Horas antes del anuncio, Ester Muñoz lo tenía claro: «No me creo las elecciones del 29N; Sánchez es un cobarde y tiene mucho miedo como el temor a perder el poder en un contexto marcado por investigaciones judiciales que afectan a su entorno y a su partido. Va a aguantar hasta que no le quede más remedio que convocar». Nada más tomar cuerpo la criatura de nombre sufragio, el jefe de la portavoz del pepé en el Congreso señaló que el eje de todos nuestros males adelanta las elecciones «por temor al calendario judicial que aún tiene por delante». Con dos vaticinios de este pelaje acierto hasta yo.
Aunque habría que tranquilizarse, no parece que los tiros vayan por ahí. Pero el que se la juega es Feijóo; el otro se supone que está en el descuento. El viento que sacude tanto a Europa como a América ya sabemos la facha que tiene, mientras que la izquierda de la izquierda no da con su sitio salvo quizá Mélenchon que para eso describe el Mayo del 68 como el de su «alumbramiento al mundo de la política» por lo que trienios acumula intentándolo desde que dio de lado a los socialistas. Y mientras que los de su ala se entretienen en componer el puzle, las jornadas aquellas bajo el signo de «1936: La guerra que perdimos todos» de la que algunos ponentes salieron por piernas se ha recompuesto y está dando de sí todo lo que era de esperar. Ni más ni menos que Aznar abrió camino para advertir que «si la coalición de Gobierno actual repite, el sistema constitucional y la monarquía se terminan». Saleroso que es el hombre. Empresarios de alto copete se dejaron ver a través de su propio foro nada más salir el anuncio desde las escaleras de La Moncloa y alguno que otro de forma anónima aprovechó para filtrar que «de gobernar Feijóo, van a quemar las calles». La moderación, ese bien que igualmente escasea.
El aspirante a quien se le escapó el cetro de entre la yema de los dedos en el verano del 23 se ha comprometido a aprobar en el primer mes al frente del país un plan para promover la construcción de un millón de viviendas durante la legislatura que se viene encima. Seguro que sabe que esa no es solo la cuestión, sino que ha implosionado el sinvivir de muchos de lo que habitan en alguna. Dentro de un corral de vecinos, cinco se convirtieron en apartamentos turísticos de lujo hasta el punto de contar en las terrazas con jacuzzis que son sintonizados a altas horas sin que ninguna autoridad se haga cargo de la convivencia perdida. Broncano, que va sobrado, y se toma a chufla la de suya con los competidores y le dio la enhorabuena a Iker Jiménez por su victoria en la franja en que rivalizan y porque «quizá en diciembre sea ministro del Interior». Pues sí, lo que nos queda por ver.