A falta de pan, buenas son tortas

Ante la presumible ausencia de Zetapé en la profusión de mítines otoñales que se avecinan, aunque con Sánchez al volante no hay que dar nada por sentado, quien ha tomado el relevo a su manera ha sido Iván Redondo que ha inundado los medios con sus análisis por tierra, mar y aire. El lema escogido por el consultor del ramo y ex director de gabinete de la Presidencia del Gobierno es «Aroma de remontada» que, desmenuzándolo, se extrae de lo que sigue: «Hay 28 provincias ahora mismo empatadas para el 29N»; «son trascendentales las circunscripciones claves»; «doy un 50% de posibilidades de que el pesoe pueda ser primera fuerza»; «Sánchez está a diez escaños y un penalti de rozar la mayoría absoluta». Y remacha: «El pepé no ha encontrado un carril propio en esta campaña». Y cuando dan con él chocan entre sí.

   Abundando en la materia salta al ruedo el investigador y catedrático de filosofía política, Daniel Innerarity: «Inseguros y ansiosos, los conservadores se enfrentan ahora a decisiones trágicas para configurar alternativas de gobierno, lo que les ha llevado a elegir como socios a quienes son sus verdaderos enemigos, con un rumbo que les puede proporcionar más poder, pero que fragiliza su cuerpo ideológico, con graves costes, pérdida del espacio natural, identidad política y compañeros fiables de viaje». Eso sí, la socialdemocracia, para tirar cohetes, no es que esté y el bloque correspondiente tampoco se puede quejar del alto voltaje en el que se mueve. Apenas lleva así desde la clandestinidad. De ahí que las fuerzas de cara al enfrentamiento por resolver en las urnas suelan estar de lo más equilibradas gracias a la falta de entusiasmo que despiertan, si se exceptúa a los que desconsideran el sistema que les permite despreciarlo.

   Tranquilos que, por si faltaba algo, Tezanos ha cargado su fusil y no solo resuelve con las aportaciones de los contribuyentes que los suyos le sacan 12 puntos -34% a 22,2%- a los vencedores en las estimaciones de cariz privado, sino que por bloques también se impone el chachi piruli. En el mes largo que queda, a este ritmo demoscópico pintado por el Cis el pepé tiene opciones de desaparecer. Entre los partidarios de estos nadie se cree los truculentos criterios de evaluación, pero no pueden evitar que les tiemblen las piernas. Sobre todo si, a raiz del galimatías desplegado por los dirigentes en una de las cuestiones más sensibles, permite al Gobierno salir escopetado a anunciar que se subirán justo después de las elecciones. La constatación de la jindama llegó desde «La clave del misterio», con Balbín removiéndose en la tumba, donde uno de sus insignes colaboradores, o sea Inda, espetó de modo de desaforado que en el partido «se callen con lo de las pensiones, que hablen cuando ya estén formando Gobierno, pero antes callados por favor. Feijóo tiene que ser listo y, de ningún modo, franco». Bueno, algo es algo.

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