Decido acogerme al programa de prevención del cáncer colorrectal que, como no pocos conocerán, arranca en casa con una autorrecogida de muestra de heces acorde con bastantes de los ingredientes ofrecidos por otros cuantos programas que, de cara a la más que previsible cita de finales de junio, volverán a entrar en plena ebullición de aquí a nada. Y, en este caso además, no sabemos cuánto tiempo pasarán hirviendo antes de aplicarse. Si hasta aquí habían surgido de inmediato y aún así nos han puesto perdidos, queda por descubrir qué llegará al organismo colectivo ahora que previamente se lo tienen que ventilar entre gente que no se aguanta. Me propongo enfrentarme a la escatológica realidad nada más levantarme, por lo que el primer objetivo con esta memoria flácida es que no se me olvide. Antes de acostarme reviso el fondo de papel higiénico, elemento volátil donde los haya en la paz del hogar siempre que no se compare con el de José Manuel Soria en Panamá, que al final debe ser de los que rascan porque el hombre se ha esforzado en hacer creer que ni siquiera sabía que los tenía. También me ayudará a recordar la trascendente cita con el retrete la última lectura nocturna que me meto entre pecho y espalda acerca de los detalles de la estancia del mejor ministro de Economía de la democracia para sus amiguillos en un centro de meditación y relajación hace un mes de esto. Según el encargado y asimismo lama, los asistentes alcanzaron la paz interna –una pasta gansa por seis días de inmersión monacal es algo que Rato puede permitirse tras la bárbara agenda desplegada– y se desenchufaron del mundo al «desarrollar la claridad y la lucidez de la vida para lo que debían soltar la mente». Pues sí, lo único que hace falta es que Rodrigo siga soltándose. En cambio, llega un momento en que la plebe ya no sabe si es mejor meditar sobre la cantidad de inmundicias o pasar porque se hace mala sangre y empeoran los análisis. Pues es lo único fijo que revelan las muestras: que, entre las mierdas, también hay clases.
Cruce de caminos
Veremos qué es lo que se hace Florentino con el caballero de la triste figura que le ha caído en suerte, artífice en su día del alcorconazo. Con los registros que alcanza es muy difícil que al mandatario blanco no le toque un ex en suerte. Se las verá con Pellegrini confiando en que no le proporcione más disgustos y con el Kun, uno de los sueños que no ha podido hacer suyo. Y, sin embargo, las leyes del morbo alcanzarían su máxima expresión con una final en la que ese exquisito que lleva por nombre Pep tenga que birlarle el trofeo al equipo al que anticipó que va, con un colega con contrato en vigor y en pleno uso de sus facultades. Lo uniría a su colección, antes de gestionar el destino del dominio árabe que inyecta al City, pero alguno se convencería por fin de que colonia no es precisamente lo que mea el top de los modelos.
El peligro de las emisiones
C0m0 saben, tevetrés no se pilla de modo natural. Otra cosa es que se disponga de avíos de pago. Aunque como están los interneses, youtubers y demás, la decisión de negarle la entrada es de una coherencia dificilmente superable. Ha sido la propia Mónica Oltra –palabras mayores– la que comunicó la sentencia: «Cuando comiencen las emisiones de tevevé, se dará paso a las demás». Ver para creer.
Pues debo confesar que de vez en cuando accedo a ella en busca sobre todo del humor satírico de Polònia que, aún centrado en las especies autóctonas de las que vienen disfrutando, no dejan de dar paso al cortijo nacional. Asumo que he disfrutado con el capítulo dedicado a los veinte años de programa. Igual he cometido una ilegalidad y me castigan. Sería lógico al encontrarnos en un territorio que más mirado no puede ser. Acaba de abrirse el capítulo de empresarios cantando la guita donada al partido de esas décadas en los gobiernos más aburjassados de la historia y sus gerifaltes son tan pulcros que ni se dan por aludidos. Precisan tiempo, pero se nota que están reformándose. Tengamos en cuenta que necesitan verse por sí mismos, puesto que desde que se creó la autonómica no se posibilitó que actor alguno representara esos papeles. En su lugar se pagó a precio de oro las idas y venidas desde Madrid de contertulios entregados a la tarea que, en cuanto se terminó el chollo, dejaron de sacar la cara por ellos. Y compréndanlo, eso es duro.
Los mandamases tienen pinta de estar tomándose muchas precauciones ante la vuelta de Canal 9 para no reproducir el fenómeno. De ahí el esfuerzo porque no se divulguen al por mayor guiones como los fabricados en Polònia y que nadie se haga una idea equivocada de lo que se avecina. Además, tampoco hay que sacralizar nada ya que algo así puede resultar incluso contraproducente. Ahí tienen si no al matrimonio Pujol&Ferrosula saliendo tan campante a la calle. Lo que se consigue es que todo se tome a la ligera, no como aquí que desde luego no se pasa una. Nueve, sí.
El preceptor morado
En una entrevista de La nación le preguntan a Aznar si estaría dispuesto a presentarse por su partido y suelta: «Es más fácil que sea candidato en Argentina». Horas después, el que fuera mano derecha de Fraga en apé, Verstrynge, reconocía que ha asesorado al ejército bolivariano de Chávez. Tras las confesiones es fácil suponer que, de poder escoger, por allá prefieran a nuestros primeros colonizadores.
Durante su aparición, el ingenioso hidalgo del «¡Váyase usted, señor Gónzález!» advirtió sobre que «el chavista Podemos es una amenaza para la democracia». ¿¡Pero qué ha dicho!? Al otro, profe y asesor de ultramar, se le saltaban las venas: «Aznar, el pesoe, Soraya..¡todos contra Podemos! Lo que hay es una tenaza para descalificarlo con tal de matar el pacto y otra más sutil de los socialistas en busca de que Podemos renuncie a casi todo y provocar su suicidio. Si se va a elecciones será porque la clase política es capaz de sacrificar lo que sea para que Podemos no gobierne. Ahora, si quieren guerra, la van a tener», amenaza poniendo gesto de libertador enfurruñadete esta especie de preceptor morado que nos ha salido.
De no ser porque suena a cachondeo, la cosa estaría al rojo vivo y mira que Ferreras lo intenta porque para eso se ha hecho casi con la exclusiva del montaje y tiene a sus clásicos de guardia permanente. De hecho, en uno de los últimos capítulos, se cogía al mismo Jorge que viste y calza para ponerlo en suerte: «Soraya acaba de decir que si se repiten las elecciones es culpa de Sánchez». «Yo creo que sí –pontifica Vers–. Hace meses alguien de la derecha sociológica me preguntó si era posible sustituir a Iglesias por Errejón. Esto no se lo he contado ni a Pablo. Les dije que las bases confían en el primero y que el segundo es fiel. Hay que recordar que los duetos han funcionado mientras se mantienen y, si no, caen los dos. Es el caso de Suárez y Abril Martorell, Felipe y Guerra y Fraga y yo mismo». Tras escucharlo todo está mucho más claro, pero si resucita don Manuel, lo arresta. Lástima que no vaya a suceder.
El viaje a ninguna parte
El ministro de Exteriores ha aprovechado la cumbre de Seguridad Nuclear para invitar a Obama a que venga. Según Margallo, Barak no piensa en otra cosa. Está loquito por la historia y lo único que exige es que formemos Gobierno. También podía haber pedido algo más fácil el gachó. No sé, que nos devuelvan Gibraltar, que Montoro vaya al cielo, que Zidane siga la temporada que viene en el sitio que ocupa, que Boyero hable bien de una secuencia almodovariana, que el cineasta manchego hable ahora, que Sánchez se dé por vencido…
No obstante, a pesar de que millones de estadounidenses siguen sin conocer dónde para España, su presidente algo debe saber de lo que se cuece en la actualidad que la marca porque, de cara a hacer posible el sueño de visitarla, se dejó caer por La Habana noventa años después de que lo hiciera el último representante de la Casa Blanca como diciendo: «Más difícil no puede ser pactar en la tierra de Pau Gasol…». Puede que en lo referente a confrontaciones Chicago acumule un amplio historial, pero el recrudecimiento de ráfagas de disparos que va a producirse en cuanto el secretario general del pesoe arroje la toalla va a dejar la legendaria crueldad de Frank Nitti a la altura del betún. Es más, tiene pinta de ser la puntilla para Tarantino.
En la imagen que pasó Washington de nuestro en funciones y de su en retirada, ambos se muestran más que sonrientes no se sabe muy bien a cuento de qué porque la seguridad nuclear tampoco es que vaya viento en popa. Puede que el del pelo más blanco estuviera pensando en que si Mariano da el paso –al lado o atrás, cualquiera de los dos vale–, él no es que lo desee pero tampoco es que vaya a dejar de sonreír por eso. De entre los del escenario, es de los pocos que aún tiene ganas. El rictus del resto no deja de avinagrarse. Y cuando comparece Iglesias con la panda, al ser tantos impresiona. Si quieren asustarnos, ok. Pero verás como el que mueva sus bases porque es el que viene sea Trump.
El castillo de arena
Los chavales apenas tenían diez y once años cuando en los viajes vacacionales del celebrado 92 escuchaban una y otra vez a través del cassette las voces de Antonio Flores y de Manolo Tena y, sin embargo, la desaparición hace tiempo de uno y reciente del otro la han sentido como propias. La pasión gitana y sangre española de un creador atormentado más de la lista, que atravesó y desapareció de los escenarios con la misma intensidad, se ha entrelazado en la actualidad con firmas conocidísimas estampadas en los llamados papeles de Panamá, dentro del soniquete de esos suculentos paraísos al que acuden los frescales desde su privelegiada atalaya y con el que tanta sangre provocan en el auditorio. Ya nunca podré ver a Manolo Tena en directo, pero no es descartable en absoluto que vuelva a presenciarse la entrada al Rastrillo madrileño de Pilar de Borbón para bendecir una nueva edición de la iniciativa como si tal cosa. En lo único que se parecen España e Islandia dentro del escarnio que sus pacientes vienen sufriendo es en que los respectivos jefes de Gobierno hacen oídos sordos al hedor que las prácticas que despliegan o amparan producen. En el resto, poco que ver. Nada más conocerse en Reikiavik que su primer ministro es un tunante ya que él mismo se encargó de televisarlo al huir por piernas de las preguntas comprometidas, miles de afectados se lanzaron a la calle para decirle lo mucho que está tardando. Aquí, no. El nuestro, por no moverse, aguanta lo que le echen y es tan residual, casual y particular lo que viene amontonándose en el agujero negro de la sinvergonzonería que, de levantarse, capaz es que lo hiciera para marcarse una muñeira. Antes de lanzarse en solitario –Tena, claro–, se marcó con Alarma una canción que, ya en los ochenta, aventuraba lo que se nos vendría encima: «El reloj de la suerte marca la profecía… Las olas rompen el castillo de arena/la ceremonia de la desolación/soy un extraño en el paraíso/soy el juguete de la desilusión/estoy ardiendo y siento frío, frío». ¿Y quién no, Manolo?
España, en los huesos
Me dirijo entre calles vallisoletanas a casa de unos cuñados cerca de La Antigua, la iglesia del XI coronada por una torre románica a la que no se cansa de mirar uno. Gemela de mi mujer –la torre, no; la cuñada– y ambos profes: ella de instituto, él en la uni. Lo de éste no es corriente. Un médico que no pasa consulta y que, de haber visto una operación, será a distancia. Lo suyo es la historia de la medicina. Estamos ante un ratón de biblioteca que te saca antepasados inconcebibles antes de que suba la cafetera. Un caso. Pues, ya digo, me encamino absorto en mis cosas cuando veo el número y… ¿saben de quién me encuentro un fotón colgado junto al portal? ¡¡¡De Bertín!!! Se trata de un restaurante o así, «El Rincón de …», al que están dándole los últimos retoques. Subo turulato, lo notan y, antes de abrir la boca, sueltan al unísono: «Que sepas que es el primero en España». ¡Dios mío! En la tuya, en la mía y en la de mis cuñados.
Su vinculación con el Pisuerga viene de que, al dar en casa por imposible que sacara los estudios, lo mandaron a 200 kilómetros de Madrid a hacer perito agrícola, de donde guarda recuerdos imborrables gracias a que los estudios fueron a peor. Bien, pues, desde que transitamos por el desgobierno, el programa que ha cuajado ha sido el suyo. Y mientras se aleja de la pública a la privada por una millonada, Rajoy no se inmuta porque, ya saben, que lo peor ha pasado. La prueba es que hasta el Santander prepara una escabechina y que a los que les caiga el legado mariano tendrán que recortarnos más por el exceso de déficit. Una alegría tras otra, vamos. Cómo estará la cosa para que, al que se le ve cada vez más orientado, sea a Bertín. Aunque aún no se ha acercado a su vitrocerámica, el galanteador ha dicho que comparte teorías de Pablo Iglesias. Si se gustaran, adiós Errejón. Quien sí tendrá su espacio en Telemadrid, dedicado a parejas con 50 años juntos, es la mujer de Bertín. Y no rescata familias numerosas herederas de las de Franco porque no quedan. Bueno hay una, pero está encausada.
Monedero, ojú chiquillo
A no sé quién le escuché comentar con tino que estaba deseando oír a Monedero decir que acababa de echar una quiniela. Es que cuando se pone, todos los demás parecemos memos. Encima, no sé si por cubrir el hueco que ha dejado Errejón, últimamente aparece en todos lados. De ser así, por lo que más quieras, déjate de pucheros y vuelve, Íñigo.
Cómo no, la noticia de la muerte de Cruyff le pilló en antena. Y dado que no se priva de nada se marcó un discurso en el que ensalzó la figura del holandés, tan alejado –remachó– del mercantilismo actual. Yo, que todavía lloro al recordar lo que le hizo a los míos y que lloro menos al rememorar lo que sembró en el Bernabéu; que ya antes de venir nos mostró que otro fútbol era posible, no creo que la falta de interés por los cuartos sea el elemento a destacar de aquella gacela con el «14» a la espalda, por mucho que a los jerarcas del palco, eso sí, los pusiera en su sitio. Pero al ideólogo de la nueva forma de hacer política o de cualquiera sabe qué, todo esto le importa una higa. Que le preguntan si la crisis de la formación es una invención, se trae a Umberto Eco con que «los mass medias siempre multiplican las cosas» al terreno que le interesa y listo. «Los medios –advierte– son como colgar una boñiga de vaca en un museo; la gente se para a verla, e incluso habrá algún sesudo intelectual que haga una profunda reflexión sobre la condición estética de esa boñiga». Teniendo en cuenta que ha repetido la reflexión tal cual en múltiples apariciones, no resulta fácil discernir ya quién es la boñiga.
El ínclito debería bajar a la terreta y explicar por qué sigue en Podemos un cargo que justificó el dedazo en su bisoñez. Anda, que si llega a tener experiencia… Eso sí, Juan Carlos cogería el toro de los cuernos y diría que todo empezó cuando cayó el muro. Ya ven, ahí nadie podría reprocharle nada. Es su forma de decir que la tiene de cemento armado.
En las Dueñas, con pasión
A un par de horas de alcanzar el destino llamo para situarme: «¿Qué tal hace por ahí, tito?». «He salido a la terraza y, por el oeste, que son las que descargan, se ve despejado». Dos horas después, más que llover, jarreaba desde ese horizonte que parecía raso. Igual mi tío emitió el pronós- tico mirando al suelo, tanto es así que es- tuve a punto de volver a llamarlo y, en cuanto descolgara, preguntar: «¿Mariano Medina?». Necesitaba meterme en vena los acordes de nuestra hermandad porque llevaba la tira de kilómetros zarandeado por el escalofrío de quienes se inmolaron. No pudo ser pero, a cambio, sucumbí al anhelo de contemplar al fin la estancia en la que abrió los ojos el poeta y el patio en el que madura el limonero. Dos mundos concentrados en uno: el de los Alba y el de sus arrendados. A un lado, el patio principal, excelso, chorreando gótico-mudéjar hasta renacentista, apoyado en columnas de mármol blanco con adornos platerescos para que no falte de ná y, lindando con él, otro que se mece únicamente con el azahar y el murmullo de las fuentes. Éste fue el que escogió el segundo de Antonio y Ana para alimentar ensoñaciones, mientras la numerosísima familia hacía las maletas por ver si remitían las penurias y éstas no solo aumentaron sino que una tuberculosis les arrebató el principal sustento. A los duques actuales no les basta con el que poseen y han abierto las dependencias para que, por un pico, el vulgo pueda contemplar por sí mismo en qué condiciones se despereza el linaje y husmear las pinturas y el mobiliario de firma que hasta ahora había tenido que conformarse con ver en el ¡Hola! Yo jamás habría tenido este ansia por adentrarme en ese palacio de no haber correteado por allí la sensible mente de un crío que cuando su hermano Francisco registró los bolsillos del viejo gabán, tras el triste deselance de Colliure, encontró enrollados sus últimos versos: «Estos días azules y este sol de la infancia». Sí, no requería más para configurar su universo. Qué bien le haría a to- das las creencias una pasada machadiana.
En busca de la resurrección
Pedro Sánchez no ha faltado a las Fallas y, viendo la marcha que lleva lo suyo, es más que factible que las Hogueras también las abrace aunque aún queda por determinar hasta qué extremo se fundirá con ellas. Al parecer, sus chavalas se asustaron bastante en el balcón del Ayuntamiento de Valencia, en este caso por la mascletà. El padre, no. Oliendo todavía a pólvora –la plaza, me refiero–, el esforzado sucesor en el siglo XXI de Pablo Iglesias aseguró que le encanta lo que acababa de sentir. Es más que probable que estuviese diciendo la verdad. Por mucho sobresalto que proporcione la cita del programa fallero, con lo que este hombre arrastra en el cuerpo desde que tomó las riendas no es extraño que el estallido de la pólvora le supiera a gloria. E igual hasta gritó, lógicamente «¡Mónica, te quiero!». Debió oírlo Ximo porque, a la primera oportunidad que tuvo, soltó una confesión inhabitual en el terreno en el que nos encontramos: «¿Enamorado de Oltra? Más que el primer día». La consecuencia que se extrae de es- tos desbordantes amoríos cruzados resulta inmediata: entonces al pesoe, y no digamos ya al pesepevé, ¿quién lo quiere? Pues el pepé, tanto para poner en duda las intenciones que alberga como para tirarle los tejos a su manera. Acusar al todavía socio de Rivera de acercarse a estos pagos por intereses partidistas no consigue más que darle vidilla. A cualquiera se le ocurre replicar pero cómo va a venir Mariano a darse una vueltecita con la que tienen montada los suyos desde hace años sin que el hombre por supuesto se hubiese enterado. Pero, por sorprendente que parezca, igual va haciéndolo. Sí, porque una sola celebración para esta tierra se queda corta. Así que ahora toca elevarse ya que los personajes que conforman la historia quieren hacerse notar en Semana Santa. Rita clavando lanzas por los cuatro costados a los de su cofradía y Paco Camps dejándole caer a sus hermanos que, tras un lustro de enclaustramiento, está pensando si resucitar. Por supuesto, faltaría más. Con tal de no privarse de nada, lo que sea.