La vida es una tómbola

Caen en mis manos revistas del corazón, todas ellas atrasadas. Qué peligro. Ni que decir tiene que, tratándose del rincón que se trata, probablemente les echaría un vistazo en su día pero el repaso en diferido sitúa mucho mejor ante los vaivenes que depara esto y deja una estampa fidedigna. De eso, la sin par Cospedal sabe un rato.

La primera con la que me topo es del 6 de agosto de 2014 y rompe con que «Alba Carrillo nos anuncia su boda con Feliciano López». Respecto a las andanzas del tenista señala que «Feliciano diseñó el anillo junto a un amigo suyo, joyero y gemólogo, y se fueron a Amberes a comprar la piedra al mercado de diamantes» compartiendo la modelo un puñado de certezas: «Nos casamos el año que viene. Soy la mujer más feliz del mundo. A Feli lo veo absolutamente comprometido, emocionado y, sobre todo, seguro del paso que vamos a dar». Qué nos vas a contar.

A continuación me encuentro con Fernando Guillén Cuervo y Ana Milán, que aunque catalogada de «boda en la más estricta intimidad», ofrece unas cuantas páginas para recreo curiosón ya que ambos lucen terno blanco y ella un corte helénico al tener lugar el enlace en Florida. Con el teatro das tantas vueltas que, al final, no sabes ni donde estás. Se anuncia que, nada más regresar a España, habrá una fiesta con familiares y amigos, pero ya no he podido encontrarla. No sé ellos.

El número más reciente es de este julio y en él tiene cabida un álbum sobre «el renacer de Ágatha» tras el adiós propinado por Pedrojota. La diseñadora se abre en canal: «¿Cómo iba a esperar que me dijese que quería separarse si nos acábamos de casar seis meses antes?». Es lo que tiene haber estado toda la vida pendiente del cierre del diario: que lo que ha costado un mundo, al día siguiente no sirve p ́a ná.

En un ejemplar de 2012 me detengo con la boda de Iniesta. Por la secuencia, es de las pocas estampas sin variación apenas. E igual que hoy, Neymar no sale mirando al pajarito. Aunque eso sí, por donde quiera que se encontrara, ya estaría partiéndose.

Paciente hay que ser

La lista de espera para una operación en la Comunidad Valenciana se ha ido de 98 a 107 días según el último registro comparativo con el ejercicio anterior. Redondeando, el número de pacientes que aguarda una intervención ha pasado de cincuenta y nueve mil a sesenta y seis mil. Mientras tanto nos llega que el exministro José Manuel Soria continúa utilizando escolta dieciséis meses después su caída y que los polis asignados a ese servicio acercarían al exmandatario del pepé canario a despachos de clientes para tratar negocios privados. Como para no ponerse peor.

No es extraño que en febrero se descubriese un ensayo del mismísimo Winston Churchill sobre la existencia de vida extraterrestre. En él se advierte que la teoría expuesta está realizada con presupuestos estrictamente científicos pero, con lo que el estadista del partido conservador vio, cómo no iba a creer que otra vida es posible. Más que una divagación sobre las peculiaridades que esconde el universo debió tratarse de una necesidad. Si terrícolas que no somos ni de lejos una firma tan relumbrante vemos esto cada día más marciano, él fijo que estaría convencido de que las únicas criaturas pensantes no pueden ser las que nos han caído en suerte.

Pues anda que nosotros, vaya carrera que llevamos también. Al ex uña y carne de Rajoy no ya ya es que se le mantenga el estatus mencionado, es que un agente ha escoltado a él y a su familia en el ferry con destino al lugar donde tienen previsto pasar las vacaciones de agosto. Pero tranquilos que eso no es todo. Soria no ha tenido empacho en volver al Volcán Lanzarote, establecimiento declarado ilegal por el tesejota canario, propiedad del mismo galán que regenta el hotel de punta cana donde el entonces ministro veraneó hará un par de años a gastos pagados, convirtiéndose en el inicio de su caída en picado. Bueno, en picado tampoco. y, claro, alguien dirá que nada tiene que ver las listas de espera con la prescripción para el que fuera máximo responsable de industria, energía y turismo. Hombre, un caso clínico sí que es.

Parte de la familia

Confiesa que desarrolló mucho el intelecto porque pensaba «que mi cuerpo carecía de atractivo». Hace tiempo que me seduce Natalia Menéndez, mujer de teatro y directora del festival de Almagro durante los últimos ocho años. Con el tiempo recuperó parte de la visión del ojo derecho que perdió por un sarampión y, aunque para ella tener gafas era sinónimo de no pintar nada, descubrió gracias a Paloma Picasso que una mujer podía ser resultona portando pasta de colores en las narices.

Habrán notado que uno de los rasgos sobresalientes de la inteligencia de Natalia es esa vis cómica que la hija de su padre no puede evitar. en los sesenta, cuando la tele ejercía el influjo propio de las experiencias recién estrenadas, a Juanjo Menéndez lo conocía todo dios. Junto a Bódalo, Mary Carrillo, Jesús Puente, Elvira Quintillá, Rodero, Adolfo, las Guitiérrez Caba, Agustín González y algún que otro/a entraron en casa rodados porque llevaban muchas temporadas de teatro a las espaldas y enseguida formaron parte de la familia. Hoy son tantos, de todos los confines a los que acudimos que sí, que hay donde elegir hasta aburrirse, pero es una historia que nada tiene que ver con aquella conexión tan íntima. «Siento respeto y admiración por el pasado de mi profesión», señala esta mujer que lleva buena parte del trayecto viviendo entre los clásicos: «Aprendí cosas de todos los grandes. Me gustaban porque llevaban el culo pelado de trabajar, tenían la costumbre de reunirse, existía el gusto por la conversación… Ahora vamos cada uno más a la nuestra». Si solo fuera en el teatro, hija…

Pero a resultas de la introspección a la que se presta con Elvira Lindo, mi devoción aumenta de grado. Natalia Menéndez relata que, cuando a aquel hombre que tanto hizo disfrutar al público le salió al encuentro un largo Alzheimer, dejó entonces de actuar, se puso a escribir, pensó en dirigir y se dedicó a cuidarlo. Pese a toda la tela que le queda por cortar, no hace falta decir que ya ha escrito su mejor obra.

Técnicas de realización

Dunkerque es una ciudad portuaria del norte de Francia, a 10 kilómetros de Bélgica, enclavada en el Flandes de ese límite, donde se conserva el flamenco –la lengua, claro– a pesar, pásmense, de no haber contado por sus contornos con ningún Marzà. O puede que por eso.

Situada junto al mar del Norte, engrosó en el XVI el imperio de los Habsburgo españoles. Tras pasar a dominio inglés en un asedio, fue vendida a Luis XIV por cinco millones de libras, pago que nunca llegó por supuesto a completarse. Como ya resultó bombardeada durante la I Guerra Mundial, la irrupción de Christopher Nolan no ha pillado a nadie de nuevas. La peculiaridad del episodio bélico sucedido a lo largo de una semana bien despachada en la primavera del 40, tenía al director londinense con el coco sorbido desde ni se sabe. La inexplicada actitud alemana de no propinar el golpe de gracia al enemigo acorralado y la diligencia de Churchill para movilizar a todo cristo a que cruzara el canal evacuando así a los suyos y a los franceses subyugan y el cineasta, que ha adornado la gesta con un ritmo, una música y una técnica que paqué, no ha querido enfrentarse a ella hasta verse suficientemente preparado.

Curtido en mil batallas, Ximo Puig no aspiró a tomar el mando de la nave sino muchos años después de que ésta hubiese perdido enclave y rumbo y, una vez alcanzado, le devolvió a sus fieles, aunque compartido con otras fuerzas, el timón tras siglos de haberlo extraviado. Los soldados ingleses regresaron convencidos de que iban a correrlos a gorrazos por haberla cagado, pero lo que hicieron sus paisanos fue reconocerles la valentía. Aún reinando, Puig ha sido retado por los suyos a un nuevo duelo y, una vez solventado éste, el contramaestre Ábalos lo único que ha hecho ha sido resaltar que lo fetén no es que aquél haya ganado sino el notable sector que tiene enfrente. Al igual que en la propuesta de Nolan, el espectador ha sentido los bombardeos desde dentro. Y lo entiende, faltaría más. Pero no lo comprende.

Dame «Borgen» y dime tonto

De cara a la declaración de Rajoy ante la Audiencia Nacional, el coordinador general del pepé dejó bien sentado que «hacía tiempo que no veía al presidente tan tranquilo». Sus razones tiene. Son muchos años de mili. No olvidemos que él ya estaba ahí y que en 1990 fue elegido vicesecretario general de la cosa cuando el juez instructor de Valencia dictó auto de procesamiento contra varios puntales del escuadrón en lo que se denominaría caso Naseiro. Como se recordará, éste quedó archivado por el Supremo a causa de que las reveladoras escuchas telefónicas fueron autorizadas para investigar un asunto de narcotráfico y no el tomate de financiación ilegal que –ahí anda Mariano diciendo la verdad y nada más que la verdad– perdura hasta nuestros días. En la década de los noventa, el brazo armado de la organización a las órdenes de Cascos procuró que la molesta perturbación se trastocase en el caso Manglano y fue el juez instructor, no ninguno de los encartados, el que poco a poco fue diluyéndose. Para Zaplana, actor junto a Vicente Sanz del famoso pasaje grabado en el que se da fe de que «estoy en política para forrarme», supuso en cambio la propulsión a su carrera. Las trazas del camino elegido habían quedado, pues, claramente indicadas.

Es mucho, por tanto, lo que le debe el actual inquilino de la Moncloa a los serviciales conductores del aparato en esta tierra de lograr convertirse en el primer presidente aborigen en rendir cuentas ante el tribunal y hacerlo, además, muy tranquilo. No olvidemos que, en esa misma línea de comportamiento que siguió suponiendo tantos para sus protas, el cacareado tamayazo no llegó hasta doce años después de que la asunción marujil revalidara una esclarecedora forma de hacer política, tan memorable como capaz de ser digerida incluso hoy por una parte sustancial del electorado. En Dinamarca aquellas grabaciones habrían pulverizado la dimensión pública de los galanes y, aquí, el lujo de compareciente acude súper confiado. Es lo que tienen las producciones nacionales.

En los límites más dispares

El día que feneció Blesa me impresionó la muerte a primera hora de la mañana de una pareja en la playa virgen de Guardamar, situada en una parte de la desembocadura del Segura, con sus críos y un primo de éstos ajenos al drama en el camping donde solían pasar las vacaciones. Al igual que lo antinatural es que un hijo se vaya antes de hacerlo tú, tampoco es corriente que un matrimonio zozobre así. A las pocas horas, unos guardias civiles tuvieron que rescatar de perecer ahogados en Torrevieja a dos chavales de la misma edad de los que ya recibían atención psicológica unos cuantos kilómetros más arriba a la espera de la llegada de familiares. Lo natural son las chiquilladas; para lo otro es complicado estar prevenido.

Al no existir testigos, nada se sabe con certeza de lo que pudo ocurrirle a Sonia y a Juan Carlos. Al ser tan temprano, decidiendo lo que dicidieran completamente solos e influido por lo que acababa de ocurrir en la finca cordobesa acondicionada para la caza, piensas «y si…». Pero en cuanto fueron conociéndose algunos trazos, no da la impresión ni de lejos que los tiros vayan por ahí. Al parecer se trataba de una pareja cercana, con muchas amistades, en la que él era un deportista nato, ciclista por más señas, amante de los animales, con una relación en la que según todos se querían con locura. De modo que

probablemente y, antes de que la plebe se pusiera en marcha, decidieron disfrutar de una escapada para dejarse abrazar por el mar y llenarse de oxígeno ante la jornada en ciernes, agarrados a la bandera blanca de Battiato. Pero la que se agitaba era la roja. Está harto el litoral de ver a guardianes de la Cruz Roja blandir señales advirtiendo a los bañistas que no anda el horno para bollos. En la playa de Tusales los vigilantes son los que, por libre, se acercan dispuestos a hacerla suya sin atender a más razones, obnubilados por el instante, segundos antes de ser abducido por una resaca mortífera, tan alejada por los indicios de esa otra marea que nos sacude. La de la extenuante codicia.

Así es como se renueva la fe

Si no fuera por lo que nos gusta, el fútbol sería abominable. me refiero a lo que lo rodea, desde la caterva de dirigentes hasta intermediarios pasando por los mendas. En época estival se concentra el mayor número de declaraciones destinado a tocar el corazoncito de fieles para que renueven su fe. Uno creía haberlo visto todo, pero entonces llegó Wayne Rooney. El máximo goleador de la selección inglesa acaba de volver a su ciudad tras pasar toda una vida en el United y considerar éste que ya no está para grandes batallas. Nada más regresar al equipo al que dejó naturalmente tirado en su día, se ha confesado: «Nunca lo he dicho, pero llevo durmiendo con un pijama del Everton los últimos trece años y, mi familia, también». Al menos alguien es de suponer que los habrá lavado.

Trasladándonos de terreno de juego, el secretario general de L ́Esport de la Generalitat de Puigdemont ha afirmado algo que, dadas las trazas que se estilan en esta otra competición, no sabemos si le costará el puesto. Ha reconocido Gerard Figueras que «el actual nivel de práctica deportiva en Catalunya no se entiende sin los Juegos de Barcelona 92». Para curarse en salud ha dejado caer de inmediato que, en el caso de que el 1-O se apueste por convertirse en un estado diferente, la estructura creada pasaría a ser privada, pero a lo que no se ha referido es a si se desgajará lo aportado por las criaturas del resto o qué se devolverá de la transformación experimentada por Barna y del histórico de inversiones. Lo interesante que sí ha contado ha sido la puesta en marcha del programa +Kesport! por el que «los entrenadores deben formar en valores y de una manera integral contra las actitudes violentas». Es muy posible que el nuevo director de los Mossos d ́Esquadra y recordman en tuits no forme parte de él. Aunque este hombre de orden del independentismo no ensalza los Juegos sí ha dejado escrito que el «1-O ¡No lo podrán evitar!», después de airear «espero que nos vayamos ya porque me dais pena todos los españoles». A diferencia del dormilón de Wayne, el gran activo de Pere Soler es el inverso; no taparse.

El gran avance

Después de resistir a pesar de quedar tocado por distintas salas, el asunto pareció salir del tesejota herido de muerte pero ni aún así. Y tras el paso por los tribunales, se precipita camino de vérselas ante los leones en el congreso. nada, la vida sigue.

Gestores de aulas, inspectores de las mismas que cazan moscas precisarán de sesiones de reposo cuando pase este torbellino. Profes a los 55 tacos carentes del requisito y temerosos de convertirse en ex, interinos, padres con chiquillería en la concertada o sin concertar desde Formación Profesional hasta Infantil, arietes de los centros con responsabilidad de programar… más que nerviosos todos ellos están atacados, pero porque quieren, ojo. ¿Moratoria? ¡Moratoria de qué! Por favor que «las instrucciones para empezar el curso están claras» (magister dixit). Y tanto. aunque tampoco vamos a sorprendernos dado que hubo una ministra que confundió la locución latina con Pixie y Dixie, ya lo advierte ese cerebrito que es Nuria Oliver, cabeza visible del Big Data de vodafone y galardonada por aquí y por allá: «Superar el retraso tecnológico en la educación es más importante que el plurilingüismo». Tentémonos la ropa porque lo mismo se nos viene encima en menos que canta un gallo el decretazo del lenguaje pluricomputacional. No se puede olvidar que hay gente muy influenciable.

 

Por los pasos dados, la chavala de un tipo al que algo conozco lo es menos. cuando todo el mundo creía que traducción sería la salida del futuro sacó alemán y, refres- cando el inglés en reino Unido, confirmó que lo suyo era educación Infantil. Hizo la carrera también, dio clases allí, en Monte- video, en Madrid, en un cole de Barcelona referente internacional y cuenta con cur- sos a mansalva. valenciana ella, se plantea ejercer por primera vez en su tierra donde, a ojo de buen cubero, se la rifarían. claro que, al faltarle en estos momentos el curso de capacitació, ja vorem. en fin, que de no cuajar, seguirá por donde quiera con el ca- mino que se ha labrado. ¿Pero y nosaltres?

Versión original

Pillo el ave. Al contrario que la inmensa mayoría, lo hago con una pila de periódicos. Pero dado que por un día la lectura puede esperar, no me resisto a agarrar auriculares. Previamente he encajado una disfunción imprevista. A pesar de pedir en ventanilla un asiento en el sentido de la dirección del bicho y, para una vez que pretendo que me pongan mirando a Cuenca, al sentarme constato que iré de culo. Mal presagio. Con la que está cayendo, Al menos espero que no nieve.

Lo que se viene encima es el anuncio del pase que nos espera. Según la megafonía ambiente no es otro que Toda la verdad. Qué detalle. Aprovechando la celebración

del 25 aniversario del invento acaecido en el proverbial 92, se ve que quieren contarle al pasaje lo ocurrido con las supuestas comisiones pagadas en la construcción de la primera línea de alta velocidad por parte de aquellos auténticos precursores antes de que se nos viniera encima todo lo que se nos ha venido con esa cantidad de fregados tan variopintos. Igual quieren sacárselo de encima y, de esta manera, acercarse al contribuyente. Pero no. La peli que van a proyectar es una americana que pronto se quedará en pura americanada. Ya se sabe. En todos sitios cuecen habas.

Los que no van a tardar en escocer son los ojos. Y es que somos de lo que no hay. Un país que para la gran pantalla y para la estupenda de casa desdeña la versión original, aquí te la planta en unos monitores de cuarto y mitad de pulgadas, situados en este caso a dos metros. Encima los subtítulos van más deprisa que el propio convoy que, en ciertos tramos, no alcanza ni en sueños la velocidad de los que hacen la ruta en la que se fraguaron aquellas primeras comisiones. Hasta la última escena no advierto que ella es Renée Zellweger ya que, al contrario que en Bridget Jones, anda siempre arregladísima. Afortunadamente la cinta es un tratado sobre lo que no debe hacerse para generar suspense y sin un gran esfuerzo se adivinan los artífices que urden la trama. ¡Joder! A ver si no supe verlo y el mensaje está encriptado.

Apoteósica desbarrada

Aparentemente, esto corre que se las pela. Los xiquets herederos de Mas y del seu maestro de inclinación andorrana anuncian una ley de referéndum de autodeterminación por la cual, de ganar el «sí» por un voto, la independencia sería proclamada en 48 horas. Como interpeló Andreu Buenafuente, «pero si cuesta un mes sacarse el deneí…». La respuesta de Rajoy fue, claro está, directa a atizar el incendio: «Los delirios autoritarios nunca vencerán al estado democrático». Y tres de sus antecesores, González, Aznar y Zapatero se sentaron juntos –el gusto que le ha reportado siempre a Felipe la compañía del príncipe de los abdominales es de sobra conocido–, encuentro en el que éste, dado el ser de concordia que lo posee, proclamó: «antes que España, se romperá Cataluña». Aunque no se traguen, qué más da. Todo sea por…qué, que nos hemos perdido. Es lo que refleja el reciente barómetro del cis que, en medio de la incandescente refriega, avisa de que el adiós de Cataluña lo ve como el mayor desafío el 1,2% de los españoles. No era fácil, pero una vez más lo hemos conseguido. Que una cuestión de esta trascendencia y envergadura le importe una higa a la inmensa mayoría es de nota. pero así consta. El «pim, pam, pum» sostenido ha hastiado al más paciente de los observadores. En lugar aprovechar el asunto para

haber hecho un ejercicio de introspección, intentar saber quién somos en realidad, renocernos y acercarnos…nada, todo lo contrario. A desbarre y sartenazo limpio. Una hablando de defender la integridad patria por tierra, mar y aire y otros proclamando embajador del nuevo orden a un exquisito a sueldo de la familia gobernante de Emiratos Árabes y en su día de Catar llamado Pep, mientras que a los Guardiola aquí empadronados se les impide participar en el procés. Unos hachas. De ahí que lo suyo ocupe el puesto 22 entre las preocupaciones de a pie. Y pese al desprecio que muestran por el estatus actual, por detrás del plan que nos gastamos con los…autónomos. Nada, enhorabuena.