Malos tiempos para hacerse el estrecho

El jaleo con «La revuelta» de candidatos empezó con antelación. En la estancia de Antonio Resines, que se encuentra allí como en casa, preguntó a Broncano si las entrevistas se plantearían serias como esas en la que los invitados vienen a hablar de su nueva película, a lo que la tropa se encargó de aclarar que, de aceptar la invitación, Abascal acudiría a presentar un disco con canciones antiguas de medio siglo atrás. En la víspera, Jesús Vázquez pidió que acudiese Begoña y que se besaran. Mientras tanto Sánchez, que va de función en función, se presentó en plan vaquero más relajado incluso que cuando se pone ante su ejecutiva. A la mañana siguiente, Intxaurrondo se mostró tan eufórica con el tono y la audiencia del programa nocturno que no hubiese extrañado verla dar alguna vuelta de campana. La cuota de pantalla registrada llevó a Jordi Évole a considerar que «este dato no es normal. Algo se mueve que las encuestas, de momento, no detectan. La aldea gala empieza a coger forma. El interés por las elecciones del 29N se dispara. Quien se esconda de entrevistas y debates puede pasarlo muy mal». Los casos que embadurnan a colaboradores estrechos del presidente han dejado tanta huella entre sus seguidores que habrá que ver si estas friegas resultan suficientes para que las creencias recobren un aspecto más llevadero.

   Frente a este hervidero, el apoyo recibido por Feijóo ha venido de la mano de Milei y de la IA. Otra cosa no, pero peligro tienen. No sería de extrañar que la gestión diplomática a la que se encomiende el aspirante gallego sea a la de procurar que el mandatario argentino desista de regresar a Madrid en nada con motivo de la cumbre iberoamericana, dado que pedirle a la presidenta del lugar que interceda igual no le tranquiliza. Y luego están las querellas en marcha por el vídeo en el que se suplanta a humanos de la competencia, incluida la intrigante de Leire Díez a quien se la acusa de «contratar matones» para eliminar a una jueza. También se han esmerado en montar uno con una pizza enviada a Ferraz rebozada de chorizo. Es factible que se trate del tipo de humor que a sus creadores les hace tilín. O tilín tolón, cualquiera sabe.

   Sea como fuere el caso es que, pese a su gran favoritismo, el pepé está a la defensiva como demuestra la declaración del candidato reiterando que «el primer objetivo es que Sánchez se vaya del Gobierno pese a que el pesoe ganase, aunque no hay ninguna información que diga que la nuestra no sigue siendo la primera fuerza». Bueno, una encuesta aún caliente para el «El Confidencial», que no es sospechoso, avisa de que pesoe y Frente Amplio recortan 12 escaños a pepé y Vox, que aún logran mantener la mayoría absoluta. Y, sin embargo, la pregunta que no pocos se hacen a estas alturas es si Feijóo va a ir a «La revuelta» para lo que evidentemente hay que tener cintura. Con Ayuso dando vueltas alrededor, con Cayetana y Borja tan próximos entre sí y con Santiago comiéndole espacio, ojo. Le conviene acondicionarla todo lo que pueda.

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