manco, desde que tiempo atrás un inmenso puñado de damnificados zarandeó el rumbo de su destino, el capataz Mazón, conocido de sobra por haber perdido la brújula en medio de un temporal endemoniado del que él se puso a buen recaudo, viene montándose su quiosco de alta alcurnia en las condiciones más confortables posibles, con ayuda de cámara aunque acuda a esta de higos a brevas y tampoco se muestra dispuesto a coger su cabalgadura dado que prefiere que lo lleven y que lo traigan. De ahí que ni siquiera haya renunciado al postrecito que las prerrogativas le proporcionan en este caso en forma de chófer a su servicio, perteneciente al mismo gremio que los conductores que han sido llamados a declarar para que arrojen más luz aún si cabe a la trágica peripecia labrada en medio del abandono y la oscuridad.

     ¿Por qué renunciar por tanto a privilegio alguno cuando, finiquitado el mandato, de lo que trata su nuevo estatus es de que continúe realizando aportaciones a la comunidad? ¿En serio? ¿Más aportaciones todavía? ¿Hasta cuándo va a tener que estar el personal cruzando los dedos? «Río rojo», de la mano de Howard Hawks, está considerado uno de los mejores westerns de todos los tiempos junto a títulos mecidos por la cuna de John Ford. En aquél, el ranchero Thomas Dunson lidera la conducción de ganado destino Missouri, pero su comportamiento provoca un motín y eso que John Wayne era un vaquero de pura cepa no como otros. Alguien para quien el coraje forma parte de la montura, pero siempre con un límite: «Bueno, hay algunas cosas de las que un hombre no puede huir». Sí, valiente es. Dispara rápido el tipo.

Ese oscuro objeto de deseo

Un buen amigo residente en El Campello mostró una pila años atrás su alegría porque estaban a punto de rematar a tiro de piedra la piscina cubierta del complejo deportivo y proyecto estrella de los gestores locales con lo que por fin se animaría al resultar menos costoso y más cómodo coger la rutina de una de las prácticas recomendables para evitar anquilosarse. Se empieza por combatir la pereza decidiendo hacer unos largos con tal de serenar a la L4 y L5 cuando se ponen flamencas y se termina enviciado al comprobar que encima limpia el coco. Sé de lo que hablo. Al entrar en los cuarenta la columna pegó tal traquido que me vi en unas condiciones de calidad de vida lamentables para los años que me quedaran por delante. Mi Pascual, el fisio que me recompuso, me soltó al cabo de un tiempo prolongado y sentenció: «¡Hala! Y desde mañana a nadar cada día una hora de espalda». Si a mi padre le hubiese dado por resucitar y llega a verme con la mochila a las ocho de la mañana no me habría reconocido. Me tenía bien calado, pero es que me vi impedido. Si no de qué. 

     Tras quince años de idas y venidas desde que se iniciaron las obras con licitaciones estériles en medio por diferentes causas, el pleno de septiembre pasado aprobó la adjudicación de las instalaciones por un plazo de 14 años a una mercantil con sede central en Almería y el incondicional vecino de la iniciativa tuvo a bien hacerme llegar, tembloroso de placer, los pormenores expresados por el equipo de gobierno municipal del que, para dar la buena nueva, intervino el alcalde y cuatro ediles. El primero aseveró que una ocasión así era para sentirse orgulloso y el responsable de Deportes alardeó de que había llegado el momento de mojarse. Sin duda, querido, pero especifica dónde porque, por si ustedes no lo saben, permanecen cerradas. Nadie puede negar que lo que tienen intención de poner en marcha, complejo, es.

      La de veces que mi amigo habrá dicho «parece que ya está resuelto». Pues me temo lo peor puesto que el Ministerio de Hacienda acaba de anular la concesión por un recurso de Arena Alicante, segunda en el concurso. Yo ya ni pregunto por el aprecio que le dispenso. Y menos recordando otra de las consideraciones eufóricas del concejal de Deportes cuando, en una de las etapas de este periplo convencido de vislumbrar la meta, recomendó a los pobladores interesados: «Vayan sacando los bañadores». No descartaría que el ínclito se haya comprado un par de diseños y gafas apropiadas. Bueno, siempre le quedará Wallapop.

Esta atmósfera nuestra

La previsión es que la borrasca Oriana sea la última de esta sucesión de ciclogénesis explosivas que tienen al país en un ¡ay! Desde diciembre hasta acá se ha combatido contra Davide, Emilia, Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta y Nils sin descanso que valga. Menos mal que ya no teníamos inviernos.

     ¿Qué pasa, a qué responde esto, qué hemos hecho? Los estudiosos se han puesto a la tarea y han concluído que para dar con un precedente similar hay que remontarse a febrero del 41 cuando picos de viento nunca registrados azotaron el territorio provocando no pocos destrozos, aunque secundarios en comparación con los amontonados durante tres años sin parar de zurrarse en esa contienda que, según Reverte, perdimos todos como es bien sabido. Por aquel entonces el servicio meteorológico se encontraba dividido en dos, uno en Valencia y otro en Salamanca. Tras el estallido de la II Guerra Mundial se produjo un vacío de información puesto que los aliados no la suministraban. Igual pensaron que así compensaban haberse abstenido de echar una mano, mientras italianos y alemanes hacían de las suyas. Sobre el temporal que a continuación se vino encima apenas se pudieron registrar datos de las Azores detectándose que la presión caía de forma estrepitosa. Ya lo anticipó el poeta, «Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios».

     Son las atmósferas de las que nos cuesta liberarnos. De la primera salieron unos entonando «al paso alegre de la paz» para remarcar el alborozo ante la llegada del nuevo régimen impuesto tras la guerra civil y, en la que nos sacude a día de hoy con tormentas civilizadas dentro de un orden, una parte de la izquierda se enfrenta a su futuro bajo el designio recogido en «un paso al frente» donde el optimismo entre sus extenuados seguidores es perfectamente descriptible. Pero las inclemencias bajo las que nos movemos son tan agudas que no es que las formaciones de derecha estén a partir un piñón cuando tienen a su alcance el oscuro objeto del deseo, sino que se ve que les va la marcha y, cuanto más se acercan, más se fustigan. Los negacionistas dirán lo que quieran, pero por aquí el calentamiento desde luego es global: el más centrado de los progresistas es un independentista convertido en la voz con más resonancia, pesoe por supuesto incluído; quien concita mayor refrendo cercano al éxtasis en sus intervenciones por parte de los votantes del pepé no es otro que Felipe en vista de los estandartes que les representan… En fin, que todo parece andar a punto de recomponerse de una vez por todas. Meteorológicamente hablando, claro está.